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lunes, marzo 25

Mary Frith, la Belén Esteban a la que citó Shakespeare.

Habrá quien se haya asombrado de este encabezamiento. Más o menos, me figuro que ha ocurrido principalmente con dos tipos de personas:
  1. El ignorante simpático, consciente de no saberlo todo (al contrario que el necio), habrá pensado si ya por aquel entonces había friquis.
  2. El pedante biempensante, que se habrá preguntado cómo es posible que ya ocurrieran estas cosas sin la caja tonta.
El caso es que es verdad: la mujer de la que vengo a hablar hoy llegó a ser increíblemente famosa en la Inglaterra de principios del siglo XVII. Principalmente, por el motivo que llevó al dramaturgo a referenciarla en la obra La duodécima noche, o noche de Epifanía:
Wherefore are these things hid? Wherefore have these gifts a curtain before’em? Are they like to take dust, like Mistress Mall’s picture?
¿Por qué esconden estas cosas? ¿Por qué tienen estos dones una cortina delante? ¿Quizás cogen polvo, como el retrato de la señora Mall?
En la edición que yo leí, tuvieron el amable detalle de aclarar quién era esta señora, pero en este blog de habla con más detalle de este personaje:
El verdadero nombre de mistress Moll, famosísimo en aquella época, era Mary Frith. Su apodo completo fue Moll Cortabolsas. Durante muchos años Londres se ocupó de su persona y sus hazañas. Era a la vez prostituta, proxeneta, ladrón a mano armada, matón muy diestro en la esgrima, encubridora de robos... y hermafrodita. Siempre fue vestida como hombre. Algunos autores escribieron comedias sobre su vida y hazañas. En el frontispicio de una de ellas, publicada en 1611, figura el retrato de mistress Moll vestido de hombre y fumando una larga pipa. Su vida completa apareció en 1662. Moll Cortabolsas nació en 1584 y murió en 1659. A pesar de sus robos, el populacho de Londres sentía por ella un interés novelesco. Además, sus dobles órganos sexuales fueron un motivo de curiosidad.
Continúen ustedes, porque seguro que no los defrauda, pero vayamos al retrato:
El retrato al que se refiere Shakespeare estaba expuesto en una tienda de Londres, y el público lo veía pagando unos cuantos chelines. Como representaba desnuda a la pícara heroína para que todos pudieran apreciar su doble naturaleza, el cuadro estaba cubierto por una cortina que sólo era descorrida luego que el exhibidor se daba cuenta de la edad y cualidades de los visitantes. Shakespeare se burla de esta cortina fingiendo creer que es para librar de polvo el retrato.
En su día, yo aluciné. Nótese cómo antes de la aparición de los grandes medios de comunicación, algunos ya se prestaban a la atención de los morbosos mediante las chorradas más tremendas. Con un simple retrato, esta mujer logró mayor revuelo que muchos con Photoshop.

Lo realmente interesante de esta mujer es el buen ejemplo que supone de cómo es la gente. Muchas veces, cuando leo el periódico o algún blog, me encuentro con encendidas críticas a la programación televisiva. Nada que objetar cuando la crítica es justa, pero los rechazos a la televisión in tutto son más frecuentes que las que puede haber a las librerías, por poner un ejemplo. ¿Alguien pregunta si creo en serio que las librerías merecen un ataque? Mi respuesta es que no, pero existen excepciones. Conozco cierto caso, aparecido en el fanzine Hitler de pequeño leía mucho), páginas 6 y 7:
Si nos ponemos esnobs, se me ocurre traer a cuento a un amigo que yendo de paso se metió hace unos días en esa librería recién inaugurada en la Rambla de Catalunya, por buscar La vida de las abejas, el de Maeterlinck –que dicen que es bueno-, pero resultó que en la sección llamada de Zoología sólo encontró títulos tales que Tu perro y tú o Todo para tu poni, y que el resto del local eran palés del pijama a rayas y el secreto y si quieres puedes y yoga para todos y la catedral marina, el Planeta y hasta un pangolín que dice que el cáncer el lo mejor que le ha pasado en la vida, con dos cojones. Conciliación todo, literatura no había. Un océano de mierda, hombre, llamémoslo así que es como se llama. La librería esa la inauguró nuestro carismático alcalde, que para eso la calle es suya, con algo así como: “Menos crisis y más cultura”. Eso me contaron, que lo dijo. Con dos cojones también, el nota.


