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jueves, octubre 24

Los mitos contestatarios.

Mira que me lo propuse, pero nada: dejé de leer periódicos gratuitos porque cada vez que leo alguno me sulfuro horriblemente por cualquier gilipollez que llegue a mis ojos. Y como quise entretenerme un ratito en el bar, cogí un 20 minutos que había mi lado, sigo mi buena costumbre de leerlo a partir de la última página, ¡y pam! Allí mismo, el disparate, la tontería, la mamarrachada que, cortísima, se las ingenia para ser un insulto a la historia y a la lógica, y por ende a la verdad.

La noticia en sí podrán leerla aquí. Advierto que puede que se sulfuren como un servidor, porque la verdad es que se las trae. ¿Qué? ¿Ya? Supongo que ya verán la causa de mi cólera, pero voy a explicarlo. Veamos, la noticia trata de una adaptación cinematográfica de la famosa odisea del Kon-Tiki, una barca creada por el famoso Thor Heyerdahl con tecnología primitiva, con la que el noruego partió de la costa peruana y llegó a la Polinesia. Muy emocionante aventura, motivada no obstante por una idea desnortada: Thor Heyerdahl creía firmemente que los polinesios eran descendientes de pueblos precolombinos y no de asiáticos, la opinión más aceptada. Sí, ahora también. Y he aquí el primer error de la noticia, el atentado a la historia PRESENTE. Léase la primera frase:
Corrían los años 40 cuando el biólogo noruego Thor Heyerdahl, un hombre con ansias de aventura, planteó a la comunidad científica de la época una idea que por aquel entonces parecía increíble: que los primeros pobladores de la Polinesia provenían de Sudamérica y no de Asia, como se había creído hasta entonces.
Repasemos un poco esa gramática española: este verbo está en el llamado Pretérito Imperfecto, que viene a significar que la acción descrita del verbo era una acción que o bien se realizaba durante un momento dado del pasado, con carácter progresivo o rutinario. Aquí es lo segundo. Pero si la teoría del origen asiático sigue siendo aceptada, ¿a santo de qué presentar esto como si fuera algo del pasado? O sea, que tenemos una patada a los hechos históricos.

Por otro lado, y no me importa que en la película lo presenten así, el supuesto pique entre el profesor universitario y Heyerdahl no pasaría, en realidad, de ser una bravata y una estupidez, porque una declaración como esa, tomada en serio, supone confundir la plausibilidad con la realidad, matiz que causa ciertos quebraderos de cabeza. Pongamos un ejemplo. Miren esta fotografía:

 

Podemos ver a dos personas, a la derecha, frente a un bar. Estas personas, como poder, pueden ir a la barra y tomarse unas cervecillas, pongamos. Esto es la plausibilidad: que un hecho es posible de acuerdo con lo que dictan las ciencias naturales, sociales y de la lógica. En este caso, estos tipos sólo tienen que acercarse, hecho físico posible, pedir una cerveza, acto perfectamente legal y pagar, que es lo normal.

Claro que esto no significa que hayan ido hasta la barra alguna vez durante sus vidas. Eso es la realidad: demostrar que alguien ha hecho algo. Por ejemplo, en nuestro caso otra fotografía que mostrara a los mismos tipos en la barra serviría de suficiente prueba. No obstante, lo que hizo Thor Heyerdahl fue lo primero, con la salvedad de que su propuesta era mil millones de veces más difícil que entrar en un bar. No, en serio, miren ahora este mapa del Océano Pacífico.

   

¿A ustedes les parece razonable que desde la costa de Nazca unos marineros lleguen en barca hasta la Isla de Pascua, en el vértice derecho de ese triangulillo que he marcado sobre el mapa? ¿No les parece más probable que llegue alguien, aunque sea en sucesivas generaciones, desde Indonesia pasando por todas esas islas que se ven al oeste de la misma? ¿A que sí? Pues eso mismo consideran la mayoría de antropólogos, además de tener en cuenta pruebas derivadas de comparaciones genéticas, culturales y lingüísticas, que nos dan a entender que los ancestros de los habitantes de la Polinesia fueran asiáticos. A lo mejor un día se refinan estas teorías y vemos hasta de cuál zona asiática, pero eso ya es una especulación.

Eso no quita que la hazaña de Heyerdahl, aunque revele una tremenda cabezonería, pueda ser admirable como demostración de coraje. No obstante, lo que no se puede es escribir una hagiografía del tipo y ya suponer que revolucionó una disciplina académica. Y antes de que nadie diga que en la película dicen eso mismo, pues me da igual: puede seguir siendo buena aunque se tome según qué libertades con los hechos exactos, pero un periodista debe ser serio y no publicar falsedades; y si se dedica a escribir de cine, debe saber mejor que el resto de los mortales que los directores suelen ser dados a realizar versiones románticas de lo que sea. … Si es que es simple ignorancia, y no estamos hablando de un intento de mito contestatario, que amenaza con llegar a ser una plaga. ¿Qué quiero decir con eso? Les pondré un ejemplo. En su blog, Imperator se quejó cierta vez a propósito de la película V de Vendetta, basada en un tebeo de Alan Moore, concretamente, de una costumbre nacida por esta: la famosa careta de Guy Fawkes que llevan diversos manifestantes, como los de Anonymous.



Estos tipos. Quería describirlo con mis propias palabras, pero Imperator lo hace mejor:
No importa quién era Guy Fawkes. No importa que esa máscara simboliza al equivalente católico de un mujaidín que se ata explosivos al pecho, adelantando a los de AlQaeda unos cuantos siglos. No importa que lo que se celebra en la fiesta es que el terrorista fracasó y fue capturado, de modo que los protestantes pudieron seguir oprimiendo a los católicos unos cuantos años más. No importa que esa máscara se quema en efigie en la fiesta, que es algo a destruir.
En efecto. No obstante, añadiré que no sólo es cosa de Hollywood, como dice Imperator, sino que ya el dibujante del tebeo original fue el que propuso que el anarquista de Moore fuese con una careta de Fawkes, porque es “nuestro gran revolucionario histórico” y que habría que celebrar su intento de volar el parlamento. A Moore también le agrada que la mascarita haya pasado a simbolizar el anarquismo. De nuevo cito a Imperator:
Guy Fawkes no es un símbolo de libertad, ni de anarquismo. Sólo puede ser concebido así por gente que lo ha vaciado previamente para convertirlo en un eslogan de la identidad que quieren transmitir. Guy Fawkes quería matar al rey y acabar con el Parlamento para poner otro rey y otro parlamento en su lugar, eso sí, afines a su secta preferida. Y luego llevar a cabo su propia represión, claro. No hay nada admirable en ese tipo, y lo que se celebra es que lo pillaron con las manos en la masa y lo ahorcaron.
Pero bueno, seamos justos: ninguno de los dos debería figurar ni mucho menos como el responsable de haber hecho de Guy Fawkes una especie de luchador por la libertad, sino que ya lo hicieron otros mucho antes:

   

Si ambos crecieron leyendo este tipo de cosas y jamás se interesaron por la figura histórica, pues me parece normal que hayan acabado pensando eso. En España, para mucha gente el Cid no es un personaje medieval, sino un símbolo íntimamente ligado al franquismo. Bien, pues esto es lo que yo llamo “mitos contestatarios”: consiste en coger a un personaje histórico cuyas ideas lo llevaron a enfrentarse bien a las fuerzas del orden, bien a las autoridades académicas que correspondan, lavarle la cara para quitarle los hechos menos presentables (en Fawkes, que era un radical católico; en Heyerdahl, que no le hicieron ni caso), inventarse lo que sea necesario y ya así, presentarlo como ejemplo de molonidad. ¡Con dos cojones!

Nótese que la religión contestataria no es una novedad en lo que hace, como se demuestra por ejemplo con las diversas interpretaciones hechas a partir de Nerón o Bruto; sino en el objetivo y en la forma. Cuando alguien manipulaba los hechos de las vidas de algún personaje histórico, lo hacía con el objetivo de justificar sus propias ideas sociopolíticas en la historia, intentando crear un verdadero mito fundacional basado en un personaje conocido dentro de la cultura a la que iba destinada el cambio. En la religión contestataria, personajes tan particulares como Fawkes, geográficamente, o Heyerdahl, académicamente, llegan a espectadores (pues suelen aparecer en películas) ajenos a esa cultura o no entendidos en una determinada especialidad académica con el simple objetivo de recaudar entradas de cine.

