La noticia en sí podrán leerla aquí. Advierto que puede que se sulfuren como un servidor, porque la verdad es que se las trae. ¿Qué? ¿Ya? Supongo que ya verán la causa de mi cólera, pero voy a explicarlo. Veamos, la noticia trata de una adaptación cinematográfica de la famosa odisea del Kon-Tiki, una barca creada por el famoso Thor Heyerdahl con tecnología primitiva, con la que el noruego partió de la costa peruana y llegó a la Polinesia. Muy emocionante aventura, motivada no obstante por una idea desnortada: Thor Heyerdahl creía firmemente que los polinesios eran descendientes de pueblos precolombinos y no de asiáticos, la opinión más aceptada. Sí, ahora también. Y he aquí el primer error de la noticia, el atentado a la historia PRESENTE. Léase la primera frase:
Corrían los años 40 cuando el biólogo noruego Thor Heyerdahl, un hombre con ansias de aventura, planteó a la comunidad científica de la época una idea que por aquel entonces parecía increíble: que los primeros pobladores de la Polinesia provenían de Sudamérica y no de Asia, como se había creído hasta entonces.
Por otro lado, y no me importa que en la película lo presenten así, el supuesto pique entre el profesor universitario y Heyerdahl no pasaría, en realidad, de ser una bravata y una estupidez, porque una declaración como esa, tomada en serio, supone confundir la plausibilidad con la realidad, matiz que causa ciertos quebraderos de cabeza. Pongamos un ejemplo. Miren esta fotografía:
Claro que esto no significa que hayan ido hasta la barra alguna vez durante sus vidas. Eso es la realidad: demostrar que alguien ha hecho algo. Por ejemplo, en nuestro caso otra fotografía que mostrara a los mismos tipos en la barra serviría de suficiente prueba. No obstante, lo que hizo Thor Heyerdahl fue lo primero, con la salvedad de que su propuesta era mil millones de veces más difícil que entrar en un bar. No, en serio, miren ahora este mapa del Océano Pacífico.
Eso no quita que la hazaña de Heyerdahl, aunque revele una tremenda cabezonería, pueda ser admirable como demostración de coraje. No obstante, lo que no se puede es escribir una hagiografía del tipo y ya suponer que revolucionó una disciplina académica. Y antes de que nadie diga que en la película dicen eso mismo, pues me da igual: puede seguir siendo buena aunque se tome según qué libertades con los hechos exactos, pero un periodista debe ser serio y no publicar falsedades; y si se dedica a escribir de cine, debe saber mejor que el resto de los mortales que los directores suelen ser dados a realizar versiones románticas de lo que sea. … Si es que es simple ignorancia, y no estamos hablando de un intento de mito contestatario, que amenaza con llegar a ser una plaga. ¿Qué quiero decir con eso? Les pondré un ejemplo. En su blog, Imperator se quejó cierta vez a propósito de la película V de Vendetta, basada en un tebeo de Alan Moore, concretamente, de una costumbre nacida por esta: la famosa careta de Guy Fawkes que llevan diversos manifestantes, como los de Anonymous.

No importa quién era Guy Fawkes. No importa que esa máscara simboliza al equivalente católico de un mujaidín que se ata explosivos al pecho, adelantando a los de AlQaeda unos cuantos siglos. No importa que lo que se celebra en la fiesta es que el terrorista fracasó y fue capturado, de modo que los protestantes pudieron seguir oprimiendo a los católicos unos cuantos años más. No importa que esa máscara se quema en efigie en la fiesta, que es algo a destruir.
Guy Fawkes no es un símbolo de libertad, ni de anarquismo. Sólo puede ser concebido así por gente que lo ha vaciado previamente para convertirlo en un eslogan de la identidad que quieren transmitir. Guy Fawkes quería matar al rey y acabar con el Parlamento para poner otro rey y otro parlamento en su lugar, eso sí, afines a su secta preferida. Y luego llevar a cabo su propia represión, claro. No hay nada admirable en ese tipo, y lo que se celebra es que lo pillaron con las manos en la masa y lo ahorcaron.
Una de las críticas más habituales a la globalización es la idea de que hacen de la cultura el equivalente de una pizza: van rellenando una masa de diversos componentes y lo que te sale al final es algo que puede estar rico, pero que no tiene en sí mucho estilo. Tal cual, a mí esta idea me parece un poco peligrosa porque ha llevado a ciertos rebotes puristas que no me gustan ni un pelo, pero podemos reformularla: un personaje histórico, un libro, un cuadro necesitan ser estudiados dentro de su contexto histórico. Fuera de ese contexto, puede quedar un personaje atractivo, un libro divertido o un cuadro bonito, pero los detalles pueden escaparse fácilmente.









Panorámix, no es el mejor momento.