lunes, abril 30

¡Aniversario! III

Y llegamos a la recta final con la última historia, que básicamente presenta a un grupo de antihéroes, o mejor dicho, reinterpretaciones irónicas de algunos héroes más o menos típicos y tópicos. Como no quiero contar mucho más, ahí vamos.

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Crónicas de los Diez, y aún así pocos.
Antihéroes de leyenda.
“Hace mucho tiempo, surgió un imperio hasta entonces ignoto que quiso conquistar el mundo. Este imperio se encontraba en otro mundo diferente a este, y de algún modo desconocido lograron abrir un camino hasta este mundo. Su avance era imparable, pues el poder de esa nación no tuvo, ni tiene todavía, par. Sin embargo, diez héroes aparecieron para plantarle cara al imperio. Lograron, con sus éxitos, estimular a los ejércitos del mundo para una unión, y gracias a su intervención fue totalmente fructuosa. Los diez héroes se retiraron a gobernar un gran reino, y así acaba la historia.”
-¡Es muy corta, hermanito!-protestó el pequeño.
-¡No seas así, Roberto!-le dijo su hermano, Juan-La historia se ha acabado, no hay más hasta que lleguemos a casa.
-¡Jo!
-¡Venga, no seas un niño mimado! ¡Pregunta lo que quieras, que te contestaré!
-¿Esos héroes eran muuuuuy fuertes?-el pequeño estaba ilusionado.
-¡Muuucho! Eran tan fuertes, que se bastaban para derrotar a cien enemigos, ¡y más!-Juan hizo gestos de lucha.
-¿Y cómo eran esos héroes? ¿Altos y fuertes?
-Pues cinco de ellos eran hombres, hombres tan bravos que eran comparados a decenas de enemigos. Y los otros cinco, mujeres, mujeres tan decididas que si se planteaban llegar al mismo infierno, todos suponían que les traerían recuerdos a la vuelta del próximo viaje que emprendieran.
-¿Como esos de ahí, hermanito?-Roberto señaló a un grupo de muchachos sentado no muy lejos. Juan se alarmó.
-¡Roberto, te he dicho que está mal señalar a la gente!-se volvió para disculparse, y se asombró cuando vio a esos chicos durmiendo a pierna suelta, prácticamente unos encima de los otros, como sacos. Para colmo, llevaban la ropa arrugada, como si la hubieran llevado durante más de un día. No estaban sucios, pero cualquiera habría dicho que vivían en la calle. No era el único que los miraba estupefacto.
-¿Pueden ser, hermanito?-volvió a preguntar Roberto.
-¡No llames su atención!-Juan se pudo el dedo en el labio para indicar que hablara calladito-Y no, no pueden serlo. ¡Eso sucedió en la antigüedad!
-¡Pero también me dijiste que todavía hay sucesores de los héroes de la historia!
-¡Pero ellos no pueden serlo!
-¿Por qué?
Juan no supo qué responder.
-Porque… ¡sería mucha casualidad! ¡Y no tienen nada que les hagan parecer héroes! ¡Incluso parecen personas desastrosas!
Juan habría dado más excusas débiles, en lugar de decir que aquellos sujetos le parecían unos elementos sin remedio, pero en ese momento el tren sufrió una sacudida. Cuando paró, estaba en el suelo con su hermano entre sus brazos. El tren estaba parado, y parecía que nadie hubiera salido herido, ni siquiera los dormilones dejados, aunque una de las chicas había caído sobre la entrepierna de uno de sus amigos. Juan no entendía cómo no podía darse cuenta, y se asustó, pensando que quizás había muerto tras romperse el cuello. No pudo pensar en ello, ni en las preguntas nerviosas de Roberto, porque entonces entraron por la puerta unos pistoleros.
-¡Esto es un asalto!-gritó uno de ellos, como si nadie se hubiera dado cuenta. Muchos reprimieron su angustia, porque se había oído hablar de forajidos por esa zona, tan crueles que violaban a las chicas jóvenes.
Juan dio sin protestar su dinero al encapuchado que se dirigió a ellos, mientras con el brazo izquierdo protegía a su hermano para lo que pudiese ocurrir.
-¡Eh, mirad esto!-la voz sonaba socarrona. Juan se echó a temblar.
-¡Oooooh! ¡Aquí las nenas se están divirtiendo sin nosotros!
Todos se atemorizaron. Ojalá no fueran testigos, eso pensaron. No les gustaban nada esos muchachos con pinta de pilluelos huérfanos que deambulaban por ahí y por aquí, pero tampoco querían presenciar el sufrimiento de esos pobres diablos. Juan sostuvo a su hermano.
-¡Atacadlos! ¡Vosotros podéis!-dijo Roberto.
El pobre confundía la realidad y la ficción. Mejor así, pensó. Muy cerca, siete forajidos se reían, y el jefe permanecía callado, porque sus hombres habían olvidado sus órdenes iniciales de robar primero, y después a otras cosas.
-¡Eh, vamos a despertarla! ¡Verás qué sorpresa, cuando piense: “¡Oh, qué vergüenza! ¿Qué pensarán ahora de mí?”, y luego nos vea a nosotros!
-¿Y por qué no comenzamos ahora, la levantamos de un tirón, y la llevamos a ese banco donde esos chicos?-A Juan le empezó a caer un sudor frío.
-¿Y por qué no lo dejáis para después? ¡Al trabajo, gandules!-bramó el jefe. Los rufianes se hicieron los remolones al principio, pero decidieron hacerle caso. Cada cual se dirigió a un pasajero, y cuando todos estuvieron ocupados, una de las chicas dormidas, la rubia, empezó a desperezarse y bostezar ruidosamente.
-Nos está provocando-dijo con una mueca uno de los asaltadores, que se acercó de nuevo tras haberle robado un reloj a un caballero, y se dirigió a ella. Al jefe no le importó ya, porque había cumplido, y además reconocía que tanta indiferencia lo enfadaba.
-¡Arriba, preciosa!-dijo con falsa voz de recién casado. La chica lo miró, extrañada, y volvió a cerrar los ojos. Él le dio un golpecito en el hombro, ella lo ignoró y así hasta la cuarta vez, cuando la chica repentinamente lo abofeteó en toda la cara.
-¡Déjame en paz, gilipollas! ¡El tren es de todos! ¡Que ni eres mi padre, ni voy al colegio!
Y volvió a cerrar los ojos. Los forajidos se rieron, incluso el agredido se rió, pues la chica no sabía en qué situación estaba. Entonces adoptó otro tono.
-¡He dicho que arriba, preciosa!
-Y yo te he dicho que me dejes en paz, gilipollas-respondió tan tranquila. El forajido volvió a reírse, tenía sentido del humor.
-¡Bueno, no sé si dejarte dormidita!
-Sería un detalle que no tuviera que decírtelo tres veces.
Antes de seguir el forajido la broma, la chica con la cabeza apoyada sobre la entrepierna del otro muchacho, que tanta hilaridad les había causado, se levantó y lo miró. Era morena, de pelo negro y largo, con una cara redonda, como un peluche. Tenía aspecto de ser bobalicona, y eso bastó para que el forajido pasara de la rubia deslenguada.
-¡La princesa se ha despertado! ¡Qué bien ha funcionado el beso del príncipe!-sus compañeros a penas duras se mantenían en pie de la risa. Incluso su jefe disimulaba malamente sus carcajadas. Tuvo que reconocer que tenía buenos golpes, a pesar del ridículo que pasó cuando la chica le dio de bofetadas.
-¡¿Eeeeeeh?!-dijo esta.
-¡Princesa, tus enanitos hemos estado muy preocupados, pero el príncipe ha hecho su labor con entusiasmo!-más risas de los forajidos, los pasajeros estaban espantados.
-¿Príncipe…? ¿Princesa…?
-¡Verás qué bien lo pasas, con tus enanitos!
-¿Enanitos…?
-¡Sí, tus amiguitos!
-Mis amiguitos están muertos.
-¡Pero nosotros estamos muy vivos!-respondió burlonamente.
-Me da igual que estés vivo o muerto-y se inclinó hacia atrás con la boca muy abierta, roncando ruidosamente. Aquello era demasiado, el forajido decidió que ella sería el plato principal y decidió catarlo.
-¡Ven, princesa!-se adentró entre los chicos, exactamente diez, y de pronto dio un respingo hacia atrás.
-¡Ay! ¡Creo que me han pinchado con algo!-sus compañeros se extrañaron. El jefe no dijo nada.
-Ninguno se ha movido. Míralos, deben de ser mendigos, o truhanes como nosotros cuando éramos jóvenes. No me extrañaría que te hayas pinchado con un punzón que lleven escondido en los pantalones.
-¡Será eso! ¡Malditos niñatos…! Se van a enterar-se adelantó a los chicos. Tres eran morenos, uno negro y el otro castaño. Los morenos eran muy diferentes, uno era muy pequeño, otro estaba gordo y el último muy fuerte. El bajito llevaba el pelo largo. El castaño y el negro parecían normales, y el primero tenía el pelo castaño y era el más alto. El negro era el segundo. Roncaban sin miramientos en las posturas más raras.
-¡Eh, despierta! ¡Maldito bastardo! ¡Barrigón, que sé que me he pinchado junto a ti!-no hubo respuesta. Se disponía a pegarle cuando la rubia habló.
-¡Joder, te ha faltado discreción! A ver si tenemos cuidado, colega.
-Intenta estar así durante varias horas, y hablamos entonces-respondió el gordo.
-¡Tengo los hombros cargados, así que no te quejes!
-¡Callad ya, maldi…!-el forajido calló de pronto. La rubia se levantó, lo sujetó y con la mano derecha le quitó el arma. Tiroteó a los bandidos que ofrecían mayor blanco y se refugió.
-¡Defendeos, estúpidos!-bramó el jefe. No se esperaba semejante resistencia. Esos mocosos, unos niños con apenas barba, y unas niñas apenas desarrolladas habían engañado al mejor de sus hombres. Quizás lo habían envenenado con un paralizante de efecto retardado.
-¡Morid, cabrones!-gritó uno de los bandidos, y los pasajeros se escondieron. Entonces se le ocurrió que podía usarlos de escudos, como hacía la chica. De pronto, sintió un pinchazo. A su espalda había llegado el chico gordo y le había clavado algo en la espalda. Tenía muchas puntas. Se desmayó por la pérdida de sangre.