Una de las críticas más habituales a la globalización es la idea de que hacen de la cultura el equivalente de una pizza: van rellenando una masa de diversos componentes y lo que te sale al final es algo que puede estar rico, pero que no tiene en sí mucho estilo. Tal cual, a mí esta idea me parece un poco peligrosa porque ha llevado a ciertos rebotes puristas que no me gustan ni un pelo, pero podemos reformularla: un personaje histórico, un libro, un cuadro necesitan ser estudiados dentro de su contexto histórico. Fuera de ese contexto, puede quedar un personaje atractivo, un libro divertido o un cuadro bonito, pero los detalles pueden escaparse fácilmente.

Piénsese en Los Simpson. Es indudablemente una serie divertida, pero algunos de los temas que tratan están a veces muy enraizados en la cultura americana. Así, cuando en algunos capítulos Lisa habla en el equivalente inglés del lenguaje no sexista, en nuestro doblaje a veces parece una verdadera retrasada mental porque traducir el chiste exacto y darle pleno sentido se antoja imposible, como cuando creando un mundo de ficción con otra solitaria como ella, pusieron dos mary-sues como las gobernantes de una reinada. En español, “reinado” es un período de tiempo y no un lugar, pero es que “reino” ya parece el masculino de “reina” y no serviría para trasladar aproximadamente la gracia entre “kingdom” y el ficticio “queendom”. De hecho, parte de la crítica de que los últimos capítulos eran menos graciosos se deben, inconscientemente en el caso español, a que cada vez aprovechaban más el tirón de famosos que ocasionalmente no conocía ni el Tato fuera de los Estados Unidos. Lo que muchos espectadores admiran de las primeras temporadas no es sólo, ni mucho menos, la calidad, sino que empleaban exclusivamente arquetipos universales como el gordo idiota y calvo, la mujer relamida, la niña incomprendida y el gamberro cafre.

Un ejemplo que a mí me sulfuró en su día fue el famoso chiste de la camiseta del gordo de la tienda de tebeos. Años después, cuando fui a mirar qué cojones era tan gracioso, resultaba que había que conocer cierto libro infantil que era muy famoso por la anglosfera, como para nosotros lo es el de Petete.

Pues si estas cosas ocurren con la comedia, figúrense cuando hablamos de dramas con todas sus implicaciones sociales o, como en el caso de la película, de hechos reales. Los mitos contestatarios es una consecuencia tanto de la falta de ganas de entender implicaciones culturales más profundas que “era un tipo opuesto a las ideas de su época”, como una continuación de la mitología propia de Hollywood del héroe enfrentado al sistema que acaba triunfando a pesar de todo. Por ello, no puedo descartar si el autor de esta noticia ignora la historia verdadera de qué le ocurrió a Heyerdahl, sino que le da igual porque asume que al público le importan una mierda los hechos exactos. Que en Internet haya desinformados que te salen lo de “Recuerda el 9 de noviembre”, pues es inevitable. Que salga en la prensa profesional como hecho contrastado, es muy grave.

Por otro lado, la ignorancia siempre ha sido muy común. Habrá que ver quién es el próximo al que le toca ser un símbolo de lo contestatario. ¿Apuestas?

jueves, mayo 30

La fascinación por los elementos celestes.

He leído Utopía, de Tomás Moro. Como siempre me ocurre cuando me acerco a uno de estos clásicos, he salido con una impresión diferente a lo que me enseñaban en la escuela. Sería un lugar idílico, pero sólo a la manera católica, especialmente en el formalismo religioso. No obstante, vengo a discutir de una cita en concreto:
Estos [los utópicos] se preguntan, en efecto, si puede haber hombres que queden embelesados ante el brillo engañoso de una perla diminuta o de una piedra preciosa, cuando tienen la posibilidad de contemplar una estrella, y hasta el mismo sol.
Una constante de la humanidad es su fascinación a lo desconocido, pero esta se ve acompañada por la fascinación a lo inalcanzable. La Luna y el Sol han fascinado por estar ahí colgados sin haberse sabido muy bien qué son hasta hace poco más de quinientos años. El resto de los objetos celestes han disfrutado a veces de pequeños cultos individuales, aunque por lo general suelen ser mencionados en grupos. No es casualidad que incluso las religiones monoteístas, esas que en los libros vienen señaladas como “que no adoran las fuerzas de la naturaleza”, le den tanta importancia al pabellón celeste. En el zoroastrismo, más o menos el primer monoteísmo funcional, tiene como símbolo el gallo, como traedor de la mañana. Las aureolas de los santos son símbolos solares. Los musulmanes usan la Luna Creciente como símbolo de su religión. Incluso los politeísmos tendían a un henoteísmo de la personificación del Sol, como fue la reforma de Akenatón y el caso de los incas.

Tampoco podemos dejar de lado el fenómeno OVNI, que aunque se revestía de capas de racionalismo y de ciencia dura, era un variado conjunto de religiones sincréticas o creencias viejísimas, apenas disfrazadas tras tres o cuatro términos. Un buen exponente es la película Encuentros en la tercera fase, realizada por un Spielberg creyente en el contactoextraterrestre, quien llegaría a declarar:
Spielberg also compared the theme of communication as highlighting that of tolerance. “If we can talk to aliens in Close Encounters of the Third Kind,” he said, “why not with the Reds in the Cold War?
En lo que supuso un nuevo intento del ser humano para buscar en el universo una solución a sus problemas y dudas, que no son precisamente algo pequeño. Callado el universo, la ufología se ha vuelto cada vez más una parodia de sí misma (al principio lo era de la ciencia y de lareligión), y si los hombres miran las estrellas, es por admiración estética.

Aunque esto no impide que surjan nuevas creencias pedestres, una vez más por cosas vistas en el firmamento. Un buen caso es el revuelo alrededor de las estelas químicas (chemtrails), aunque conozco casos incluso más ridículos, como un tipo que se maravillaba de un espectáculo de fuegos artificiales y los comparaba con aquellos que nada más que miraban a sus móviles, a esas “piezas de tecnología”. Se conoce, yo no lo sabía, que los cohetes son naturales (quizás sean el fruto de algún extraño árbol).

Tampoco podemos ignorar el otro elemento: el desprecio a las piedras preciosas, porque están en el suelo. Teniendo en cuenta la época, la comparación de la belleza de las estrellas con el de las piedras, dando por ganadoras a las primeras, se debe al aristotelismo que consideraba perfecto cualquier elemento del universo externo a la Tierra (esto es, los cuerpos celestes). No obstante, es curioso mencionar que esta dualidad de Cielo (guay) contra Tierra (cutre) sobrevive, aunque con otros argumentos. El fenómeno OVNI, ya mencionado, suele suponer que en esas civilizaciones extraterrestres se ata a los perros con longanizas, y se llegó a mezclar con cierta rama que empezó a considerar que la energía era un elemento místico de carácter cósmico (posiblemente, por la idea de que varias de las estrellas de nuestro firmamento son en realidad la luz emitida por dichas estrellas hace ya años); en oposición una vez más a la triste y material (en contexto científico, suena ridículo) Tierra. En un relato de Richard Matheson, hay un escritorzuelo, descrito además como un pedante de letras inaguantable y maltratador, que llega a opinar, entre otras mamarrachadas, que sus compañeros catedráticos observan burdos pedruscos teniendo a las estrellas. Incluso en una comedia como The Big Bang Theory, Sheldon muestra un claro menosprecio por la geología y sus ramas.

Únase a eso que en Utopía se muestra desprecio por el dinero, por lo que tiene otra ventaja la belleza celestial: que es gratis. Se nota que Tomás Moro nació bastante antes de los descubrimientos de Galileo. Hoy en día, más que por desprecio al dinero, la grandeza celestial se usa para contraponer los problemas terráqueos y nuestras preocupaciones como insignificantes ante la extensión del universo: el punto de vista galáctico, usado por Carl Sagan en Cosmos y muchas veces usado en películas como Ultimátum a la Tierra.


Curiosamente, como comentaba yo aquí y escribió el ya mentado Richard Matheson, lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño son quizás los terrenos donde, actualmente, el hombre busca si no ya la divinidad, sí la belleza sobrecogedora que comparte sus características: independencia, eternidad e inmensidad.

domingo, marzo 11

Leyendas del mundillo friqui: Nobita estaba en coma. Shizuka, en la Costa del Sol.



Esta es una famosa leyenda, que se ha salido del mundillo del manganime y ha dado sus pasitos por el mainstream. Ya sabe, resulta que en el último episodio de Doraemon, esa famosa serie de dibujos basada en un tebeo, se descubre que Nobita es en realidad un niño comatoso y Doraemon un peluche suyo. ¡Qué grima, señores míos! ¡Qué grima!