Esto afirma Rubén Lardín. Es decir, que se cree que el simple acto de leer es bueno, no el leer obras buenas. Esto creen algunos políticos: que leer un libro de Javier Sierra es lo mismo que leer uno de Stendhal. Luego nos quejaremos de los resultados electorales.

Esa librería, qué poca duda cabe, es innecesaria para la cultura. Merece incluso más condena que Sálvame, pues al menos este último no esconde tan descaradamente su vulgaridad bajo una capa de cultura (que lo ha hecho, pero no es el caso). Aplicando el principio orteguiano de que evitar al mundo los libros innecesarios es una obra de caridad, esta librería equivaldría a la mafia.

Para mí, a estas alturas, leer es por lo general mejor que ver la tele, pero porque la literatura tiene miles de años y la televisión un siglo. Muchos libros son buenos, algunos programas son asimismo buenos. Hay más de los primeros que de los segundos porque la literatura es mucho más antigua, pero también ocurre al contrario: la mala literatura es un enorme ejército. En sus días, ya hubo caballeros dedicados a combatirlo.

Tampoco me vale ya la excusa de los realities, aunque yo sea el primero en no verle gracia a un grupo de famosos dándose un chapuzón y que dos cadenas estén peleando para ofrecer los saltos más graciosos, pues no pasan de ser una simple anécdota que muchas veces se usa como falacia de reducción al absurdo. Como demuestra el revuelo alrededor del cuadro del hermafrodita, el morbo ya estaba ahí cuando Tele5 fue fundada. El verso shakespeariano dice que el cuadro tenía una cortina que ocultaba el cuadro hasta que se presentaba el número y tipo de personas “autorizados” a ver el cuadro, supongo que con algún pago monetario. Bien mirado, es la estrategia de Eric Cartman: basta con que pongas una cortina, o una valla, para despertar el interés del prójimo.

La verdadera novedad es que ahora es más fácil y cómodo. Hoy en día, tanto los feriantes de sí mismos y los espectadores deseosos de bufones lo tienen mucho más fácil. Los primeros sólo tienen que ir al casting del próximo Gran Hermano, a ver si, como dicen en mi casa, cae la breva y los segundos pueden estar cómodamente sentados mientras toman un refresco para ver un desfile de patanes. De haber nacido hoy en día, Mary Frith lo habría tenido fácil para asombrar al mundo con sus excentricidades.

De hecho, la propia televisión quizás no tenga toda la culpa en sí. Hay quien destaca que la televisión de hace unos años era diferente. Imperator destacaba en esta entrada, que, por lo general, la televisión de hace cincuenta años estaba en manos de gente que, como Concha Velasco o Alfredo Landa, había trabajado mucho para estar ahí, independientemente de que a él gran parte de su trabajo le parezca mala. Personalmente, yo creo recordar que los telediarios que yo veía de pequeño eran más sustanciales, que realmente informaban sobre un acontecimiento, mientras que hoy en día se dedican a resumir la noticia en tres anécdotas y a ofrecer cortes publicitarios. Hasta las comedias, que antiguamente duraban poco menos de una hora, se han extendido hasta noventa minutos, con argumentos cada vez más laxos y repletos de anécdotas poco constructivas.

El nivel de la televisión, por tanto, ha bajado, acusación frecuente en el mundo académico acerca de la enseñanza. No tengo los datos en la mano, pero me gustaría ver cifras sobre la popularización de los televisores y especialmente el número de televisores por hogar frente a años.

También el caso contrario es posible: en realidad, dicho nivel no ha bajado, pero sólo recordamos lo memorable. Lo mediocre ha quedado olvidado o, si es añorado por el suficiente número de personas, sólo sale en el programa de María Teresa Campos. Es lo mismo que en La realidad estupefaciente SuperSantiEgo comenta cuando, a veces, hace una crítica de una película o un libro por los que ha pasado algún tiempo y no son tan recordados. Al fin y al cabo, El Quijote (ya mencionado antes) y Viajes de Gulliver nacieron como parodias de las caballerías y de los viajes exóticos, respectivamente, géneros literarios que en su día eran Las sombras de Grey y los Harry Potter de la época.