-¿Cómo lo ha hecho?-se preguntó el jefe. Sólo miraba a la rubia, pero estaba claro que esos diez mamarrachos no eran lo que aparentaban. Los cinco chicos se habían levantado. Dos atacaron a uno de sus hombres, el castaño lo desarmó y el negro cogió su arma. El fuerte se bastó solo para romperle el cuello a otro que no podía ser llamado débil. Pero lo más increíble era que el bajito y una de las chicas, con pelo azul, parecían volar mientras sus hombres caían como fulminados por una fuerza.
-¡Es hora de ahuecar el ala!-pensó, y tras gastar sus balas en todos sin pensárselo dos veces, corrió a la salida. Un tiro en la nuca acabó con él. Fue una chica, castaña, alta y con un parche en un ojo. La morena de antes y otra morena de mirada enigmática estaban con esta y con la chica rubia. No parecía que hubiesen hecho nada.
Los pasajeros estaban aterrorizados, pero también impresionados. Juan se incorporó poco a poco, y vio horrorizado que a su alrededor se había formado un campo de batalla. Ahora pudo contar a los canallas, eran quince. Roberto estaba callado como un muerto, pero respiraba fuertemente. Después de todo, el trauma sería causado por la masacre de unos forajidos sin escrúpulos, no por el abuso de mujeres. Quizás deseó que pasara, pero ahora se arrepentía.
Los jóvenes responsables del estado de tren se incorporaron. Intercambiaron miradas rápidamente.
-Bueno, pues ha salido bien. Y eso que por unos momentos temí que se iba a ir al traste-comentó la rubia de pasada, mientras tiraba al pobre diablo que había usado como escudo. Había encajado nueve disparos, y a través de él ella había disparado un par más.
-¡Nada, nada!-repuso el bajito alegremente, y bajó de un asiento sobre el cual había saltado, o volado, era dudoso-El trabajo estaba perfectamente planeado. Nadie sospechó de nosotros, que es lo que cuenta.
-Sí, ni siquiera se dieron cuenta de que mientras hacíais el numerito de estar dormidas, los demás preparábamos el ataque. De todos modos, era inevitable que se dieran cuenta del pinchazo-añadió el fuerte.
-Pero otras veces, el envenenamiento también pasaba desapercibido-respondió la rubia con el ceño fruncido.
-¡Perdona, pero fui lo más sigiloso posible! Tenía que clavársela, no había otra posibilidad. Las otras veces, lo que hacía era rozar la piel desnuda, pero ese tío tenía todo el cuerpo tapado-protestó el gordo.
-Cierto-comentó la morena de mirada enigmática-, si hubiera cometido un error, no habría creído que le habían pinchado, lo habría sabido de seguro. Ha levantado el pie y lo ha vuelto a bajar en menos de un segundo.
-¡Vale, vale!-contestó la rubia mientras agitaba los brazos-¡Que sí, que lo que digáis!
-¡Eh, sois los dos unos quejicas!-les recriminó de falsete la morena de cara redonda-¡A mí me ha tocado una postura rara!
-¡Dímelo a mí!-el castaño se rió con ganas.
-¡Qué escena! ¡Realmente impagable!-el negro le puso la mano en el hombro al castaño y rieron juntos.
-Al menos, sabemos que si nos retiramos de esto podemos dedicarnos a trabajar en programas de bromas callejeras-dijo la tuerta, parecía cansada.
-¡Yo casi me parto de risa, os lo juro!-dijo la del pelo azul sobre uno de los asientos, como si nada.
Y así conversaban tranquilamente, mientras el pasaje intentaba calmar sus corazones desbocados. Cuando uno de los señores entados delante comprobó que su respiración era normal, no pudo contenerse.
-¡No puedo creerlo! ¡Una terrible banda de forajidos liquidada por unos chavales que aún no se afeitan!
-¿Hum?-dijo la del pelo azul-Me parece que usted debería fijarse mejor-el señor vio entonces, tras examinarlos mejor, que no eran tan jóvenes como pensaba. Tampoco eran muy maduros, seguramente rozaban la veintena. Cuando estuvieron dormidos, su expresión, o lo poco que se veía de sus caras, era propia de adolescentes. Ahora, sin ocultarse, se veían rasgos de adultez, además algunos de ellos tenían cicatrices o callos en lugares del cuerpo donde un chaval normalmente no los tiene.
-Luego entonces, ¿sois mercenarios? ¿Cazarrecompensas?
-¡Bueeeeeno…!-el más gordo reflexionó un poco-Algo parecido, pero ninguna de las dos exactamente.
-Pero me parece que sabíais perfectamente quiénes eran estos granujas, y estáis hablando de que el plan ha salido como esperaba, ¿sabíais lo que iba a pasar, y no habéis advertido a nadie?
-No-respondió el fuerte tajantemente.
-¿No lo sabíais, quieres decir?
-No lo sabíamos, no.
-¡Mientes!-acusó una mujer, aún nerviosa.
La muchacha rubia miró con desprecio a quien se dirigió así a su compañero.
-¡Mira, tú, no mentimos!-afirmó desagradablemente.
-¡Es demasiada casualidad que estéis perfectamente armados para nada!
-No estábamos armados cuando hemos subido, señora, a excepción de esto-respondió el castaño, mientras señalaba sus brazos y piernas, y se sacaba del largo abrigo que llevaba un paquete de cigarrillos.
-¿Y las pistolas, eh? ¡Llevabais armas!
-No, señora-intervino entonces el señor que antes había hablado-, esas pistolas son de los forajidos, se las han quitado. Me parece que el único realmente peligroso en ese sentido es este muchacho… fuertote-señaló al gordo-Ha pinchado al menos a dos hombres, además debe de haber empleado algún veneno. Llevará alguna navaja escondida, que saltó el detector de metales.
-¡No, qué va! Esos son cuchillos, mire-el gordó se arremangó la pernera izquierda-Los mismos que dan con la comida-sacó un cuchillo así, en efecto-Si quiere, vaya a ver el cadáver del individuo que ensarté por la espalda.
-¡No hace falta!
-Pero… ¡pero esto ha sido muy peligroso!-se quejó un anciano.
-Lleva usted razón. Deberíamos quejarnos tan pronto lleguemos a la estación-la castaña volvió su único ojo, triste y rasgado.
-¡Me refiero a vuestras acciones!
-¿Ah, sí? Mire, no es culpa nuestra. Nosotros no hemos querido atacar este tren, ni sabíamos de antemano que iba a ser atacado. Nosotros sólo hemos pensado el modo más adecuado de responder.
-¡Podríais haber muerto!
-Pensaba-dijo entonces la morena enigmática, su rostro era inexpresivo-que ciertas personas nos consideraban indignas mientras estábamos durmiendo. ¿Cómo es que ahora hay quien se preocupa por nuestras vidas?
-¡Eso es diferente! ¡Una cosa es no querer ver mendigos, y otra…!-se detuvo. Lo habían sacado de sus casillas.
-¿Mendigos? Mire, llevamos en este tren tres días, es natural que nos cansemos y echemos un sueño. Si le molesta que tengamos confianza como para dormir tan cerca los unos de los otros, ¡ignórenos!-le reprochó el bajito con cierta sorna.
-¡En fin…!-dijo la rubia-Al menos, la recompensa por la banda también está garantizada si todos sus miembros han muerto.
-¿Todos? Te lo digo porque no sé si ese tío estará muerto-el fuerte señaló al acuchillado.
-¡Sí lo está, ya lo he dicho!-dijo el gordo-He sentido que he atravesado su bazo.
-Entonces, ¿tienen que estar todos muertos o vivos?-preguntó la del pelo azul.
-¡No, no!-le respondió la castaña-Tan sólo se refiere al peor de los casos.
-¡Aaaah!
-¿¡Creéis que encima vais a recibir un premio!?-gritó la mujer de antes-¿Qué os creéis, que esto es una rifa y habéis ganado?
-A veces-respondió la morena de cara redonda-sólo la suerte cuenta. Sí, suena horrible, pero la vida es así: Algunos que “merecen vivir”-dijo esto con retintín-, mueren; y otros que “merecen morir”, viven. En realidad, nadie merece vivir o morir, tan sólo vivimos o morimos. No hay castigos divinos, o rescates del héroe en el último momento. Tan sólo podemos sobrepasar esta tómbola con nuestra voluntad, si es posible.
-¿Luego entonces, quieres decir que he tenido suerte porque tú tienes voluntad de vivir, y no dejarte matar hoy?
-¡Sí!-dijo alegremente.
-¿Quieres, por tanto, que te dé las gracias?
-No, ni mucho menos. Por supuesto que no. No te he salvado directamente, tan sólo a mí misma y a mis amigos. Y también quería conseguir la recompensa, ya puestos, como compensación por el mal rato.
La mujer no pudo aguantar más, y se levantó para tirarle de los pelos y abofetearla, pero la chica, sin dejar de sonreír, atrapó su mano al vuelo.
-No se lo recomiendo, señora-la maldita era bien fuerte. El caballero de sangre fría la calmó como pudo. Juan estaba muy impresionado, no pudo imaginar que conocería gente así en su vida.
-¡Son los Diez!-gritó Roberto, y de levantó sin que el sudoroso y tembloroso Juan pudiera hacer nada.
-¡No, ven aquí!
-¡Sois los Diez!
-¿Eh?-la rubia se volvió al oír al niño, y lo miró cuando se acercaba a ella. El niño saltaba y chillaba.
-¡Cinco y cinco de cada! ¡Sois los Diez! ¡Los descendientes de los héroes que expulsaron al imperio del mundo!
El grupo de jóvenes lo contempló con curiosidad.
-¡Aún existen héroes capaces de combatir ejércitos!-el niño voceó “¡Hurra!”, “¡Oeoé!” y “¡Qué guay!” unas cuentas veces.
-¡Qué niño tan dicharachero!-dijo el gordo. La rubia lo miró, y entonces sonrió. Al gordo le gustó poco eso, que su amiga sonriera era sospechoso. Se agachó, llamó al niño y fue a susurrarle algo al oído. El niño se enfadó.
-¡Mientes! ¡Tú eres de los Diez!
-¡No, no!-la rubia hablaba con tonto adecuado para hacer rabiar a los niños.
-¡Si dices mentiras, se te caerán los dientes, y serás tan fea que nunca tendrás novio!
-¿Ah, sí? ¡Bueno, no importa! Da igual lo fea que sea una mujer, porque si es ligera de cascos, no faltará hombre que la quiera encontrar-y tras decir esto puso una postura sensual.
-¿Aún más fea?-comentó el gordo con el fuerte, y se rió.