Antes de nada, las verdades por delante: Doraemon no tiene un final, ¡¡¡tiene varios!!!. Todos los tebeos de Japón se publican en revistas, y en varias para el caso de esta historieta En concreto, acabó hasta tres veces en años consecutivos en una publicación llamada Shogaku 4-nensei. Estos finales, como son muy parecidos entre sí, los explicaré bajo el siguiente epígrafe.

1-Doraemon tiene que volver a filas.

Básicamente, en la época de Doraemon algo provoca que los viajeros del tiempo deban volver a su época.

a) En el ejemplar de Shogaku 4-nensei de marzo de 1971, se cuenta que los viajeros del tiempo causaban tales problemas que el gobierno de la época futura acabó prohibiendo el viaje en el tiempo. Doraemon se despide de Nobita.

b) En el de marzo de 1972, Doraemon debe volver por alguna razón no revelada, así que se hace el estropeado (recordemos que es gato-robot) para que Nobita lo deje marchar. Como Nobita lo cree y le promete esperarlo, Doraemon le cuenta la verdad y el chico acepta. Doraemon vuelve al futuro.

c) En el de marzo de 1973, Nobita vuelve a casa después de ser apaleado por Takeshi (alias Gigante o Gian, dependiendo de tu edad). Allí, Doraemon le cuenta que ha de volver al futuro. Nobita queda desolado después de oír esto e intenta convencerlo de que se quede, pero acaba aceptando la realidad después de hablarlo con sus padres y pasean los dos juntos por última vez. Mientras Doraemon hace las maletas, Nobita pelea de nuevo contra Gian. Como no quiere preocupar innecesariamente al gato-robot, lucha con todas sus ganas, hasta el punto de que Gian le concede la victoria por abandono. Doraemon encuentra a Nobita hecho trizas y lo lleva a casa, donde vuelve al futuro mientras el niño duerme.

Esta tercera versión habría sido el final oficial, pues la serie tenía una baja audiencia y el dúo Fujiko Fujio trabajaba en otros proyectos, pero volvieron a la carga al mes siguiente. Aún así, este final fue reimpreso en uno de los tomos y tuvo dos adaptaciones animadas, de lo que las dos primeras versiones carecen. Eso sí, estas últimas adaptaciones son más extensas e incluso tienen una doble lectura.

Aún así, a efectos prácticos es como si no tuviera final. Años después, el dúo Fujio Fujiko se separó, lo que dejó en suspenso una decisión definitiva y finalmente Fujiko F. Fujio, quien continuó el tebeo hasta 1996, falleció. La serie y las películas continuarán hasta que dejen de ser rentables, obviamente.

Vale la pena mencionar que estos finales se intentaron porque se sentía la necesidad de acabar una historia cuyos lectores iban creciendo.

2-Pero entonces, ¿Nobita era autista?

Por tanto, ya volviendo a la leyenda friqui, tanto vale preguntarse por el final de Doraemon como por el de Los pitufos. Aún así, durante mis prácticas de laboratorio llegué a discutirles a varios compañeros la veracidad de esta y en Japón llegó a haber una manifestación de fans enfadados. ¿Por qué se hizo famosa? ¿Por qué con Doraemon? Dejando a un lado la obviedad de que es muy conocida, no me chocaría que su origen nipón fuera la mayor razón de que le haya tocado llevar la cruz de la fantasía comatosa. Primero, todo el mundo puede alegar que el capítulo se estrenó en Japón pero que fue prohibido, del mismo modo que ocurriera con el episodio de Pokémon, caso comentado en la anterior entrega de esta serie. Segundo, todo el mundo sabe que los japoneses son capaces de hacer cracks como Akira o Urotsukidoji. ¿Que Doraemon resultó ser el sueño de un niño moribundo? Bastante más digerible que la superpolla que aparece en la segunda obra.


¡QUÉ TRANCA, TRON! (véase el artículo viruetil para más información)

Lo realmente curioso viene ahora: este final existe. Sólo que es de otra serie, de St. Elsewhere, una teleserie hospitalaria de origen americano emitida durante los ochenta. Una de las razones por la cual esta serie es tremendamente conocida, especialmente fuera de los Estados Unidos, es por su último capítulo (¡¡Ahora sí!!). En este, el escenario cambia del susodicho hospital a un edificio de apartamentos. En este, hablan uno de los doctores de la serie, en ese capítulo obrero, y su padre, un personaje ajeno a la serie. El primero le comenta al segundo que su hijo, presente en la misma habitación, es un autista cuya única actividad es contemplar un juguete: una bola de nieve que incluye una maqueta idéntica al edificio del hospital de la serie “per se”. Perturbador.

¿Cuál era la intención de los guionistas? ¿Epatar? ¿Echarse unas risas? ¿Vengarse por la cancelación? ¿Hablar de que la realidad es en verdad un sueño? ¿Criticar que la ficción sin mesura puede llevar a una fantasía que aísla al espectador? En verdad, no lo sé y aunque es hasta interesante, debo continuar con esta entrada. Sólo diré que el niño, llamado Tommy, es el supuesto “creador” de gran parte de la ficción norteamericana por los crossovers entre la teleserie donde apareció y otras, representado en una tabla que debe de circular por la red.

Sea como sea, este final es idéntico al pretendido para Doraemon. De todos modos, no me gustaría dejar de lado OTROS supuestos finales que no son tan populares pero existen.

3-Doraemon se quedó sin pilas.

Este final supone que, en algún momento dado (¡Cómo no!), Doaemon se descarga y deja de funcionar (recordemos que es un robot). Extrañado, Nobita consulta a la gente del futuro y descubre que la única manera de recuperar a Doraemon consiste en cambiarle la batería, pero es imposible en el caso de Doraemon porque no tiene orejas (Recordemos que se las comieron unos ratones, ¡qué barbaridad!). Entristecido, Nobita acepta la pérdida y se vuelve estudioso y trabajador. Con el tiempo, llega a ser un genio en robótica que repara a Doraemon. Todos viven felices y comen dorayakis.

Este final fue creado como fanfiction por un tal Nobuo Sato, y después fue publicado como un exitoso dōjinshi por un artista bajo el pseudónimo “Tajima T Yasue”, pero fue demandado por Shogakukan, tuvo que disculparse y pagar para hacer las paces.

4-La vida duele, la muerte no.

Este es un dramón: Nobita cae aparatosamente y queda en coma (¡Hum…!). Su estado es grave y la única cura es una operación tan costosa, que Doraemon se ve obligado a vender todos sus inventos menos uno. No obstante, la operación fracasa. Dolido, pero firme, Doraemon le cede a Nobita el anterior invento para que el criajo pueda ir adonde quiera una última vez antes de que la Parca corte su hilo. Nobita pide ir al Cielo. ¡Joder! Esto SÍ da grima.


Los de la Frikipedia también han propuesto su propia conclusión para el enorme trabajo artístico, filosófico y ético que es Doraemon. No obstante, a Japón no le ha interesado.

Sólo la fascinación del personal por las historias que acaban en “Todo era un sueño” explica que ninguno de estos otros finales, ciertos o falsos, sea más conocido. Aún así, no hay lugar para la discusión: no sólo no acaba Doraemon así, sino que han copiado el final de otra serie, ¡y hay más finales legendarios! Ante esta situación, yo sólo puedo citar el lema de Los inmortales: “Sólo puede quedar uno”.

Fuentes:
Doraemon (manga), Wikipedia
Enciclopedia de Doraemon

domingo, febrero 26

Leyendas del mundillo friqui: El cartucho negro de Pokémon.

Ya que la primera entrega citaba a Pokémon, continúo por esa línea esta entrada y la siguiente. En el mundo de los videojuegos no es raro encontrarse hacks “de marca”: modificaciones de un juego que lo alteran de tal modo que los jugones reconocen la nueva versión como válida. Algunas alteraciones frecuentes son incrementar el nivel de dificultad o cambiar ligeramente los gráficos y/o la jugabilidad (en este último caso, incluso se venden como juegos oficiales).

No tan frecuente es hacer una versión especial, cambiando el propio argumento y el final, aunque se parta de la misma base y los personajes se llamen igual. Un ejemplo legendario de este tipo es el cartucho negro de Pokémon.

Pero antes de nada, uno de los numerosos vídeos que relatan la fantasiosa historia:



Es un buen resumen de lo que acontece en el supuesto juego. Según la leyenda, este extraño cartucho, que se vendería clandestinamente en tiendas especializadas en productos pirateados, es de color negro (recordemos que las entregas de Pokémon tenían ediciones, distinguibles por el color del cartucho, con bichillos exclusivos para cada una). Una vez adquirido, el jugón se encontraría con una mecánica que le permitiría no sólo matar con un pokémon invencible, sino también sufrir el mismo destino a manos de este siniestro espécimen. Ya lo dijo aquel, quien a espada mata… Sin embargo, no todas las versiones de la leyenda incluyen la última maldición, dirigida al propio jugador.