Es lo que de hecho ocurre con esta mujer: nadie la recuerda. Simple y llanamente se ha transformado en una anécdota que recogió Shakespeare. A nadie medianamente inteligente le importa si una choriza de hace cuatrocientos años tenía pito: le importa saber si lo tiene Anne Igartiburu.

lunes, octubre 29

Desde El tablero intelectual, ¡grandes y buenos videojuegos!

Esta entrada debería haberla publicado antes, pero bueno. La operación Pokémon me ha inspirado para la creación de los que podríamos llamar videojuegos sociales, cuyas temáticas no se abstraen de las difíciles situaciones que sufrimos. Sin más, aquí los tienen:

Pukemon

¡¡Llega Pukémon!! El único juego que te permite cazar políticos corruptos e inútiles y contemplarlos enjaulados.


Zapatero, según la Frikipedia.

Podrás moverte por los pasillos de los centros de gobierno en busca de ejemplares para tu colección. Después de derrotar al político que se te aparezca, ¡atrápalo con tu pukeball! Busca con insistencia en todos los rincones donde puedan aparecer: alcaldías en números rojos, contrataciones de EREs, especulación inmobiliaria… ¡¡Pero ten cuidado!! En un fútil intento de escapar su inevitable captura, no dudarán en azuzar a sus medios de comunicación contra ti.


O te atacarán ellos mismos, como es el caso del alcalde Quimby.

Disponible en establecimientos especializados en las ediciones roja y azul.

Grand Theft Market

Rockstar vuelve a sorprendernos con otro de sus simuladores sociales, en este caso ambientado en Andalucía. En este caso podremos ponernos en la piel de unos activistas políticos que organizan asaltos a supermercados para robar artículos de primera necesidad y dárselos a familias necesitadas.


Repartiendo el botín.

No obstante, como es costumbre en la saga GTA, no todo se reduce a atracos. También puedes dedicarte a otros asuntos: apoyar regímenes dictatoriales porque se dé la circunstancia de que te convenga políticamente, hacer propaganda y organizar manifestaciones.


Asamblea claramente democrática.

Disfrutarás de las ventajas estratégicas que supone tener medios absolutamente fieles a tu partido y, conforme subas de nivel, a tu persona. Podrás ningunear a tus adversarios pero aliarte con ellos en secreto para sacar aún mayores réditos de la situación.

Precisa conexión a la red. Si no tienes, piratea la de tu vecino.

Atonishing News!!

Simulador que te pone en el papel de un editor ascendido a director justo después de que el anterior fuera despedido por tener el mal gusto de publicar las feas tetas de Catalina. Este simulador te permite definir qué línea seguirá tu periódico: objetiva, claramente partidista, sensacionalista o esotérica. También puedes negociar la publicidad, recomendar los personajes a entrevistar y gestionar tus propios trolls para la edición digital.


Entre otras situaciones, deberás decidir cuáles noticias se publicarán. ¡Qué difícil es ser editor!

Deberás, asimismo, mantener un cierto control sobre tus redactores, quienes conspirarán contra ti para ocupar tu puesto. El departamento legal te asesorará cada vez que alguien te imponga una demanda porque hayas publicado algo que lo ofende.




También puedes crear tus propios suplementos dominicales, perfectamente adecuados para lectores inteligentes y capaces.

Incluido como regalo con los periódicos más objetivos del momento.

Minister Evil

Survival Horror, fruto de la colaboración entre Konami y Capcom, en el que deberás enfrentarte al equipo de incompetentes que el presidente electo ha elegido como ministros. Deberás sortear sus falacias lógicas, sus periodistas adictos y sus enchufados.


Hay que tener especial cuidado con sus protegidos.

Tienes varias armas con las que hacer frente a las hordas de aquellos gestores que más gusten del populismo: pistolas de agua, tomates podridos y muñecos de goma. Cualquier cosa, con tal de no causar daños innecesarios.

Ejemplo, de cómo enfrentarse a exaltados sin violencia.

Por hoy, ya está bien. A la próxima, quizás toque algún RPG.

jueves, mayo 3

La tele-beneficencia.