-¡Sí, también llevas razón!-dijo la rubia, de espaldas a él-Pero no importa, porque mi culito compensa mi rostro sin atractivo alguno-se lo meneó con descaro-Mira, mira, es un premio por serle tan fiel, que si vas siempre detrás de mí cuando nos movemos de un sitio a otro es porque te encanta-los demás se rieron mucho. El gordo sonrió de modo extraño, intentando ocultar que le había molestado un poco.
-¿Tu culo? ¡Oh, por favor! ¡No le deseo tu culo ni a mi peor enemigo!-volvieron a reír.
-¡Claro! ¡No se lo deseas a amigos ni a enemigos porque lo quieres para ti solo, bribón!-los otros se morían de la risa cuando veían cómo meneaba el trasero. Incluso el caballero de sangre fría reconoció que tenían salidas ingeniosas, aunque bastante descaradas.
-Es que tu enorme culo ocupa casi todo mi campo visual, siempre estás pavoneándote ante todo el mundo, y zanganeando por ahí y por aquí, que tengo que fijarme en lo que tienes más grande-la morena de la cara redonda estaba riéndose tendida en el asiento tan larga como era. El resto se encogía del dolor de barriga que les estaba entrando por las carcajadas. La mujer de antes, no obstante, estaba roja de ira.
-¡Encima es una descarada sinvergüenza! ¿Será posible?
-¡Mentirosa, te crecerá tanto el culo que no podrás moverte!-dijo de pronto el niño, y los diez empezaron a reírse tanto que a uno se le escapó un pedo, lo que hizo que rieran aún más. Juan iba a decir algo, pero entonces entró un revisor herido y el maquinista blanco, que quedaron espantados al ver los cadáveres por ahí tirados. Preguntaron qué pasaba, y el caballero les informó punto por punto de lo sucedido, pues los chavales aún estaban riéndose. Al rato, estos se calmaron, y tras secarse las lágrimas confirmaron la versión del caballero, que ellos eran los responsables y que querían cobrar la recompensa tan pronto fuera posible, si no le importaba. Ambos trabajadores contemplaron a la muchachada como si fueran animales exóticos, y preguntaron qué veneno usaron con el primer hombre muerto. El gordo contestó que era cierto condimento usado en algunos países, que en dosis altas tenía efecto letal, y que como tal lo había hecho figurar en la estación de salida. Decidieron dejar la escena tal y como estaba, y trasladar el pasaje a otros vagones, aunque los pasajeros de estos no les quitaron ojo de encima, especialmente a los muchachos que custodiaban las azafatas, el ayudante del maquinista y el revisor por turnos. Después de todo, volver a poner el tren en marcha costó menos de lo que pensaron.
En su nuevo vagón, Juan no fue observado durante mucho tiempo, porque la gente vio que eran dos niños asustados, tan asustados, que un matrimonio maduro les preguntó por su estado, pero Juan contestó que no estaban heridos, sólo muy impresionados. Narró brevemente lo sucedido, y los dos señores se asombraron de lo que les contó. El caballero reconoció que le gustaría ver qué muchachos habían conseguido semejante hazaña, y Juan le contestó que seguramente no pasarían desapercibidos en la estación. Roberto, por su parte seguía indignado, y Juan se acordó.
-¡Por cierto, Roberto! ¿Qué te ha dicho antes? ¡No importa qué te diga esa chica, hay que ser educado siempre!
-¡Que los Diez son los padres!-dijo él enfurruñado.
-¿Qué, los Diez?-preguntó la señora-¿Los de la leyenda?
-Verá, señora, antes del asalto le estaba leyendo esa historia, y resulta que los chicos de los que he hablado son exactamente diez…
-Pero, ¿cinco chicos, y…?
-¡Y cinco chicas! ¡Exactamente!-completó Juan.
-¡Qué curioso! ¡Una coincidencia muy llamativa!-exclamó el caballero.
-Sí, y él piensa que pueden ser descendientes, ya sabe, como en la parte que habla del fin del reino de los Diez y de cómo sólo unos chicos, a los que salvaron en el pasado antes de ser famosos, los reconocieron y…-explicó Juan.
-…Y decidieron que la vida del héroe que no buscaba el reconocimiento inmediato era lo mejor. ¡Realmente, parece increíble que hoy en día puedan encontrarse personas que parecen salir de las leyendas antiguas!
-Sí, lleva razón-concluyó Juan, quien por sus adentros pensó que no podía ser, aunque ahora reconocía que esos jóvenes bien podían ser los Diez. Quizás, si fuesen más educados…
-Pero son demasiado maleducados, la verdad, muy desagradables…-dijo él, y empezó a contar la broma del culo. Mientras, en otro vagón la gente no podía dejar de mirar a los protagonistas del día, que estaban hablando tranquilamente, o mirando por la ventana.
-Deberías haberle dicho la verdad. “Sí, señora, debe darme las gracias, porque gracias a mí hemos tenido suerte, porque doy buena suerte.”-la rubia hablaba a la morena de cara redonda.
-No es cierto, sólo yo tengo suerte, a costa de la desgracia ajena, como pasó con mis amigos-respondió esta.
-No es culpa tuya, tú no los mataste-dijo el gordo.
-Sí, es verdad-afirmó la rubia.
-Ya lo sé, pero pudo pasarle a cualquiera, y a mí no me tocó esa persona ni una vez.
-No te obsesiones-dijo la castaña, y la otra morena asintió.
-En fin, ahora en la estación tendremos que demostrar toda la historia. Es una suerte que ese caballero tan amable se ofreciera a explicar la historia-dijo el fuerte.
-Deberíamos haberle dado las gracias-dijo el bajito.
-Yo se las he dado por todos-dijo el gordo.
-Siempre vas a tu aire-le dijo la rubia. El gordo no le hizo el menor caso.
-¡Pero tengo una duda!-dijo la del pelo azul. Una azafata estaba ahora vigilándolos, y lo cierto es que parecían muy normales, totalmente incapaces de liquidar una banda de forajidos. No sentían ningún temor. Entonces un hombre se dirigió a ella.
-¡Señorita!
-Perdone, señor, no puedo atenderlo ahora mismo, porque…-intentó explicarse, pero la cortó en seco.
-¿Quiere contarme qué ha sucedido?
-Verá, ha habido una reyerta en el último vagón con unos bandidos, pero no ha de preocuparse, porque han sido reducidos y…
-¿Son ellos?
-¿Cómo dice?
-¡Pregunto si estos son los bandidos!-señaló a los diez chicos.
-¡No, No! Ellos, en verdad…
-¡No me engañe! ¡Los están vigilando intensamente! ¡Si esos niñatos tienen algo que ver, le juro que…!
-¿Que qué?-el fuerte estaba entre ambos. Ni lo habían olido.
-¿Cuándo has llegado?
-Hace seis segundos, más o menos. ¿Qué dice usted que hará?
-¡Protestaré firmemente!
-Protestará… ¿Por qué?
-¡Porque ahora mismo los cómplices de unos bandidos me está molestando!
-¿Bandido? Usted es imbécil. Si yo fuera un bandido, estaría atado de pies a cabeza, herido o muerto. Y lo mismo si fuera cómplice. Nosotros somos los que los han reducido.
-¡No puede ser!
-¿Qué pasa?-preguntó la del pelo azul-¿No quieres ver eso? ¿Qué haces hablando ahí?
-Este se piensa que nosotros somos los bandidos, en lugar de sus captores-todo el mundo se volvió.
-¡Será gilipollas!-gritó la rubia. El resto de los diez chicos lo miró de mala manera. El hombre se sintió algo cohibido.
-¿Sabes qué te digo? ¡Que toma!-dijo la del pelo azul. Se levantó, se subió al respaldo del asiento y empezó a menear el culo, como hiciera la rubia antes, porque le decía al gordo que el culo de la rubia no era nada comparado con el suyo. El pasaje se quedó de piedra. La azafata fue por ella.
-¡Basta, por favor! ¡Sé perfectamente que no sois bandidos, hace horas os llevé la comida! Lo recuerdo porque un chico sacó un condimento del bolsillo y porque me faltan unos cuchillos. No seas una descocada.
-Bueno, vale, pero porque nos tratas con respeto-y se sentó. El fuerte volvió, se quedaron callados.
-Oye-le dijo el gordo a la rubia-, podrías haberle dejado al chaval la ilusión-la rubia sonrió.
-¡Bah! Es mejor que cuanto antes aprenda que en la vida es mejor confiar en la gente normal y buena, no en supuestos héroes maravillosos, que ni sienten ni padecen.
-Ya, pero…-el gordo se inclinó hacia ella y le habló en el oído-le has mentido. Te quedarás fea-añadió con sorna. La rubia se rió.
-Bueno, nunca me habría ganado el sustento con mi cara bonita.
-Pues creo que eres muy guapa.
-Tú también mientes, pues.
-Es que tu expresión cuando estás contrariada me parece muy interesante.
-¿Interesante?
-Ya me entiendes.
-No, no te entiendo-dijo burlonamente.
-Me la comería a besos.
-¡Te veo muy capaz!-se rió del chiste tan malo.
-Este… si vais a montároslo, por favor, que sea en el cuarto de baño-el negro se rió. Los demás sonrieron maliciosamente.
-Sí, no creo que os digan nada por un polvete, si es rapidito-sugirió el bajito. La azafata tuvo que reprimir la risa.
-Pero claro, los que no somos tan afortunados no tenemos que ver vuestro éxtasis, ¡anda, anda!-el fuerte mostró unos dientes blancos.
-¡Pero si os encanta espiar, que lo sé yo! Seguro que filmaríais películas pornográficas si tuvieseis narices-les contestó la rubia.
-Las tendríamos si no fuerais tan cobardes para dar el primer paso-la morena de la cara redonda les sacó la lengua.
-Quizás deberíamos ponernos de acuerdo un día, y participar todos a la vez, para así aprender todos juntos-el gordo se rió, pero los demás callaron.
-Ya es pasarse un poco, ¿no?-le dijo la rubia.
-¡Sois unos sosos!-les recriminó el gordo, pero se hicieron los suecos-De todos modos, ¿qué problema había? El niño tenía buena intuición.
-Pero prefiero que piense que somos unos bordes, que no hay duda, a que somos héroes, que está por demostrar-concluyó la rubia. El gordo volvió a su sitio. Todos callaron, y miraron cómo se movía el paisaje. Pero ellos eran los que se movían.
Sólo quedaba saber a dónde iban.