La cuestión principal es si el juego existe. A priori, lo que se cuenta en el vídeo acerca de la experiencia de partida es perfectamente plausible, de hecho, conozco algunos juegos comerciales que tienen argumentos aún más duros. La venta de cartuchos piratas, pintados de negro para la ocasión, es también posible, como los famosos 32 en 1 (un amigo tenía uno y nos lo pasábamos teta). Así, hasta ahora afirmo que la historia podría ser real.

Lo que ya no cuela es la posibilidad de que hay un solo cartucho del que, por supuesto, no podemos ver ni una fotografía porque su poseedor lo perdió o se deshizo de este cuando se cagó en los pantalones. Además, se afirma que la adquisición se realizó en uno de esos mercadillos donde, como sabemos por el cine de terror, se venden objetos malditos para pardillos. Por último, vender el cartucho a un precio de ganga, que supondré menor al que le costó al narrador, recuerda a El diablo de la botella. Muy tópico. Además, en las primeras versiones no se cuenta la revelación de que el pokémon Ghost acaba maldiciendo al desafortunado jugador, sino que acaba con las reflexiones en torno a los motivos del bromista.

En el fondo, esto no deja de ser un caso de dramatización popular. Pokémon no destaca por la profundidad de su propuesta (me descoj….), por lo que es un candidato perfecto para este tipo de jugarretas. Alguien quiso epatar a los jugones con una historia siniestra que nos recuerda, como decía el proverbio latino, que vita incerta, mors certissima. Ya hay juegos así, pero siempre impresiona más con un producto infantil.

Otras leyendas por el estilo hablan de 151 cartuchos malditos, llamados así porque los niños que los poseyeron murieron. Pues podría ser, claro. Es más probable que mueran unos cien niños que tengan un juego de Pokémon que tantos otros que hayan leído La montaña mágica.



Por último, un grupo de graciosos está programando su propia versión de Pokémon basada en esta leyenda, aunque no se puede matar a nadie, pero todo se andará. No hay nada mejor para una leyenda que llegar a ser verdad, así que es todo un éxito.

domingo, febrero 19

Leyendas del mundillo friqui: El pokémon abortado.

Esta entrada inaugura, espero, una serie dentro de este blog: rumores o anécdotas de diversas subculturas etiquetadas de “friquis”, especialmente cuando sean chocantes o raras. Como tengo ciertas ganas de epatar al respetable, empecemos con una de las historias más retorcidas, cuya fama en la red ha crecido hasta que se ha transformado en una bola de nieve que lo arrolla todo.

La situación es la siguiente: En 1994 aparece un juego llamado Earthbound (título original japonés Mother 2) para una la entonces flamante consola de Nintendo, la Supernintendo. Este juego, un RPG japonés, se hace famoso por su argumento y sus villanos principales: Pokey Minch (en realidad, un Engrish de Porky), un niño gordo un poco hijo de puta, capaz de sacrificar a la chica del grupo de protagonistas a su religión inventada, la Feliz Iglesia del Felicismo (un claro precedente de Eric Cartman); y Giygas (¡Joder con el nombrecito!), que es... You can’t grasp the true form.


En efecto, no soy capaz.





En estos dos vídeos se puede ver la lucha final, durante la cual ambos villanos son derrotados. La parte del aborto se refiere a Giygas. Fijaos en lo siguiente:

-Los protagonistas tienen que viajar al pasado para esta lucha.
-El escenario que se ve al principio del vídeo, por donde se mueven esos robots, parece un material rugoso. Además, primero es un camino recto, luego torcido, y llega a un lugar más grueso donde yace un objeto esférico del que sale una carita.
-El tal Giygas es al principio un motivo gráfico que representa una cara haciendo una mueca, luego ese mismo motivo multiplicado, y por último multiplicado todavía más.
-Si uno se fija, a partir de 7:50 el motivo de la cara parece tener la forma de un bebé. Si no lo ves claro, sigue leyendo.



-Durante la pelea, Giygas dice cosas faltas de sentido, como quejarse de que le duele la paliza que le damos para inmediatamente declarar que se siente bien o ponerse a gruñir y a repetir el nombre del protagonista, Ness, unas cuantas decenas de veces. No tiene los sesos muy bien puestos o no es dueño de sí mismo.

Estos cinco elementos combinados ayudaron a crear la así llamada Teoría del aborto de Giygas: los protagonistas viajaron al pasado para abortar al terrible villano antes de que naciera. Tremendamente perturbador.


Ahora sí, contemplad el susodicho bebé. Lo de la violación viene ahora.


No obstante, Giygas nació de una perturbación. El guionista de Earthbound, Shigesato Itoi, respondió que se basaba en la mala experiencia que tuvo cuando vio de pequeño una escena de violación en una película. Según él mismo, “En resumen, Giygas es algo que no puede entenderse, ¿sabes? Pero también hay una parte de él que es como un ser vivo que merece cariño. Esa parte es el pecho de Hisako Tsukuba en la película “The Military Policeman and the Dismembered Beauty.
(...)
Después de verla, volví a casa, callado y confundido. Me había impresionado tanto que preocupé a mis padres. Al fin y al cabo, Una mujer había sido violada. Cerca de un río. En la película. Cuando el tipo agarró su pecho tan fuerte, se distorsionó hasta tener la forma de esta pelota. Me chocó profundamente. Fue un ataque directo a mi cerebro.
(…)
En otras palabras, era esta sensación de terror con atrocidad y eroticismo codo a codo, y eso es lo que las últimas frases de Giygas son. Durante el final, él dice, “Duele”, ¿a que sí? Eso es… su pecho. Es como, cómo lo describo, una sensación de “ser vivo”.
”.

No hace falta un aborto para que todo esto ya sea siniestro. En consonancia con esta línea de un enemigo inaprehensible, como se puede observar con atención en los vídeos, la única manera de matar a Giygas pasa por rezar, pero literalmente: los conocidos de los protagonistas responderán a las plegarias de los protagonistas con otras, lo cual hará daño el malo. Bien mirado, es lógico: en este mundo, la magia funcional consiste en poderes psíquicos. Si Giygas ha llegado a ser tan poderoso que ha perdido su cuerpo y sólo es la manifestación de esos poderes llevados al máximo, el deseo de alguien por el bienestar de sus enemigos sólo puede hacerle daño. En el último momento, uno de los primeros ejemplos de interactividad argumental con el jugador, este empieza a rezar para que se salven los protagonistas, lo que fulmina al malhadado Giygas. También lógico, ¿pues qué no quiere el jugador, sino ganar a toda costa?

Este artículo, que es una de mis fuentes para esta entrada, presenta una tesis demoledora: las contradictorias frases de Giygas durante su batalla no son sino una alegoría de la pubertad del protagonista. Y para colmo, da a entender que el único responsable de la muerte de Giygas es el propio jugador, quien realiza el acto sin tener mayores pruebas en su contra que el testimonio de Pokey Minch, un mentiroso irredento, y no olvidemos que Giygas no es consciente de los actos, ¿luego es malvado? Hemos pasado de hablar sobre un supuesto aborto para hacerlo de la vida íntima de un chaval y de ser acusados de asesinato. Aquí hay algo podrido.

Es digno de mención que el terrible poder de Giygas ya era conocido. Earthbound, como sugiere el título original japonés, es la segunda parte de un juego que no se conoció en Occidente por su época, 1989: Mother, de la consola NES. En este juego, como en la primera parte, el malo era Giygas (aunque el nombre se suele transcribir como Giegue). Su aspecto era, simplemente, el de un alienígena gris con rabo. Sus ataques seguían siendo inaprehensibles.


Feo con cojones, eso sí.

En este juego, Giygas te contaba durante la batalla final que los bisabuelos del protagonista, Ninten, lo habían criado siendo pequeño, motivo por el cual estaba muy agradecido a su familia. Llegó a proponerle a Ninten que subiera a su nave para salvarse del holocausto terrícola que pretendía llevar a cabo (las órdenes, ya sabéis). Como los protagonistas nada pueden contra él, deciden atacarlo de un modo “personal”: se ponen a recitar una nana infantil que acaba haciendo estragos en la mente de Giygas. El pobre desgraciado sólo puede rogar que paren, pero finalmente se viene abajo psicológicamente y es incapaz de completar el ordenado holocausto. Esto sigue lo que comenta el autor del artículo de antes sobre si Giygas es malo o no. Se puede ver aquí.