Recientemente, he notado que varias cadenas de televisión han decidido incluir anuncios de beneficencia en sus programas de mayor audiencia. Supongo que no lo llamarán así, pero eso es. Estos funcionan así: un conocido de la parte interesada, informa al programa del caso de una pobre familia que tiene algún problema de solución difícil, cuando no imposible. El programa se pone en contacto con los necesitados y los llevan al programa a que cuenten su pena. Algunos de los casos, la verdad sea dicha, son tristes, especialmente porque, si uno tiene ciertos conocimientos de lo que es la investigación médica, es fácil ver que no tendrán solución feliz.

Dependiendo del programa, se centran más en unos tipos de casos que en otros. En el programa matutino de Canal Sur sienten cierta atracción por adultos en bancarrota, mientras que Sálvame prefiere a niños aquejados de enfermedades raras, de las que no se tratan en la sanidad pública. Por supuesto, todos siguen un esquema común: el invitado explica al público su situación, con mayor o menor entereza según su carácter, el presentador (como si tuviera una carrera de medicina o de economía, digamos) le hace preguntas al respecto, se exponen grabaciones o fotografías en el hogar de los damnificados -a veces, para comparar el aspecto que tenían estos en el pasado con el actual y así ver los estragos causados por la enfermedad-, el invitado se emociona y echa una lagrimita que es recibida con aplausos por el público y, si hay suerte, alguien llama para hacer una donación. El presentador, asimismo, hace una mención del importante apoyo que ha resultado para la familia la ayuda de algún amigo o destaca alguna ausencia importante (en el caso de un crío enfermo, el abandono de su padre). Por lo general, el presentador se congratula de la solidaridad del prójimo.

No sé, entonces, por qué todo esto me suena a la caridad. No hay que confundir esta con la solidaridad. La caridad, tradicionalmente, es el donativo que un rico hace a un pobre o un colectivo bien provisto a otro más desfavorecido y numeroso, visto desde una perspectiva clasista. La solidaridad, por el contrario, suele entenderse como la ayuda entre iguales, incluso aunque las diferencias económicas sean notables. Quien no vea clara la diferencia, que lea El árbol de la ciencia, de Pío Baroja, para tenerlo completamente claro.

Esto no quiere decir que los términos puedan ser intercambiados con el significado del otro, como es habitual con las ONGs de famosos. Es curioso decir que la beneficencia más defendida por los medios de comunicación esté a medio camino entre la solidaridad y la caridad: tiene en común con la primera su carácter multitudinario y anónimo por parte del espectador, y con la segunda la exhibición por parte de los medios, que se atribuyen todo el mérito y hacen negocio.

¡Caray, qué sorpresa! Son como la Iglesia.

lunes, abril 30

Día del paro.

Cada día hay 4.000 parados más, por lo visto. Se quejó mi padre, cuando aún mandaban los de la rosa, de que estos buenos señores aseguraran, el año pasado, que el aumento del paro era una buena señal cuando la situación ya era horrible. ¡Y ahora los de la gaviota dicen lo mismo!

Por supuesto, ambas manadas de bicharracos tratan de justificar que sus respectivas políticas eran inevitables. No lo voy a comentar siquiera porque algunos ya lo han hecho mejor que yo. Yo sólo puedo decir que el día de mañana no debería ser celebrado como el Día del trabajo, sino como el Día del paro. Y si os parece cruel, pensad que es inevitable y está perfectamente justificado.

jueves, marzo 1

Me parto de la risa.

En serio, de veras. Lean esta noticia.



Un tío publica un libro en blanco que llega a ser un best-seller. De veras que si hubiese llegado a saberlo anteayer, habría asegurado que eso es un chiste de un número de Zipi y Zape. Esto no debe hacernos desdeñar la colección de libros-objeto: todos ellos con 256 páginas (2 elevado a 8) y con un contenido que va desde un texto escrito sólo con gemidos hasta un libro que sólo contiene la palabra “gracias” las veces necesarias para llegar al total de páginas. Y se vende, que ya manda huevos la cosa.