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¡Ya está! Antes de que alguien lo pregunte, no se me han ocurrido nombres para ellos. Sucede que, como he dicho en la cabecera, varios de los Diez están basados en arquetipos de héroes de tebeos, libros, videojuegos, películas o series, e incluso en algún caso son mis reinterpretaciones de algunos personajes que me parecieron desaprovechados por algún motivo. Por ello, pienso en ellos como "la parodia de X". Quizás algún friqui muy friqui del producto original pueda reconocer a algunos de ellos, pero la mayoría de los lectores ocasionales carece de pistas suficientes.
Como autor, me parece que, aunque es sólo una presentación, esto es, una puesta de escena, he desarrollado demasiado a dos de ellos (el gordo y la rubia), y el resto ha quedado algo descolgado. Y es que nueve páginas daban para poco, aunque Nicolás pensará que ya es demasiado largo.
Bueno, eso es todo. A ver si dentro de poco puedo obsequiaros con otra parida, o relato extravagante, o con nombres para los Diez. ¡Hasta entonces!

domingo, abril 29

¡Aniversario! II

Aquí continúo con el aniversario, y ahora presento una historia que sí ha sido pensada para la ocasión. Es mucho más corta que la de ayer, ocupando dos hojas en el Microsoft Word, y es mínima comparada con la de mañana, que ocupa nueve. Sobre qué es, ni es una hilaridad, ni ninguna otra de las historias que tengo pensadas. Es una especie de cuento que escribí de un día para otro, hecha con cierto tono irónico desde el principio, que se mantiene hacia el final. Desde luego, no es un cuento clásico, tal y cual los entiendo, sin despreciar a los cuentistas, que en mi opinión particular están muy devaluados. En fin, allá va, disfrutadlo.