Y bien, eso es todo. ¿Qué ocurre? ¿Falta algo? ¡Ah, sí! ¡El pokémon! Pues la relación es la siguiente: El equipo de programación sacó el tercer y último capítulo de la saga Mother, después de lo cual empezaron con otro RPG algo diferente. La idea inicial iba de un chico que iba reuniendo unos bichos muy raros que podía usar posteriormente en combates. Como es costumbre en las compañías, aprovecharon unos cuantos de los diseños de los juegos anteriores para, entre ellos el de Giygas del primer Mother para uno de esos bichillos, que luego se llamaron Pokémon.




Puede verse que el parecido es notable. Incluso los ataques del Pokémon, Mewtwo, son psíquicos, lo que casa con los ataques de forma ininteligible de Giygas.

En resumen, el debate continúa, pero en algunos vídeos de You Tube se ruega a los comentaristas que no nombren más la teoría del aborto, que ya huele. Conclusión: un éxito.

Fuentes:
Grasping the true form of Giygas’s attack
Enciclopedia de la saga Mother
Webcómic de Las paridas de la guarida que me dio a conocer esta leyenda

miércoles, febrero 8

El misterio tenebroso de Hamelín.

Comienza… LA HORA DE LA BRUJA MARUJA

¡Queridos telespectadores, bienvenidos a otro programa de La hora de la bruja Maruja! Esta noche viajamos a Alemania, concretamente a una ciudad de cuento… ¡Hamelín! ¿No es así, amigo Gómez del Foso?

¡En efecto! Hamelín es una ciudad misteriosa… Como todo el mundo sabe, es el lugar donde ocurre uno de los relatos de los hermanos Grimm: El flautista de Hamelín. En la historia original, una deuda impagada acaba en desgracia: todos los niños de la ciudad desaparecen… Poca gente sabe que, incluso hoy en día, hay una calle en la auténtica Hamelín donde está prohibido que se cante y se toque música: la Bungelosenstraße, la “calle sin tambores”.

¡Eso es muy interesante! Es justo decir que, según el cuento, el flautista fue contratado para desratizar la ciudad. Al parecer, se valía de la música… ¿Cómo es posible? ¿Estamos hablando de que, en plena Edad media, ya había una tecnología capaz de sintonizar con la mente ratonil?

¡Posiblemente se trataba de tecnología extraterrestre!

¿Cómo llegas a esta conclusión, Gómez del Foso?

Verás, Maruja: los documentos de la época hablan de alguien vestido de un modo extraño, con un traje compuesto de numerosos colores… Bien podría ser alguien con un traje brillante que hace juegos con la luz del sol. Un traje así es también insólito en nuestra época, lo que significa que estamos hablando de tecnología desconocida en nuestro planeta.

¡Fascinante! Cuéntanos, Gómez del Foso… ¿Cuál se supone que era el objetivo de esta misión, por llamarla de alguna manera, extraterrestre?

Bueno, los niños fueron secuestrados y llevados a los bosques de las afueras… No me extrañaría que fueran guiados a la base extraterrestre. Una vez allí, los niños fueron, quizás, objeto de experimentos.

¿Experimentos médicos?

Bien, podrían ser experimentos de todo tipo: sociales, psicológicos, e incluso de rastreo. Otros estudios afirman que en varias zonas de Polonia y otros países eslavos se extendieron los apellidos de los habitantes de Hamelín. Yo creo que los niños fueron devueltos a aquellas zonas para observar mediante algún marcaje, quizás radiactivo, cómo se extendía la descendencia de un ser humano típico.

¡Terrible! Pero dinos, Gómez del Foso, ¿cómo pudo un extraterrestre dejarse capturar por un grupo de habitantes del Medievo?

Es una buena pregunta, Maruja. Yo creo que alguien de su propia gente debió de entregarlo. Quizás cometió alguna falta ritual al secuestrar a esos niños, cuyo castigo era el abandono o la muerte. Otros opinan que el flautista era un extraterrestre ha que trabajó para los anunnaki, quienes lo entregaron cuando acabó su labor, en una maniobra similar a la del romano Quinto Servilio Cepión después del asesinato de Viriato.

Asesinato, secuestro, traición y misterio, sobre todo, un enorme misterio rodea el extraño caso de Hamelín… No cambien de canal: Después de la publicidad, más información sobre una de las partes de la historia que no nos han contado.

¡CHACHACHAN!

lunes, enero 30

Mentiras.

Yo creo que existen, básicamente, tres clases de mentiras: las objetivas, las subjetivas y las calumnias. Las primeras me molestan desde el punto de vista estrictamente intelectual porque ocultan la verdad a quien carezca de los suficientes conocimientos o, para qué negarlo, son vulgares excusas para vanos intentos de boutades. Las terceras me molestan desde el punto de vista emocional porque, incluso aunque no suelen caer encima de mí, sí lo hacen encima de otros.

Las segundas, en contraste, no me afectan. ¿Que Paco me cuenta que es un hacha en inglés y que lo habla como si hubiera nacido en Edimburgo? ¡Mola! ¿Que resulta que Paco me ha contado una trola y no sabe conjugar ni el verbo to be? ¡La madre que lo parió! Pero ahí queda la cosa. No pienso perseguirlo ni, pongamos el caso, denunciarlo. Muy posiblemente comentaré la anécdota cuando venga a bien mencionar a un mentiroso descarado, pero ya está.

Por el mismo motivo, no malgasto mi tiempo en pensar si lo que Juan dice de esas tres noruegas que se tiró aquella noche en la discoteca es verdad. Si lo que cuenta está en clara contradicción con la lógica, pues me daré cuenta, pero entonces se puede pensar que se ha debido principalmente a un error del embustero.

Esta entrada viene a santo de que me molestan algunos individuos no sólo preocupados con estas posibles mentiras, sino que también vienen a irritarme con cábalas acerca de las verdaderas intenciones del sospechoso de ser embustero. No preocupados porque, pongamos el caso, de la palabra del otro dependan su bien o su mal, sino porque se sienten ofendidos. No entienden que si el otro dice mentiras que no me perjudican, a mí me importa una mierda. ¿Por qué? Porque creo en la verdad. No digo que yo tenga la verdad absoluta (de hecho, estoy lejos de tenerla), pero creo que existe. Y este tipo de mentiroso puede engañar (o engañarse a sí mismo) por un tiempo, pero al final se daña a sí mismo.

Y no es raro que algunos de estos descubridores, a la hora de la verdad, sean incapaces de reconocer la mentira objetiva de la que he hablado al principio, pero sí capaces de mantenerse en una opinión absolutamente disparatada porque creen que estar a la defensiva y agresivos equivale a un buen argumento. Cuando tú veracidad sólo depende mucho del buen hablar y apenas de lo demás, eres vulnerable a los lenguaraces.

miércoles, enero 25

El aire puro y otros malentendidos.

Cada vez tengo más claro, como más o menos insinuaban en un fanzine, que las autoridades deberían fomentar la lectura con seguridad. No lo digo en el sentido en el que hablaba Vanbrugh el otro día, sino en un sentido más amplio. Leer no sólo te acerca a grandes genios, sino que te deja expuesto a según qué comentarios semejantes a darse un golpe en la cabeza.

Concretamente, hoy mismo he leído un comentario que debería ser clasificado como de alto riesgo. Sólo diré que lo he visto en la revista Quo:

“¿El aire puro es aquel que es todo oxígeno?”

¿PERDONE? No entiendo la pregunta. ¿Qué significa aquí puro? ¿Químicamente puro? ¿EL AIRE? Está de broma o ignora que el aire es la mezcla de gases que rodea el planeta Tierra. Dependiendo de la zona de la Tierra y de la altitud, el aire tiene una composición determinada. Así pues, hablar de aire “puro” no tiene sentido, como mucho se podría decir que tal volumen de aire es inusual, porque presentara algún elemento inhabitual o careciera de uno típico. De todos modos, es harto interesante que el elegido para definir la pureza del aire sea el oxígeno, cuando cualquier persona medianamente culta sabe que el nitrógeno es su componente mayoritario (más o menos un 78%).

Los responsables de la revista Quo se vieron en la misma tesitura que yo: empezaron admitiendo que no sabían a qué porras se referían con el “aire puro” para dar una contestación basada en otro significado de “puro”, más popular. Respondieron con la idea de que “puro” se refería a “saludable”, y dijeron que por el mecanismo de intercambio del dióxido de carbono expirado por el oxígeno inspirado era perjudicial. No les diré yo que no, pero hay dos mejores argumentos:

a) Respirar “aire puro” en una habitación llena de tan maravilloso elixir puede ser perjudicial para la salud tan pronto como alguien encienda una cerilla.
b) Respirar “aire puro” en bombona puede ser muy caro, sólo al alcance de adinerados. De hecho, creo recordar que se puso de moda hace unos años entre snobs.