Bien mirado, sí, no deja de ser una burla al mercado de la autoayuda, aunque tengo la sensación de que hay parodias mucho mejores. De hecho, lo de llenar 256 páginas de lo que sería un orgasmo inacabable me recuerda a esas historietas, en narrativa y en cómic, que servidor y sus amigotes del colegio hacían para pasar el rato, sólo que nosotros teníamos la decencia de procurar que tuvieran gracia. En una de las viñetas, incluso, se inspira cierto derivado de sainete que escribiría años después.


El libro en blanco, sin embargo, es mi favorito. En realidad, tal ocurrencia no es, ni mucho menos, una novedad; en Uruguay, valga el ejemplo, se publicó un libro similar llamado Inteligencia militar después de la dictadura militar. Bueno, entonces sí había una diferencia: aquello era una boutade legítima y seguro que sus compradores consideraban que aupar semejante idea era demostrar su rechazo a la barbarie. Esto no es más que una gracieta. Ha habido quien se ha quejado de que, claro, esto es una muestra del perverso feminazismo, pero en realidad su autor, Sheridan Simove, ya tuvo su polémica cuando comercializó un control remoto de mujeres. Eso sí, nadie se quejó del de hombres, que también se vendía en la misma tienda.

Volviendo al asunto, estoy bastante seguro de que hay tarjetas que resumen en una jocosa viñeta lo mismo que estos libros con mucha más gracia. Además, hay cuadernos. Luego entonces, ¿por qué la peña se gasta los cuartos en semejantes ideas? La noticia afirma bobamente que “El objetivo de los creadores es, evidentemente, el de hacer que nos riamos de nosotros mismos”, cuando esto lo hacen de sobras varias series, como Los Simpson. La respuesta auténtica es otra: el márketing. La verdadera razón es la misma que el Copépodo indicaba en esta estupenda entrada acerca de campañas publicitarias que demuestran verdadero talento artístico: lo importante no es que te vendan algo material que necesites o quieras, sino que te ofrezcan cierto concepto abstracto que desees. Nadie quiere, bien mirado, una cafetera como las de los bares (¿Tan útil es, leches?), lo que la gente quiere es esa sensación de exclusividad que conlleva la posesión del puñetero electrodoméstico.

Así, los libros-objeto no tienen mucha gracia, pero se venden porque su poseedor siente que soltar la guita en estas chorradas lo hará parecer un tipo chistoso, aunque el libro de sexualidad no sea mucho más ingenioso que las marranadas que escribía e/o ilustraba con mis cuates. El libro en blanco no hace sino aprovechar un viejo tópico en un formato ya usado, pero más de uno ha afirmado que es una idea brillante y meridiana, incluyendo personas que ya saben de los precedentes. Ya se sabe: es la misma Stacy Malibú, pero el sombrero es nuevo.

Lo más curioso, ya para acabar, es que mi mención al chiste de Zipi y Zape no estaba ni mucho menos tan desencaminada. Me vais a perdonar que me conforme con describirlo, pero es que no tengo ganas de buscar el tebeo entre mi montón y además dudo que pudiera escanearlo bien. El chiste era tal que así: los Zapatilla se encontraron con los Plómez, el matrimonio que les daba el coñazo con sus visitas, en plena calle. Los Plómez estaban vendiendo libros en un puesto, que don Pantuflo quiso leer. Ahí empieza la gracia.

Don Pantuflo: ¿Pero qué es esto? ¡Estos libros están en blanco!
Señora Plómez: ¡Pues claro que sí! ¿Quién los va a leer?
Don Pantuflo: ¿Perdone?
Señora Plómez: Le explico, don Pantuflo: nosotros no vendemos novelas ni libros de texto, nosotros vendemos las portadas. Lo que la gente quiere no es leer libros, sino llevarse los libros a su casa y colocarlos en las estanterías, porque hacen bonito, ¿comprende usted?


Don Pantuflo sólo puso cara de circunstancias. La misma que puse yo, ni más ni menos, cuando leí la noticia ayer. En el fondo, llevará razón el Copépodo: si estoy aquí y no forrándome, es porque no estoy en sintonía con la fórmula del éxito de los tiempos de ahora. Lo que no es malo, al menos no seré un Duchamp.

jueves, febrero 23

El peso de la mayoría absoluta.