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Érase una vez, en un país muy, muy, muy lejano, un dragón cuya dieta consistía principalmente de seres humanos. El dragón era muy divertido, y tenía el descaro de organizar concursos en los cuales sus víctimas hacían de concursantes. Las pruebas eran diversos retos cuya resolución implicaba cultura e imaginación a partes iguales, por lo cual no era raro que la mayor parte de la gente cayera en las tretas del dragón, que además se complacía en contar chistes muy malos que no tenían nada de gracia.
El pueblo, desesperado ante tal falta de respeto al noble arte de la comedia, y también por la antropofagia del monstruo, pidió ayuda al rey. El rey, como primera medida, advirtió al dragón de que, de no cesar su actividad incívica y alarmante, como la llamó el monarca, se vería obligado a condenarlo públicamente con todo el rigor del estado soberano y libre. El dragón, que no carecía de inteligencia ni de conocimientos, y menos aún de dialéctica, a pesar de su mal sentido del humor, publicó un manifiesto que resumía magníficamente que tales reprimendas por parte de mandatarios públicos, sin importar cuán importantes fueran, no tenían efecto sobre aquellos que, como el dragón, no le daban la más mínima importancia al estado del derecho.
El rey desesperó ante semejante respuesta, ya que no sabía qué hacer. No quería mandar a sus oficiales porque temía que la oposición aprovecharía la coyuntura para llamarlo opresor del pueblo e intentar derrocarlo. Pero entonces recordó que en los límites de su reino, cerca de la frontera del oeste, vivía un espadachín en cuya juventud logró grandes hazañas que ayudaron a su patria en un tiempo difícil de guerras. Así que el rey en persona, seguido por la nación al completo, fue a su casa, una sencilla cabaña, pues el espadachín, como gran parte de los militares, era persona poco amiga de los lujos.
El espadachín, que vivía sólo con su mujer, pues sus hijos estaban estudiando en la universidad, se asombró cuando vio un gran número de personas a través de la ventana. ¡Toda la nación estaba ante la puerta de su casa! El valiente y gallardo espadachín los miró con todo el desprecio que albergaba su corazón, que no era precisamente poco. Aunque no pasaba necesidades, había trabajado muy duro junto a su mujer para poder permitirse un hogar, la manutención de unos hijos, unas hectáreas que proporcionaban a duras penas el alimento del día a día y un alambique en el que experimentaba con el tostado de la malta. Y es que nuestro espadachín, aunque nunca fue reacio al trabajo, jamás recibió una recompensa por sus proezas, que eran dignas del cantar de gesta más excelso. El antiguo rey, el padre del que ahora estaba rogando a su mujer que él saliera, consiguió negarle su justo premio, pues aprovechó el rechazo de la sociedad a los terribles hechos sucedidos durante las guerras para justificar su estafa. Aún recordaba cómo el interventor le enseñó su dinero, lo metió en un saco, se lo guardó bajo siete llaves y lo despidió, sin callar que diera las gracias de que no hiciese de chivo expiatorio.
No obstante, decidió aparecer para conocer el motivo de tal peregrinación, ya que era la hora de comer e intuía que si no atendía al asunto cuanto antes, no tendría el almuerzo hasta muy tarde. Siempre le pasaba lo mismo, pues su mujer era simpática y agradable, y algunos vecinos tenían el mal hábito de visitarla a esa hora por cualquier motivo, ya que la buena mujer era incapaz de decir que no. Así que se levantó, y cuando salió por la puerta todos callaron, mudos. El rey, impresionado por el buen plante del espadachín, a pesar de los años pasados desde su gloriosa juventud, le contó en pocas palabras qué ocurría. El espadachín se acarició la barbilla, pensativo, y decidió aceptar la empresa, pues consideraba que la antropofagia estaba mal en cualquier caso, y poco tenía que ver que esa gente le resultase no merecedora de socorro. Sin embargo, dijo que no partiría hasta haber almorzado, y todos aplaudieron al espadachín por su arrojo y coraje. Entonces muchos pilluelos intentaron irrumpir en la casa del espadachín en un intento de ser invitados también, pero el espadachín, con una gran sonrisa, asió un palo, y sin dejar de sonreír empezó a golpearlos y a decirles que tuvieran algo más de vergüenza, que su mujer no era su criada. A la mujer no le gustó que su marido actuara violentamente, pero se alegró de no tener que cocinar más.
Comió el espadachín sin apartar muy lejos el palo, comió también su mujer, y la muchedumbre los miraba con ojos suplicantes, pero nada, que no era posible, no había bastante para todos ellos. Entonces sacó su viejo equipo de combate, que mantenía lustroso, buscó las provisiones, ensilló al viejo caballo y partió en busca del dragón. Algunos habitantes del reino empezaron a seguirlo, y cuando el espadachín se dio cuenta, dio la vuelta y empezó a perseguirlos con el palo hasta que todos huyeron.
El rey le había dicho al espadachín que el dragón residía en un castillo construido en una antigua marisma, cuyo anterior dueño edificó tras sobornar a algunos administradores de la región. El dragón devoró a su dueño por haberlo desahuciado, y por el daño ecológico causado. Allí acudió, y vio un cartel en el comienzo del camino a la antigua marisma. Lo leyó, y comprendió que el dragón necesitaba continuamente nuevos figurantes en el concurso que organizaba cuando se alimentaba, pues también comía a sus ayudantes. Entonces ideó un plan para entrar en el castillo sin levantar sospechas: Entraría como uno de los solicitantes, así que tras dejar el caballo en un alquiler de cuadras, fue a la cola y esperó como todos.
En la cola había una larga fila de artistas con mayor o menor talento. Estos practicaban sin descanso, lo cual era lógico, ya que si sus habilidades no eran lo suficientemente buenas, morirían sin poder mostrárselas al mundo entero. Estaba claro para el espadachín que la vida de artista era tan pobre en su país que preferían arriesgarlo todo por la fama.
Dos días después, el espadachín pudo entrar en la recepción del castillo. Una vez dentro, se quedó mudo de estupor cuando comprobó que el dragón sólo escogía a los peores artistas, para evitar que le hicieran sombra a él, que tenía tanta gracia como un hormiguero en una merienda de campo. La indignación del espadachín se incrementó.
Cuando llegó su turno, el espadachín realizó unas demostraciones basadas en su entrenamiento como viejo soldado. Obviamente eran muy buenas, incluso el dragón lo reconoció.
-Eres un hombre recio y bien entrenado-dijo el dragón-, pero aquí no hay sitio para la maestría-y se abalanzó para devorarlo, pero es espadachín sacó entonces su espada.
El ataque fue violento, pero el dragón era hábil y se retiró a tiempo para evitar su muerte. Miró impresionado al espadachín, y supo que él era su trabajo. Interesado por alguien tan valiente, le preguntó quién era él, y cómo podía ser no lo temiera, como todo el mundo.
El espadachín no esperaba esto, y alegre porque alguien, aparte de su familia, le preguntara cómo se sentía, le contó toda su vida de heroicidades al dragón, con la traición de su gobierno. Le empezó a contar los primeros pasos de sus hijos, cuando el dragón le rogó que detuviese su narración, que se había hecho idea de cómo era su contendiente.
-¿Y por qué, si fuiste abandonado, has aceptado una misión?
-Porque no me gusta que devores a la gente, y porque tengo la esperanza de que me sea dado lo que legítimamente me corresponde-dijo el espadachín.
-Pues creo que no se habrían cumplido tus expectativas-dijo el dragón-, porque creo que ese hombre del saco era el dueño de este castillo.
El espadachín le preguntó que cómo podía estar tan seguro, y el dragón respondió que cuando entró en el castillo, ese hombre estaba burlándose de él con sus amigos, unos jóvenes de clase alta que no sabían qué era el trabajo. De hecho, lo guió a una cámara contigua, y el espadachín vio, como si de un espejismo se tratara, el mismo saco en el cual el administrador corrupto guardó su fortuna. Cuando pasó el espejismo, el espadachín se contentó aún más, pues el mismo saco seguía ahí igual de lleno, aunque más viejo. Entonces el dragón le propuso al espadachín un trato: Como jamás podría vencerlo, ya que el consumo de humanos había hecho al dragón fofo y lento, él se iría voluntariamente a la isla situada al norte, donde no hay seres humanos, y se alimentaría de tapires. Él, a cambio de permitirle huir con vida, podía llevarse cuanto dinero negro desease, sin importar la cantidad o la indiscreción. Al espadachín le pareció un acuerdo excelente, así que pactaron enseguida. El dragón se marchó, y el espadachín se quedó con aquel saco, pues le parecía peligroso llevárselo todo, además de imposible para su vieja montura.
Cuando llegó a su casa, su mujer lo recibió, y dentro de su casa el espadachín le mostró el saco y le contó qué pasó, y rieron durante la noche. La gente, al oír el rumor de que el dragón había muerto, exigió que el espadachín fuera gratamente recompensado. El rey le concedió entonces un premio muy superior al esperado, y el espadachín vivió desde entonces cómodamente.
Y el dragón, por su parte, recuperó la forma física y se contentó de hallarse entero. Y así fueron todos felices.