En resumen, a “puro” le ocurre como lo que Lansky comentó por aquí de la palabra “natural”, es usado tan pródigamente que ya significa cualquier cosa.

martes, enero 17

¿Partidarios contra escépticos o creyentes contra negacionistas?

Sé que este titular puede dar lugar a controversia, pero es el adecuado. Me parece que esta es la tercera vez, en menos de un mes, que menciono que yo estudié en un colegio religioso, pero es que fue ahí donde oí mejor resumen que jamás se haya hecho de la raíz del problema:

Tomás ve al Señor resucitado
24 Tomás, uno de los doce discípulos, al que llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. 25 Después los otros discípulos le dijeron:
--Hemos visto al Señor.
Pero Tomás les contestó:
--Si no veo en sus manos las heridas de los clavos, y si no meto mi dedo en ellas y mi mano en su costado, no lo podré creer.
26 Ocho días después, los discípulos se habían reunido de nuevo en una casa, y esta vez Tomás estaba también. Tenían las puertas cerradas, pero Jesús entró, se puso en medio de ellos y los saludó, diciendo:
--¡Paz a ustedes!
27 Luego dijo a Tomás:
--Mete aquí tu dedo, y mira mis manos; y trae tu mano y métela en mi costado. No seas incrédulo; ¡cree!
28 Tomás entonces exclamó:
--¡Mi Señor y mi Dios!


¡Efectivamente! Lo malo es el final de la historia:

29 Jesús le dijo:
--¿Crees porque me has visto? ¡Dichosos los que creen sin haber visto!


Y así ha sido la cuestión hasta nuestros días. Antes de nada, aclaremos: cuando hablo de partidarios, me refiero a cualquier creencia en general. Esto incluye religiones, supersticiones populares, nacionalismos, teorías pseudocientíficas y teorías científicas (luego se explicará bien esta inclusión). Cuando hablo de escépticos, hablo de gente que duda de una idea mientras no tenga pruebas sólidas de que la misma es verdadera.

Nótese, sin embargo, que el escepticismo en exceso resulta un problema. Dicen que el fundador del escepticismo, Pirro, no se fiaba de lo que veía y era capaz de andar hacia un precipicio. Se supone con bastante criterio que lo más probable es que fuera una calumnia inventada por sus rivales, pero no deja de ser demostrativo de lo que se volvería el extremo del escepticismo: nihilismo absoluto. Quizás por ello, se suele confundir escepticismo con otro término: negacionismo, el negar por sistema.

Por el otro lado, los partidarios de una idea son muchas veces confundidos con los creyentes más fanáticos de una idea, esos que creen sin ver, como se muestra en la parábola, el creyente cree que el mayor problema del escéptico no es que no esté convencido, sino que no quiere creer.

Sin embargo, todo el mundo es partidario de unas ideas y escéptico de otras. Por ejemplo, es imposible creer al mismo tiempo que la Tierra es redonda y plana. Esto es algo que los defensores más acérrimos de una idea suelen olvidar: el hecho de que ellos mismos no creen en otras.

Nótese que las ideas científicas no se libran tampoco de tener sus campeones y enemigos. Un buen ejemplo fue el famoso hombre de Piltdown, defendido a capa y espada como el eslabón perdido entre el mono humano y los monos no humanos. Se llegó al extremo perverso de que se rechazaron las investigaciones de A.T. Marston, el que logró demostrar efectivamente el fraude, porque este hombre no era paleontólogo. El doctor odontólogo, pues esa era la profesión de Marston, no tendría mucha idea de esa ciencia, pero afirmó con creces que las mandíbulas del fósil no se correspondían con el resto de la calavera ni a tiros.

El otro extremo es la famosísima teoría de la evolución: gente que confunde los diversos mecanismos de la evolución como teorías que derriban a la anterior, literalidad religiosa, posmodernos despistados, etc. Sus negacionistas no son quizás tan numerosos como los de las diversas supercherías, pero sí mucho más ruidosos.

El problema surge cuando la realidad, los hechos, deja de ser el juez para que lo sea un partido o un grupo de presión. Entonces los creyentes y los negacionistas son los que se enfrentan del modo más sonoro posible para ganar, en vez de para llegar a la verdad. Y he aquí la verdadera razón de que se llegue a demonizar a la otra parte: cuando se juega el poder, todo vale. En los dos ejemplos anteriores, uno de ellos aún motivo de controversia, diversos grupos intentaron y siguen intentando imponer su voz sobre las demás.

Es entonces, cuando más se grita, cuando ocurre lo terrible: la infantilización que la popularización de una idea suele conllevar.

miércoles, diciembre 21

Del arte de curar.

Ayer pude ver una noticia ya conocida entre los círculos escépticos: que la homeopatía no tiene mayor efecto que el placebo. Sin embargo, el mismo estudio afirma que los masajes y la acupuntura sí podrían servir en algunos casos. No lo negaré sin datos en la mano.

De todos modos, me sorprenden dos detalles:

-La primera es mencionada en el artículo: las tres técnicas son tildadas de “naturales” ¿Qué tiene de natural clavarse agujas? Debe de ser que estos útiles se crían en los bosques y yo no me había enterado, ¡la reoca!

-La segunda sólo se mencionó en el reportaje: hay quien pide la regularización de la formación en terapias alternativas. Vamos a ver, eso ya existe: se llama medicina. Existe la creencia estúpida de mantener que existe una división estricta entre la medicina “tradicional” (porque en realidad es científica, pero bueno) y las llamadas “medicinas alternativas”, pero es absurdo. Lo que hay es medicina, sea un remedio tradicional o nuevo.

La propia medicina “a secas” ya te da alternativas. Por ejemplo, mucha gente tiene la alternativa de llevar una vida sana y evitarse posibles problemas de peso y cardiovasculares, o de comer como cerdos, ver todo el día la tele y acabar dependiendo de medicación. Muchos varones tienen la alternativa de someterse a la circuncisión o quedarse con fimosis. Y la medicina no tiene nacionalidades ni nada parecido, a pesar de que algunos dicen que hay medicina "occidental". Los precedentes de las vacunas, por ejemplo, son de origen chino y eran usadas en Turquía, donde las descubrió una noble inglesa.

Si la acupuntura funciona, lo inteligente es que se enseñe en las facultades de ciencia de la salud, se practique y se mejore. Por ello, quienes quieran aplicar este tipo de técnica deberían pasar un exigente programa de prácticas antes de ejercer, como ocurre con cualquier profesional sanitario.

Claro que esto exigiría, de ser así, responsabilidades y controles de todo tipo. Al fin y al cabo, el gran problema con las “medicinas alternativas” es que sus propulsores pretenden ser y no ser médicos según sople el viento. Cuando hay que cobrar, sí. Cuando hay que responder por daños y perjuicios, no.

martes, diciembre 13

Santiago Segura y la médium.

Le comenté a Miguel Baquero que Anne Germain iba a aparecer en este pequeño blog, y aquí está después de haberlo confirmado. Finalmente, Telecinco va a atreverse a emitir el programa en que Santiago Segura fue entrevistado.

Antecedentes: por agosto se supo que Santiago Segura, escéptico, recibió una invitación para acudir frente a la nigromante más popular de España en el momento en que escribo esto. Dicha invitación suponía que el actor recibiría 12.000 € para ir al plató, oír lo que le contaba la charlatana y declarar después cuál era su opinión. Segura contestó que todo era una engañifa porque Anne Germain le decía vaguedades que podían entenderse de diversas maneras, además de cuestionar en todo momento a la espiritista.

Tal fue su actitud que a los directivos de la cadena no les gustó ni un pelo y no se han atrevido a emitir el programa hasta ahora, justo después del tirón de Santiago Segura en Antena 3. La pregunta es, ¿realmente fue la actitud escéptica de Santiago Segura la que impidió la emisión del programa? En cierta ocasión leí que Antonio Gala, al ser entrevistado, fue despedido rápidamente porque se mostraba nada convencido. ¿O es la falta de sentimentalismo? Al fin y al cabo, el único gancho del programa es ver a famosetes llorando por algún familiar querido. Bueno, también los ha habido que se han emocionado por familiares que apenas conocieron, como Kiko Rivera sintiendo “frío” cuando le aseguraron que Germain había contactado con el ectoplasma de su padre, Paquirri, muerto cuando él era un niño de pecho.