Una de las peores consecuencias de la sociedad de masas es que todo aquello que es infrecuente pasa desapercibido, y lo que pasa desapercibido se considera inexistente. Bien lo saben en la Federación de Enfermedades Raras, que pide donativos ante la falta de financiación pública.

Otra, es que la necesidad de llegar a la mayor parte de la población puede ser, paradójicamente, un riesgo para la comunicación de ideas, porque, como expresó Joseph Goebbels, para llegar al más tonto de ellos hay que rebajar la idea a su nivel. De ahí, que muchas veces se lean en la prensa noticias cuya relación con el hecho ocurrido es tan lejana que parecen inconexos. Lo que ocurrió con Ofiuco es un buen ejemplo.

Muy relacionado con el anterior párrafo está el hecho de que la popularización de un artículo puede provocar que cada unidad del mismo sea menos elaborada que el mismo producto si fuera más minoritario, porque se prefiere la marca a la calidad. Véase el escándalo de los implantes PIP.

Pero lo peor es que hasta el individualismo se vende al por mayor, valga el oxímoron. Se puede comprobar yendo a cualquier página que presuma de ser revolucionaria o contraria al adocenamiento: todos reivindican, en líneas generales, que todo lo que hacen los demás es ilusorio y que el único, el auténtico, es uno mismo, simple y llanamente porque sí, porque es algo que lleva en sí mismo. Nada, al mismo tiempo, más falso y medio verdadero: la individualidad se trabaja y seguir la manada es también algo que llevamos dentro de nosotros.

Nadie vive sin aprender algo de los demás. Negar la realidad de los otros es caer en el narcisismo.

* No, el que lo más frecuente se identifique como lo normal es una de sus características.
* ¡Ya es desgracia que alguien así llevara razón!

lunes, enero 30

Mentiras.

Yo creo que existen, básicamente, tres clases de mentiras: las objetivas, las subjetivas y las calumnias. Las primeras me molestan desde el punto de vista estrictamente intelectual porque ocultan la verdad a quien carezca de los suficientes conocimientos o, para qué negarlo, son vulgares excusas para vanos intentos de boutades. Las terceras me molestan desde el punto de vista emocional porque, incluso aunque no suelen caer encima de mí, sí lo hacen encima de otros.

Las segundas, en contraste, no me afectan. ¿Que Paco me cuenta que es un hacha en inglés y que lo habla como si hubiera nacido en Edimburgo? ¡Mola! ¿Que resulta que Paco me ha contado una trola y no sabe conjugar ni el verbo to be? ¡La madre que lo parió! Pero ahí queda la cosa. No pienso perseguirlo ni, pongamos el caso, denunciarlo. Muy posiblemente comentaré la anécdota cuando venga a bien mencionar a un mentiroso descarado, pero ya está.

Por el mismo motivo, no malgasto mi tiempo en pensar si lo que Juan dice de esas tres noruegas que se tiró aquella noche en la discoteca es verdad. Si lo que cuenta está en clara contradicción con la lógica, pues me daré cuenta, pero entonces se puede pensar que se ha debido principalmente a un error del embustero.

Esta entrada viene a santo de que me molestan algunos individuos no sólo preocupados con estas posibles mentiras, sino que también vienen a irritarme con cábalas acerca de las verdaderas intenciones del sospechoso de ser embustero. No preocupados porque, pongamos el caso, de la palabra del otro dependan su bien o su mal, sino porque se sienten ofendidos. No entienden que si el otro dice mentiras que no me perjudican, a mí me importa una mierda. ¿Por qué? Porque creo en la verdad. No digo que yo tenga la verdad absoluta (de hecho, estoy lejos de tenerla), pero creo que existe. Y este tipo de mentiroso puede engañar (o engañarse a sí mismo) por un tiempo, pero al final se daña a sí mismo.

Y no es raro que algunos de estos descubridores, a la hora de la verdad, sean incapaces de reconocer la mentira objetiva de la que he hablado al principio, pero sí capaces de mantenerse en una opinión absolutamente disparatada porque creen que estar a la defensiva y agresivos equivale a un buen argumento. Cuando tú veracidad sólo depende mucho del buen hablar y apenas de lo demás, eres vulnerable a los lenguaraces.

lunes, enero 23

Propuesta para mejorar la economía.