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Ni yo mismo me acabo de creer el giro final que le he dado a la historia. Mañana, la última historia. Tampoco es una hilaridad, sino un relato con un grupo de héroes-antihéroes que algunos, como Koopa, conocen por encima. ¡Nos vemos!

sábado, abril 28

¡Aniversario!

¡Hola! Como veis, hoy es el segundo aniversario del blog. Tuve que saltarme la celebración del primero por motivos ajenos a mi voluntad (es decir, estudios), y dejarlo correr. Este segundo, sin embargo, es buena oportunidad. Aunque tengo trabajo hasta arriba, he sacado tiempo para completar esta historia que os presento hoy, y escribir dos más cuyas extensiones son tales que tendrán que esperar a mañana y pasado mañana.
Y es que esta bitácora nació con la sana intención de dar a conocer mis relatos (mayormente unas verdaderas afrentas al sentido común, claro), pero la pereza es muy mala. No obstante, aquí hay una muestra. Mañana, y pasado, más.

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Tercera hilaridad:

El extraño caso del tubo de escape, o por qué debería haber carnet de hombre

Piñero y Carlos paseaban una tarde tras atender un asunto. Como no tenían nada mejor que hacer, decidieron hablar de temas intrascendentes, como los posibles cambios de enseñanza o qué compañero de su clase empleaba la mejor técnica para copiar en los exámenes. De pronto, Piñero se fijó en algo.
-¿Y ese tío?-preguntó entonces mientras se volvió hacia unos coches aparcados. Entre estos, había un hombre agachado. Carlos miró y no supo qué hacía.
-¡Qué raro! Está tras el maletero, cerca del tubo de escape... No creo que vaya a robar el coche desde ahí.
-Ni yo, pensaba que quería pincharle las ruedas, pero lleva mucho tiempo y no es la mejor posición, desde luego...
-¡Oye!-Carlos dio un respingo-¿No será que va a poner un...?
-¡No, no creo!-Piñero se asustó con la insinuación de su amigo. Pero parecía lógico. ¿Qué, si no, iba a hacer alguien cerca de esa parte concreta de un coche? Había que hacer algo.
-Lo abordaremos-sugirió Piñero.
-¿Estás seguro? ¿Y si tuviera un arma?
-Yo no llevo móvil, y conociéndote, tú tampoco. Y no veo un policía ni una cabina de teléfono, maldita la gracia. Si tú te acercas por el lado de la calzada, y yo por la acera, se rendirá, créeme.
-¡Eso, no te fastidia! Tú por la acera, si pasa algo, tú sales corriendo con mayor seguridad y...-empezó a quejarse Carlos.
-¡Vale, es verdad! Al revés-rectificó Piñero, y estuvieron de acuerdo. Nuestro dúo se acercó al sospechoso. Carlos se acercó silenciosamente, y esperó que Piñero llegara a la altura del coche, donde el hombre seguía agachado. Se hicieron una señal.
-Oiga, ¿puedo ayudarlo?-inquirió Carlos al sujeto. El hombre dio un respingo. No se levantó, y Carlos vio que parecía que se sujetaba los pantalones. Entonces maldijo las circunstancias, pues quién sabía si era un indigente que estaba defecando.
-¡No, no!-respondió el hombre mientras Carlos tenía estas cavilaciones-No hace falta, no...-parecía apurado-¡Ya me voy, ya!
-¡Aún no!-dijo de pronto Piñero, que había escuchado la conversación y dedujo algo similar-Creo que necesita auxilio. Si no fuera así, no estaría haciendo sus necesidades en plena calle.
-¡No, no!-contestó el hombre-No estoy haciendo nada de eso, en serio...
-¿Entonces?
-Es que... uh... no puedo levantarme.
-¿Se siente usted mal?-le preguntó Carlos.
-No, veréis... Es que...
-¿Es que...?-repitieron Piñero y Carlos simultáneamente.
-...mi pene está obstruido en el tubo de escape-terminó el hombre. Piñero y Carlos se quedaron estupefactos.
-¡¿Perdón?!-Esto es lo único que Carlos puede decir normalmente cuando encuentra un suceso tan chocante y aberrante como este.
-¡Claro, todo encaja! Los pantalones bajados, que esté tan cerca del coche, que no sea capaz de ponerse en pie... Sólo una duda: ¡¿Cómo cojones ha pasado esto?!-gritó Piñero.
-Verás... Tengo la fea costumbre de introducir mi miembro por tubos de escape desde jovencito.
-¡¿Perdón?!-el lector ya imaginará quién habla.
-¡Eso... eso es enfermo! ¡Grotesco, vulgar, digno de figurar en un libro de desviaciones sexuales! ¿Pero por qué hace esto, hombre?-chilló Piñero.
-Empecé a hacerlo un día que estaba de cachondeo y algo borracho, me vi solo en un descampado donde había un coche abandonado y completamente destrozado. Vi que el tubo de escape estaba en buenas condiciones, y sentí curiosidad...
-¡¿Perdón?!
-Repugnante, sinceramente. Mire, deje de explicárnoslo, le echaremos una mano...-concluyó Piñero.
-¡¿Perdón?!
-¡Carlos, ya vale!-Este pareció reaccionar.
-¡Uh, perdona!-volvió en sí, y miró al tipo-Pues supongo que usted habrá intentado todo lo que puede hacer con lo que tiene entre manos... ¡Huy, perdón!
-¡Carlos!
-Déjalo, no pasa nada-dijo el atrapado.
-Bueno, a ver-razonó Carlos-Está claro que no lograremos nada mirando o tirando, para eso ya se vale usted solo. En estos casos, lo mejor que se me ocurre es cortar un trozo del tubo más largo que la zona de... “atasco”. Una vez se haya hecho esto, fragmentamos el tubo por la abertura y empezamos a abrirlo, algo así como la cáscara de una avellana o la piel de un plátano.
-No me parece mala idea, no... El problema está, primero, en encontrar instrumental apropiado y, segundo, que el dueño del coche no se cague en la madre que nos parió-comentó Piñero.
-Bueno, lo conveniente es llamar a la policía para localizar al propietario... Veamos la matrícula... ¡Joder! ¡Puta suerte!-maldijo Carlos.
-¿Qué pasa? ¡No me digas ahora que no tiene matrícula!
-No, si de hecho la conozco, es que...-intentó explicar Carlos.
-¡Mejor aún!-le interrumpió Piñero-¡Pues ve a avisar al dueño enseguida! Ahora, lo mejor sería que llamáramos a un amigo mío, experto en trabajos manuales. Seguro que él dispondrá de un serrucho para maniobrar... ¿No llevará móvil?-preguntó al agachado.
-Pues mira, no, cuando hago esto prefiero no...
-Bueno, vale, entiendo. Carlos, ocúpate de ello cuando avises al dueño... ¿Cómo es que estás aquí todavía? ¿No conocías al propietario?
-Sí, pero es que tú también y...
-¡Pues no sé qué esperas!
Carlos se sintió confuso, y prefirió no decir nada y llamar a esa persona, pero sólo al darse la vuelta se dio cuenta de que no hacía falta. Suspiró, lamentando las circunstancias.
-¿Vas o no?-le preguntó Piñero cuando vio que se dio la vuelta.
-No, viene.
-¿Viene?
-Sí, mira-señaló a un grupo de personas que se acercaba. Eran Clarisa, Shasha, Celsio, Luisma y Alexis, un amigo del último que también estaba en la clase del resto. Cuando los vio, Piñero se quedó boquiabierto. Ahora recordó dónde había visto ese modelo de coche antes.
-¡Pues claro! ¿Por qué no lo habías dicho?
-Porque no me has dejado, colega.
-Pues estamos buenos. Aquí se arma.
-O nos partimos el culo de la risa. Está claro que no nos quedaremos indiferentes.
El grupo llegó y los reconoció.
-¡Hola! ¿Qué, de paseo?-saludó Clarisa.
-¿Ya habéis acabado con el problema de las tapas de retrete sexistas?-quiso saber Shasha.
-Ya decía yo que el asunto en sí era una tontería enorme-comentó Celsio.
-¡Ey, illos!-saludó Luisma.
-Habéis tardado poco, ¿eh?-les dijo Alexis.