Como no nací ayer, soy consciente de que esto puede ser una estratagema para atraer a ese público al que tanto la fama como los espíritus no impresionan en absoluto. Nada hay más llamativo que el hecho de que un personaje conocido por ser algo gamberrete ponga a caldo a un reconocido sinvergüenza.

En fin, de todos modos dentro de 39 horas le echaré un vistazo.

domingo, septiembre 18

Disección de la presentación de un magufo.

Concretamente, esta.

Hola,soy un transcendental,guru o que se yo.
Magnífico: nuestro hombre no sabe qué es, pero está seguro de ser extraordinario, algo que no puedes encontrar mientras compras tebeos en tu librería favorita. Esta autoidentificación es el comienzo de todo magufo: la idea de que él es especial, como John Locke en Perdidos. Él lo vale (sea lo que sea ese “lo”).

Tengo 28 años,3 hijos y sin trabajo pues me a llegado de nuevo el fin de otro ciclo.
Una vez definido él mismo como alguien especial, es hora de hacer lo propio para referirse a los hechos de su vida. Nuestro hombre no está en el paro, le ha llegado de nuevo el fin de otro ciclo. Es como ese joven bosquimano tan conocido, no porque reconociera su pifia cuando vio que su huevo de avestruz perdió toda el agua, sino porque no quiso explicarles el hecho a sus amigos por sentirse avergonzado. Su silencio al respecto asombró tanto al resto de la tribu que llegó a ser considerado un sabio.

¡Vamos, que si no haces nada demasiado interesante, échate el rollo!

Ahora estoy madurando mucho espirutualmente,no creo en nada material
Decía George Orwell en su excelente 1984 que una de las características del lenguaje propagandístico es la eliminación de matices: con tal de evitar que los potenciales seguidores se muestren críticos, se suele hacer que estos no se paren a pensar en que el discurso que estén escuchando sea una tontería. Por lo tanto, las palabras serían desprovistas de varios de sus significados. Así, nuestro hombre afirma que él es muy “espiritual” pero en absoluto “material”. Esto es, ¿no cree en aquello que ve frente a sus ojos? ¿Qué diablos significa esto?

Es frecuente entre los iluminados acabar atacando lo material. Normal, por otro lado. Los seres humanos somos muy malvados y tenemos costumbres desagradables, como preguntar. Por ejemplo, en el párrafo anterior nos enteramos de que nuestro hombre está en el paro, lo cual puede despertar nuestro interés. ¿Por qué está parado? ¿Es por la crisis? ¿No quiere trabajar? ¿Carece de cualificaciones? ¿Sufre discriminación?

Podríamos también realizar más baterías de preguntas para el resto del mensaje. ¿La solución? Es algo “espiritual”. Traducido al lenguaje convencional, es lo que me sale de los cojones, sin importar las circunstancias, los hechos o el lugar, que son materiales. ¡Y a otra cosa!

busco asesoramiento para unirme o como guiarme para luchar con el sistema.
Un saludo a todos y animo.

Una famosísima cita es la siguiente:

No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa.

Jesucristo es una figura histórica muchas veces discutida, pero no me cabe duda que esa cita es una verdad como un templo. Pues sí, mire: si uno va a causar un impacto cultural, puede estar seguro de que nacerá el conflicto, y que posiblemente llegue a dividir familias, amigos, vecinos de escalera.

No obstante, nuestro hombre quiere luchar contra el sistema, pero pide asesoramiento y manda un saludo a todos. Podemos entender que se refiere sólo a los que le sigan en su lucha, pero me da a mí que no. Quiere parecer un revolucionario, pero no dar la impresión de ser agresivo.

De hecho, en su descripción insiste mucho en ser especial, pero lo cierto es que gran parte de lo que ha dicho es tópico. Hasta los vocablos lo son: ciclo, espiritual, gurú… Quiere luchar y quedar bien al mismo tiempo. Su rebeldía es de boquilla.

En resumen, que sintetiza todas las cualidades de un buen magufo.

lunes, agosto 29

Todo es un eutanásico en potencia.

Bien, pues volvemos a la rutina bloguera. La semana pasada, según las noticias, una pareja de irresponsables no tuvo mejor ocurrencia que preparar un bebedizo a partir de estramonio y repartirlo entre los asistentes de una fiesta rave. Como consecuencia, un par de muertos por intoxicación. Y ayer mismo, otra víctima ha caído en coma tras ingerir hojas de la misma planta.

Ahora, el alcalde del primer pueblo afectado pretende declararle la guerra al estramonio para evitar nuevas muertes. Como bien insinúa un experto en botánica citado en el artículo, eso es una actitud quijotesca, tanto porque el estramonio está demasiado difundido como para asegurar su extinción, como porque el mismo motivo habría que eliminar muchas plantas de efectos igualmente alucinógenos. Un buen ejemplo sería la belladona, que se supone usada por brujas y otros chamanes de la antigüedad.

Panorámix, no es el mejor momento.

En mi opinión, si el alcalde quiere hacer algo útil con el objetivo de evitar nuevas víctimas mortales, creo que podría hacer lo siguiente.

a) Financiar una campaña publicitaria cuyo lema fuese “Lo natural no es necesariamente bueno”. Hoy en día, muchos manifiestan su preocupación por los alimentos o el medio ambiente (lo que me parece legítimo y lógico), pero debido al consabido infantilismo que suele adquirir un discurso cuando este llega a un gran público, se ha llegado a la absurda idea de que lo natural es bueno per se. Este pensamiento puede encontrarse en discursos crudiveganos, defensores de la simpleza añorada (primitivistas, ludistas…) y apologetas de diversas pseudo-medicinas. Algunos de los asistentes a la fiesta rave aseguran, siempre de acuerdo a las noticias, que el traficante presentaba mercancía como “sólo compuesta por hierbas”. ¡Como si no hubiera hierbas venenosas! De hecho, el agua mata si se bebe a grandes cantidades. Como nos dicen a los químicos en las prácticas de la carrera, cualquier sustancia a la concentración suficiente es letal.

b) Dar información sobre las drogas y hacer especial hincapié en sus efectos. Insistir que lo que más se arriesga es la salud y que algunas son mortales. Sé que se hace, pero ante lo ocurrido no viene mal reiterar.

c) Apelar a la responsabilidad personal. La cuestión no es que te pillen, sino que seas consciente de que estás jugando con las vidas del prójimo. Sí, yo mismo sé que es muy utópico.

Cualquier otra alternativa podría llevarnos a la locura finalmente porque, en serio, ¿sabe el alcalde de esa localidad cuántas sustancias naturales son tóxicas? ¡Quizás algunos quieran ponerle puertas al campo, después de todo!

lunes, julio 18

Moralistas.

Esta noticia tiene ya cierto tiempo:

Bob Esponja, ¡muy violento!

¡JESÚS! Estamos aviados si les parece muy violento. No sé qué dirán de cualquier otra cosa. De tanto en tanto, suele aparecer alguna organización, habitualmente compuesta por gente que se ha reproducido, para quejarse de que las obras de ficción atentan indudablemente contra la inocencia de sus indefensos retoños, y que deben ser retiradas.

Como aficionado a ciertos géneros de dudoso buen gusto, como los videojuegos de terror, siempre me ha llamado la atención la actitud de estos individuos. ¿Piensan EN SERIO que borrar la violencia de la ficción equivale a borrarla en la realidad? Una de las cosas mejores del colegio religioso donde estudié es que no estaba demasiado tocado por las ñoñerías pedagógico-políticas que empezaron a germinar por entonces, cerca de los noventa, muy a pesar de que algunas madres le insistieran a algunos profesores que aprender a dividir en cuarto era demasiado. Así, nos contaban historias, religiosas o seculares, valiosas por su moral y sin importar si estas pudieran resultar algo macabras o contuvieran detalles siniestros. Asimismo, solían recordarnos que en el mundo abunda la miseria.

No es que lo siniestro haga a una obra madura per se (tengo que decir al respecto, un día de estos), pero algunos efectos de esta manipulación benévola ya están teniendo efecto. Hace algún tiempo, leí una carta en un periódico escrita por un chico de trece años que aseguraba haber vivido los doce anteriores creyendo que todos los críos del mundo vivían como él: en una casa bien segura, bien alimentados y leyendo a Harry Potter. Comentaba que para él era desolador haber descubierto la verdad.

A mí, debo confesarlo, me cuesta creerlo. ¿Cómo pudo vivir hasta entonces sin darse cuenta de ello? Claro que mi experiencia está sujeta a mi punto de vista: yo me crié en un barrio lindante a unas chabolas, estudié en ese colegio religioso donde día sí y día también estaban con el tema de la caridad, y los informativos de aquella época aún no emitían anuncios pero sí hablaban de la pobreza, el hambre y la guerra de los Balcanes.