El aeropuerto de Castellón va a ser cerrado, así que yo propongo convertirlo en un parque de atracciones. Con todos ustedes, LA MECA DEL PELOTAZO.

La Meca del Pelotazo ® es un parque de atracciones con intenciones didácticas. Dentro, el visitante podrá pasear por polvorientas salas de espera vacías y ver cómo las pistas de aterrizaje se mueren de la risa. El parque tiene varias secciones:

-La sala de control, donde semejantes despilfarros no son vigilados.
-La facturación del equipaje, donde se intercambian cantidades obscenas de dinero público en fines realmente inútiles.
-El aparcamiento, donde están ahora escondidos los responsables del desconcierto.
-El control de seguridad, donde el dinero del contribuyente está en peligro.
-La estatua de Carlos Fabra, símbolo de la megalomanía.

¡Vengan con su familia y dígales a sus hijos: ¡”Así, hijo mío, funciona la economía española!”!

miércoles, diciembre 21

Del arte de curar.

Ayer pude ver una noticia ya conocida entre los círculos escépticos: que la homeopatía no tiene mayor efecto que el placebo. Sin embargo, el mismo estudio afirma que los masajes y la acupuntura sí podrían servir en algunos casos. No lo negaré sin datos en la mano.

De todos modos, me sorprenden dos detalles:

-La primera es mencionada en el artículo: las tres técnicas son tildadas de “naturales” ¿Qué tiene de natural clavarse agujas? Debe de ser que estos útiles se crían en los bosques y yo no me había enterado, ¡la reoca!

-La segunda sólo se mencionó en el reportaje: hay quien pide la regularización de la formación en terapias alternativas. Vamos a ver, eso ya existe: se llama medicina. Existe la creencia estúpida de mantener que existe una división estricta entre la medicina “tradicional” (porque en realidad es científica, pero bueno) y las llamadas “medicinas alternativas”, pero es absurdo. Lo que hay es medicina, sea un remedio tradicional o nuevo.

La propia medicina “a secas” ya te da alternativas. Por ejemplo, mucha gente tiene la alternativa de llevar una vida sana y evitarse posibles problemas de peso y cardiovasculares, o de comer como cerdos, ver todo el día la tele y acabar dependiendo de medicación. Muchos varones tienen la alternativa de someterse a la circuncisión o quedarse con fimosis. Y la medicina no tiene nacionalidades ni nada parecido, a pesar de que algunos dicen que hay medicina "occidental". Los precedentes de las vacunas, por ejemplo, son de origen chino y eran usadas en Turquía, donde las descubrió una noble inglesa.

Si la acupuntura funciona, lo inteligente es que se enseñe en las facultades de ciencia de la salud, se practique y se mejore. Por ello, quienes quieran aplicar este tipo de técnica deberían pasar un exigente programa de prácticas antes de ejercer, como ocurre con cualquier profesional sanitario.

Claro que esto exigiría, de ser así, responsabilidades y controles de todo tipo. Al fin y al cabo, el gran problema con las “medicinas alternativas” es que sus propulsores pretenden ser y no ser médicos según sople el viento. Cuando hay que cobrar, sí. Cuando hay que responder por daños y perjuicios, no.

jueves, mayo 26

¡He vuelto! (3) - Ese puto Apocalipsis que nunca llega.

Disculpen mi ausencia, pero resulta que he estado ocupado durante esta semana y media en un proyecto. Una vez acabado, pensaba esta mañana un tema con el cual volver a lo grande a esta bitácora, y he aquí que la prensa gratuita me da la respuesta.

El fin del mundo, ¡aplazado!

La verdad es que esta profecía del último día me cogió un poco desprevenido, pocos días antes. Verdad es que su adalid tampoco nos ha dejado mucho tiempo para prepararnos, pero es curiosa la poca atención que se le ha dado: si alguien dijera lo mismo, pero basándose en una chorrada pseudomaya, tendría publicidad en todas partes. Lo que no quita que el señor Camping habrá, a estas alturas, rentabilizado el bromazo y preparando el próximo, como corresponde a estos hijos de puta. Si el tal Fitzpatrick sí es un bobo genuino que se está muriendo de hambre tras perderlo todo, no lo sé ni me quita el sueño, la verdad. Será cruel, pero a esas edades hay que llegar más sabio. O no tan cabrón.