Carlos y Piñero no supieron qué decir. Piñero empezó.
-Pues... sí, sí. Hemos llegado a la conclusión de que no, que la tapa del retrete no es sexista porque esté fijada a la taza sólo en el servicio de chicas, porque los únicos que la levantarían para el uso ordinario (nunca mejor dicho) serían varones. De todos modos, se van a soltar, sobre todo porque alguien puede enfermar y vomitar, así que...
-Vamos, que serán iguales y punto-finalizó Carlos.
-Ajam... Por cierto, ¿qué hacéis aquí, al lado del coche? ¿Y quién es este señor?-preguntó Clarisa con curiosidad.
-¡Ah, este señor...! No se siente bien, no. Estamos atendiéndolo, y le vendría bien que nadie se acercara. Ya hemos llamado al servicio de urgencias del hospital central y...-respondió Piñero.
-Cariño, que he estudiado el arte del interrogatorio y sé de sobras cuando alguien miente. Y lo haces fatal-le interrumpió Clarisa-Di la verdad.
-Este caballero ha introduciendo su pene en el tubo de escape de este automóvil y ahora no puede extraerlo-explicó Carlos. Nadie dijo nada durante cinco segundos.
-¡Y lo más curioso es que lo ha dicho mientras me miraba a los ojos, y no ha mostrado los signos que denotan mentira!-exclamó Clarisa, y se acercó al tipo-A ver... ¡Hala, es verdad! ¡Oiga, no entiendo cómo se le ha ocurrido!-regañó al sujeto, que se sintió cohibido.
-A ver... ¿Este tío ha decidido, por llamarlo de algún modo, agredir sexualmente una máquina?-preguntó Celsio mientras se aproximaba para mirar. Luego volvió, agitó la cabeza inconforme, y exclamó-¡Inaudito! Tengo ganas de ir a la facultad de psicología para consultarles este hecho.
-¡Pero qué asco! Con lo sencillo que es llamar a ciertos números de teléfono que aparecen en ciertas secciones de diarios. Si es que hay ganas de ser complicados...-le reprochó Shasha. El atrapado estaba todavía más avergonzado.
-¡Ostras, qué raro! ¿Se os ha ocurrido algo?-inquirió Alexis. Luisma se desternillaba de risa, hasta el punto de retorcerse por el suelo.
-Lo más normal, creemos, es cortar el tubo y rajarlo. Para ello, Piñero iba a llamar a alguien y yo a buscar al dueño...-dijo Carlos.
-¡Lo que me recuerda...! Lleváis móvil, ¿no? Avisad al amigo Alberto, el experto en bricolaje-comentó Piñero.
-¡Vale!-Clarisa empezó a marcar el número.
-¿Decías que ibas a buscar al dueño?-le preguntó Shasha a Carlos.
-¡Pues sí, pero como habéis llegado...! ¡Luisma!-el interpelado dejó de reírse.
-¿Sí, Carlos?
-Ven conmigo.
-¿Para qué?
-Para hablar tranquilamente.
-Estoy tranquilo.
-Bien, pues allá voy: Es tu coche, Luisma.
-¿Cómo dices, illo? ¿Mi coche...? ¡Pero si es verdad, es mi coche! ¡Mi coche está siendo violado!
-¡Pero qué putada! ¡Y vais a quitarle el tubo de escape!-protestó Alexis.
-Hombre, me parece inevitable. Si hay una obstrucción, habrá que romper. ¿No querrás que tiremos hasta que quede mutilado?-repuso Celsio.
-Ahora entiendo que hayáis venido directamente, es porque su coche estaba aquí-comentó Piñero.
-Pues sí, queríamos dar una vuelta para probarlo... ¡Lástima!-lamentó Shasha, con cara de resignación.
-¡Oíd, ya lo he avisado!-Clarisa guardó su móvil-Tardará poco, quizás quince minutos.
Todos se alegraron al saberlo, pero Luisma hablaba incoherentemente.
-¡Mi coche, illo! ¡Mi coche! ¡Van a quitarle el tubo de escape!-Alexis lo atendía como podía, Piñero y Carlos lo miraban con pesar, Shasha y Celsio conversaban sobre algo y Clarisa miraba al atrapado severamente, y este se sentía avergonzado.
Siguieron esperando, y al rato llegó Alberto. Era un tipo realmente alto, de más de un metro noventa, delgado, rubio y con manos grandes y con dedos largos. Era bastante ducho en el uso de herramientas, y traía consigo una caja llena del material necesario para resolver el accidente que los ocupaba. Piñero recordaba de sobras el intento de robo de la bicicleta de Alberto, que resultó infructuoso por la incapacidad de los ladrones de romper la cadena de seguridad, aunque Alberto tuvo que romperla después con una segueta.
Se acercó y saludó a todos. Piñero, y Carlos, que lo conocía desde la infancia, lo pusieron al corriente de los hechos y examinó la zona obturada. Parecía saber qué había que hacer, en cierta ocasión ayudó a sacar el dedo de un chico de un tubo de medio centimetro de grosor con la misma técnica que iba a emplear ahora. Apenas hizo comentarios sobre el curioso acontecimiento.
-¡Joder, qué flipada está la gente!-fue lo único que dijo. Dejó sobre el capó la caja, sacó una segueta y la dejó ahí. Piñero reconoció la herramienta y permaneció expectante. Entonces sacó una llave inglesa.
-Bien, creo que lo mejor que podemos hacer es cortar una parte lo bastante larga como para evitar hacerle daño, lo más que se pueda, y posteriormente la rompemos, siempre con unas cizallas, para así arrancarla a tiras.
-Lo que yo decía-dijo Carlos.
-Pues venga, ¡al trabajo!-ordenó Piñero, y entonces Alberto empezó a serrar. Como el lugar no era ni mucho menos una zona deshabitada, sino que para colmo estaba junto a un barrio, mucha gente paseaba justo por delante de donde estaban trabajando para liberar al fetichista. Antes de llegar los últimos observadores, algunas personas miraron un poco interesados cuando tan sólo estaban Carlos y Piñero, pero ahora era inevitable que todo el mundo echara al menos una mirada, pues los seres humanos son gregarios y curiosos, y que ya hubiera espectadores facilitaba la labor. Algunos jóvenes indiscretos se aproximaron mucho, pero como Carlos estaba por medio sólo vieron a un tío agachado con una chica (o un chico) pelirroja, y a Luisma y Alberto poniendo el gato.
-¿Qué sucede, macho?-preguntó el cabecilla a Carlos.
-Nada, que este hombre se ha pillado… unos dedos-mintió.
-¿Que se ha pillado unos dedos?-respondió, intrigado.
-Sí, sí, mira: Está sentado porque está algo cansado, lleva cierto tiempo aquí el pobre hombre.
-¿Y con qué?
-Con el tubo de escape.
-¿Y por qué metió los dedos en el tubo de escape?-preguntó otro.
-Porque iba a arrancar el coche, se dio cuenta de que el tubo no sonaba y quiso examinarlo. Le pareció que estaba obturado, y quiso sacar lo que sea que esté dentro, y se pilló los dedos.
-Pero bueno, ¿por qué le han hecho eso?-preguntó el que estaba detrás del todo.
-¡No lo sé!
-Pensamos que han sido unos gamberros-dijo entonces Celsio.
-¡Pues esto lo han hecho los cabrones del barrio de las Cien Revueltas! ¡Son unos mamones que siempre están dando problemas!
-¡Seguro, seguro!-aseguró de falsete Clarisa.
Y como eran tan ruidosos, el público oyó la historia, y entonces hubo quejas de vecinos contra la delincuencia, el paro y la inmigración. Esto le sentó mal a Celsio, Clarisa y Shasha, que eran inmigrantes. Piñero estaba tan ocupado en lo suyo que ni siquiera prestaba atención: Sostenía al hombre para que no le fallaran las fuerzas. Incluso estiró su pierna derecha por el suelo y se la ofreció para que este pudiera sentarse un rato. Ya de paso, lo hacía para no avergonzar más a ese individuo, ya que consideraba suficiente el apuro que estaba pasando para que escarmentara.