También está la ficción. Aunque la critiquen, la violencia y otros motivos desagradables de la actualidad poco son comparada con la de algunos cuentos tradicionales, donde niños asesinaban brujas, fieras devoraban abuelas y pobres víctimas acababan mutiladas.

Lo más chocante es cuando un moralista llega, en su impulso por evitar lo malo, llega a algo peor. Un ejemplo que se me viene a la cabeza es el de un videojuego, Final Fight. Este juego era un beat’em up, que en castizo podría verterse como “A hostias contra todo lo que se menee”. En el susodicho, los protagonistas se pelaban contra todos los miembros de una mafia por el secuestro de una moza, hija de un protagonista y novia de otro (acababan los ochenta). Durante el transcurso del rescate, salían a escena para recibir punkies de ambos sexos, heavies, un rastafari, gigantones y hasta un tío en silla de ruedas que recuerda a Chiquito de la Calzada.

¡ALTO!

¿Dije punkies de AMBOS sexos?


Sí.

Pues eso es inaceptable. Cuando comercializaron la versión americana de la adaptación de Super NES, se objetó que los jugadores les sacudieran a personajes femeninos, a lo que los japoneses contestaron rápidamente alegando que Poison era un transexual (o transgénero, he leído ambos términos). En la versión americana no quedaron muy convencidos, así que masculinizaron los sprites. Quede, no obstante, la parida de Capcom para el recuerdo: es más aceptable partirle la cara a un transexual que a una mujer. Y claro, un transexual no es una mujer realmente. Yo estoy de broma, pero da que pensar.

Un caso bien conocido es la remasterización de la primera de las películas de La guerra de las galaxias: que no puede ser Han Solo un mercenario cuyo pellejo es el que más valora, y tampoco cargarse al esbirro de Jabba que lo está apuntando con una pistola. Hay que darle la excusa al héroe de que el otro, aparte de posiblemente malvado, es gilipollas disparando primero y FALLANDO A MENOS DE UN METRO.



Otro, que fue anunciado a bombo y platillo hará cosa de un año, fue el de la asociación de psicólogos americanos, muy preocupados por el mal ejemplo que, según ellos, daban las adaptaciones cinematográficas de superhéroes, que eran muy malotes y/o muy chuletas. Que se había perdido el candor que en otros tiempos (mejores, ¡claro!) tenían Superman y Spiderman, por ejemplo. Risible a todas luces, porque estos superhéroes pudieron tener épocas controvertidas (como casi todos los superhéroes, huelga decir, por la longitud de las series). Léase la primera historieta de Superman como ejemplo de lo que quiero decir.

Dejo de listar ejemplos, porque esta entrada puede hacerse farragosa. Lo que caracteriza a un moralista es su negativa a aceptar lo que no le gusta. No critica que un detalle desagradable de una obra de ficción sea frivolizado, simplificado u objeto de burla, critica que se hable de este. Los moralistas no discuten si la realidad está bien o mal representada, si se trata de un retrato fiel o inexacto, mandan callar. Sólo se preocupan de mantener las apariencias.

Eso sí, no sé si es que confunden la realidad con la apariencia o son sólo cínicos.

jueves, mayo 26

¡He vuelto! (3) - Ese puto Apocalipsis que nunca llega.

Disculpen mi ausencia, pero resulta que he estado ocupado durante esta semana y media en un proyecto. Una vez acabado, pensaba esta mañana un tema con el cual volver a lo grande a esta bitácora, y he aquí que la prensa gratuita me da la respuesta.

El fin del mundo, ¡aplazado!

La verdad es que esta profecía del último día me cogió un poco desprevenido, pocos días antes. Verdad es que su adalid tampoco nos ha dejado mucho tiempo para prepararnos, pero es curiosa la poca atención que se le ha dado: si alguien dijera lo mismo, pero basándose en una chorrada pseudomaya, tendría publicidad en todas partes. Lo que no quita que el señor Camping habrá, a estas alturas, rentabilizado el bromazo y preparando el próximo, como corresponde a estos hijos de puta. Si el tal Fitzpatrick sí es un bobo genuino que se está muriendo de hambre tras perderlo todo, no lo sé ni me quita el sueño, la verdad. Será cruel, pero a esas edades hay que llegar más sabio. O no tan cabrón.

No obstante, no deja de llamarme la atención ese aplazamiento, que al menos no es sine die (¡Jaja!).

-No, no. Eso fue el juicio espiritual. El físico, con destrucción de la Tierra como en una película de ciencia-ficción, será en octubre.
-¿Y por qué? ¿No pueden hacerse a la vez?
-Es que Jesús tiene que rellenar trámites y otras formalidades burocráticas mientras nos juzga.
-¿Y no pudo hacerlo desde…?
-¡AQUÍ HABLO YO!


Por supuesto, me divierte ver cómo estas patrañas funcionan una y otra vez. Hace algún tiempo, escribí una historia basada en la histeria del LHC, pero que acabó empleándose para la erupción del volcán islandés cuando leí que alguien metía a los extraterrestres como la causa tras la molesta ceniza. Podría reactualizarla con la profecía maya, y con los cuentos de Camping, y con lo que aterrorice a los pardillos de diversas épocas.

Personalmente, espero que algún día, pueda coger el periódico y leer una noticia como esta que he inventado, aunque tenga características de la crónica.

Interceptada reunión de líderes religiosos que acordaban el fin del mundo

El pasado 21 de mayo, a las 21:00 horas en un domicilio particular del número 5 de la Plaza de la Victoria, un grupo compuesto por los principales líderes religiosos y algunos de sus fieles acólitos discutió cuáles eran las mejores fechas para sugerir el apocalipsis.
“Esa fecha coincide con la Eurocopa, la gente no hará ni puto caso”, “Mejor el día siguiente, en caso de que captemos a los resacosos” son algunas de las frases que se pudieron oír y que conocemos gracias a un infiltrado, que se declara enemigo de “estos aguiluchos de almas humanas”, citando a Pío Baroja.
Nuestro diario, El paseante del Guadalquivir, publicará la transcripción completa de la conversación en próximas entregas.

viernes, mayo 13

¡Se ha borrado una entrada!

Y no soy el único al que le ha pasado, me consta que en La Realidad Estupefaciente ha ocurrido lo mismo. En dicha entrada, exponía un ejemplo irónico, que no cómico, acerca de las defensas de que la supuesta predicción del terremoto de Roma se cumplió en Lorca. Teniendo en cuenta que falló en la predicción en 1000km, hablar, como he leído por ahí, de buena intuición es digno de un mamarracho que no tiene ni puta idea de matemáticas. Porque como expuse, si a la próxima tenemos noticia de otro seísmo predicho por Bendandi, ¿qué haremos? ¿Evacuar todo el sur de Europa?

A la próxima, guardaré las entradas en un documento aparte.

miércoles, mayo 11

Breve disertación acerca de la predicción científica.

Si algo caracteriza a la ciencia, es que realiza predicciones en términos de probabilidad. Tenemos a nuestros dos sismólogos, Tectón y Ctónica discutiendo sobre la predicción de terremotos.

-¡Puedo verlo! Va a ocurrir un terremoto en Roma!

-¿En serio?

-Bueno... Tengo el resultado tiene una desviación típica de unos tres millones y medio de kilómetros cuadrados, centrada en Roma. Roma tiene unos 1285, así que tengo una probabilidad de acertar de un 0,03%.

-Hijo mío, eso no es una predicción. ¡Eso es una mierda!

(Al día siguiente)

-Pues al final el terremoto fue en Lorca... si este pueblo está en el límite de la campana de Gauss, eso está en la zona de probabilidad del 68%.

-Créeme, has hecho bien en no decir nada. ¿Qué ibas a hacer? ¿Desalojar media Europa?


Los pseudocientíficos, sin embargo, suelen ignorar la probabilidad. De hecho, casi parece que la interpreten al revés. Véase el caso de Cándido y Agudo.

-¡Ah, ha acertado! Mi hijo ha entrado en la universidad.

-¡Pues falló con todos los demás! Unos mil...

-¡Para mí este uno vale más que mil!

-¡Si son millones!


Mientras, la incertidumbre seguirá siendo parte de la vida humana. Ayer, murió gente por puro y abyecto azar.

viernes, abril 22

Entradas facilonas durante las vacaciones (III).

Ya el lunes vuelvo a la programación habitual, pero finalizo con la crítica del amigo Draug a un clásico del humor involuntario:

La (falsa) historia negra de Dragon Ball Z.

Son ya cinco años desde que hizo la primera crítica, ¡pero sigue siendo divertida!