No obstante, no deja de llamarme la atención ese aplazamiento, que al menos no es sine die (¡Jaja!).

-No, no. Eso fue el juicio espiritual. El físico, con destrucción de la Tierra como en una película de ciencia-ficción, será en octubre.
-¿Y por qué? ¿No pueden hacerse a la vez?
-Es que Jesús tiene que rellenar trámites y otras formalidades burocráticas mientras nos juzga.
-¿Y no pudo hacerlo desde…?
-¡AQUÍ HABLO YO!


Por supuesto, me divierte ver cómo estas patrañas funcionan una y otra vez. Hace algún tiempo, escribí una historia basada en la histeria del LHC, pero que acabó empleándose para la erupción del volcán islandés cuando leí que alguien metía a los extraterrestres como la causa tras la molesta ceniza. Podría reactualizarla con la profecía maya, y con los cuentos de Camping, y con lo que aterrorice a los pardillos de diversas épocas.

Personalmente, espero que algún día, pueda coger el periódico y leer una noticia como esta que he inventado, aunque tenga características de la crónica.

Interceptada reunión de líderes religiosos que acordaban el fin del mundo

El pasado 21 de mayo, a las 21:00 horas en un domicilio particular del número 5 de la Plaza de la Victoria, un grupo compuesto por los principales líderes religiosos y algunos de sus fieles acólitos discutió cuáles eran las mejores fechas para sugerir el apocalipsis.
“Esa fecha coincide con la Eurocopa, la gente no hará ni puto caso”, “Mejor el día siguiente, en caso de que captemos a los resacosos” son algunas de las frases que se pudieron oír y que conocemos gracias a un infiltrado, que se declara enemigo de “estos aguiluchos de almas humanas”, citando a Pío Baroja.
Nuestro diario, El paseante del Guadalquivir, publicará la transcripción completa de la conversación en próximas entregas.

lunes, abril 11

¡Timadores!/¡Estafadores!*

Me encuentro con esta oferta en la red.

Estoy buscando empleo. No es mi ideal de trabajar en un laboratorio, pero decido probar.

Después me encuentro con un e-mail en mi correo que reza lo siguiente:

Primera Etapa:

En ésta etapa necesitamos de su confirmación a participar en el proceso de reclutamiento para la primer fase de contratación de personal. Para su participación efectiva dentro de éste proceso y para saber que participará activamente del mismo, no negandole la posibilidad a otras personas de participar, nuestra empresa ha seleccionado para esta primera etapa a 100 personas, de las cuales usted es una de las seleccionadas para participar en éste proceso de reclutamiento en donde se contrataran a 80 personas.

Se requiere de una única participación para éste proceso de su parte, por lo cual la empresa requiere de la confirmación de su participación y se le pedirá de un monto de $1.00USD para participar en dicha selección. Este monto tan insignificativo es para poder enviarle toda la información, folletos, formularios, pruebas, entre otras herramientas que se le estaran suministrando para su participación. Este monto al ser un monto tan pequeño se ha habilitado una de las cuentas PayPal de la empresa para que lo puedan realizar. Ustedes pueden hacerlo desde su cuenta PayPal si tienen una o abrir una cuenta en Paypal para poder realizar el giro y poder participar en el proceso de la selección de 80 personas entre las 100 seleccionadas.

Nota: Este es el único monto que será solicitado por la empresa para su participación activa, no se pedira por ningun otro medio ningun monto adicional. Una vez concluida las pruebas se le notificara a su persona que ha sido contratado. Recuerde que usted pertenece a un grupo de 100 Personas de las cuales 80 personas seran contratadas de forma directa.

Para los que no cuentan con una cuenta PayPal se les informa que también pueden realizar el pago de su participación por medio de tarjetas de credito o debito. OJO… la empresa no pedira ninguna transferencia bancaria ni mucho menos giros a travez de Western Union u otro medio de envío de dinero.


¡Ya, claro! Es una cantidad pequeña. Tanto como los granos de arroz con que empezaba el pago al inventor del ajedrez. Todos conocemos cómo acabó la historia.

* Ante la sugerencia de Lansky, doy ambas opciones y que cada cual escoja la que más le guste.