Eso sí, por supuesto, Luisma estaba bastante disgustado. No se negó a buscar el gato para que cortar el tubo fuera fácil, pero se juró que ese tío le pagaba la reparación como que se llamaba Luis Manuel. Justo entonces levantó la rueda trasera a una altura suficiente para que Alberto pudiera tumbarse por debajo cómodamente, pues como se ha dicho era muy alto.
La operación no tardó demasiado, dentro de lo que cabía. Cortar el tubo fue sencillo con las cizallas, la operación posterior costó un poco, pues era necesario calcular bien el número de partes a tirar, y cómo enrollarlas para evitar que se rompieran a la mitad. Al final, sólo hizo falta romper una, pues a través de la grieta pudieron abrir el tubo. Lo único realmente inesperado fue la aparición del dueño del coche que estaba aparcado detrás del de Luisma.
-¡¿Se puede saber qué pasa aquí?!
-¡Ah…!-Carlos se quedó asombrado, no se dio cuenta de que se acercaba y le habló de improviso por la espalda-¡Pasa que… que este señor tiene los dedos…!
-¡¿Cuál señor?!
-¡Este!-Celsio señaló al grupo que había en el suelo.
-¿El que está sentado?
-Sí-respondieron ambos.
-¿Y qué le pasa?
-Que tiene los dedos pillados en el tubo de escape-contestó Carlos.
-¿Los dedos?
-Sí.
-¿Qué se ha pillado los dedos… en el tubo de escape?
-Sí.
-¡Anda ya!
-¡Es cierto, mire!-intervino Shasha-¿No ve que está ahí, con el tubo de escape al lado? Se lo están quitando, han tenido que agacharse, tumbarse y romper el tubo para ayudarlo a salir del aprisionamiento.
-¡Que no! ¿A ver, para qué iba a meter los dedos?
-Porque unos gamberros le han metido algo para taparle el tubo de escape, quiso sacarlo con los dedos, y…
-¡Aquí hay algo raro!-el hombre se acercó mucho, pero Carlos se puso por delante-¡Quiero verlo con mis propios ojos!
-¡Pero bueno! A ver, ¿a usted qué le importa? ¡Si no va a echar una mano, vaya a incordiar a otra parte!-le recriminó Clarisa, que ya estaba irritada con los modales del sujeto.
-¡Pues me importa!
-¿Ah, sí?
-¡Este es mi coche!-señaló el coche de atrás, donde Clarisa estaba apoyada.
-¡Oh!-ella dio un respingo y se incorporó-¡Bueno, hombre, tranquilo! No le hemos hecho nada a su coche, ni vamos a hacérselo porque no hace falta. Tan sólo estamos ayudando a este hombre, que por un accidente-Clarisa ya había decidido seguir con el bulo hasta el final, aunque fuera por cabezonería-ha quedado atrapado. ¡No vamos a dejarlo así, narices!
-¡Pero es que no me acaba de convencer! ¡Aquí hay algo raro! ¡Este señor, por llamarlo de algún modo, tiene bajados los pantalones!
Todos se quedaron mudos y sin saber a dónde mirar. Alexis hacía mucho que decidió hacer como si no supiera de qué iba ese asunto. Clarisa no pareció alterarse.
-Eso se debe a que, por los nervios y el apuro de la situación, ha tenido unas ganas incontrolables de orinar, y como con una sola mano no podía bajarse bien los pantalones, lo han atendido. ¿Qué pasa, que le parece mal?-le respondió, desafiante.
Los demás se quedaron atónitos con esta explicación. No se lo creía ni ella. Sin embargo, Clarisa era muy buena actriz, y bien capaz de convencer a cualquiera de la historia más inverosímil. El individuo que tanto gritaba, de hecho, no supo cómo continuar la conversación, pues aunque semejante respuesta le parecía una mamarrachada, la cara de la chica estaba tan relajada como si hubiera dicho que el cielo es azul. Por ello, intentó hacerse el sueco y miró a otro lado, pero en ese instante vio que Carlos estaba distraído.
-¡Pues yo soy como el apóstol, tengo que verlo por mí mismo!-gritó y se abalanzó hacia delante, apartó a Carlos y observó por encima la actividad del grupo entre los coches, a ras del suelo. Y volvió a quedarse mudo, pues vio que realmente ese hombre estaba atrapado en un tubo. Pero no por dónde le habían dicho, sino por “aquello que tenemos los hombres debajo”, en un estúpido eufemismo de pene. En ese momento habían abierto la grieta, y empezaron a abrir el tubo. El espectador de primera fila vio cómo un chaval pelirrojo (a pesar de su ambigüedad, pensó que una mujer no se prestaría a ello) lo sostenía por los hombros y le pasó la pierna por debajo para que se sentara, y cómo un chico alto y rubio, y otro bajito y moreno sacaban el tubo con esfuerzo.
-¡Ya está!-dijo Alberto, y todos suspiraron.
-¡Gracias, chico!-dijo el hombre.
-No hay de qué, ¡pero no vuelva a hacerlo!-respondió Piñero.
-Y a ti te pagaré la reparación.
-¡Más le vale!-contestó Luisma. El espectador no pudo soportarlo más.
-¡¿Alguien quiere decirme qué coño pasa aquí?!-todos se asustaron repentinamente. Piñero incluso giró sobre sí mismo, como quien espera un ataque, para golpearlo con sus piernas. Se detuvo a tiempo.
-¡No me asuste así, hombre!
-¡El asustado soy yo!
-Verá, le explicaré todo, y esta vez de verdad-dijo entonces Carlos-Este hombre tiene un fetiche sexual, consistente en introducir su miembro viril por los tubos de escape de los coches. Hasta hace media hora ha estado dando rienda suelta a sus instintos, pero tuvo mala suerte y quedó atrapado. Mi amigo-señaló a Piñero-y yo nos acercamos para ver qué le ocurría, y decidimos pedir ayuda. Entonces llegaron estos amigos nuestros-movió las manos hacia todos, excepto Piñero-para probar el coche, que es de este chico que llegó a la vez que ellos-Luisma saludó-, y justo entonces llamaron a este chaval-Alberto inclinó la cabeza-para que trajera herramientas y lo liberara. Eso es todo.
-¡In… increíble!-respondió el hombre.
-¡Eh, es verdad!-le dijo Clarisa.
-¡No, si por la cara tan roja del responsable de este lío, ya veo que debe ser verdad!-el dueño del coche se puso aún más rojo que el fetichista, pero de ira-¡Con razón decía yo que había algo raro!
-Es que es una historia bastante inverosímil-dijo Celsio-, y parecía más natural contar que se había pillado los dedos.
-¡No, si ya, ya! ¡Si no lo estuviera viendo, no lo creería jamás! Mire-se dirigió al fetichista-, procure no volver a repetir esto, ¡nunca!
-¡Así lo haré, lo prometo!-juró este.
Y todos se quedaron contentos. Cuando se levantaron, la gente aplaudió al “mártir”, quien intercambió sus datos con los de Luisma bajo la supervisión de Clarisa, para evitar engaños. Tras llamar a la grúa, el coche de Luisma fue llevado al taller, no sin la extrañeza de algunos, ya que vieron que el fetichista se marchó al poco y quien se encargaba de todo era el propio Luisma, y creían que el dueño del coche era el primero. No obstante, supusieron que eran padre e hijo y cada lechuza se fue a su olivo.
Unos días después, Carlos y Celsio iban juntos a la tienda de tebeos.
-¿Crees que habrá salido al fin un nuevo número de El Planetario?-preguntó Celsio.
-Lo dudo, me parece que aún no… ¡No puede ser! ¡No doy crédito!
-¿Qué pasa?
-¡Lo ha hecho otra vez!
-¿Quién?
-¡Él!-Carlos señaló a una obra.
-¿Él…? ¡Oh, no! ¡Porca miseria!
Y ahí estaba otra vez nuestro fetichista, con los pantalones bajados, dándole rienda suelta a sus instintos, con un… ¿¡tubo de hormigón!? como nueva víctima. Al menos, esta vez no quedaría atrapado. Asqueados, decidieron hacer la vista gorda y corrieron a la tienda de tebeos. Decidieron no contárselo a los demás.
Al fin y al cabo, ¿qué necesidad hay de sufrir?

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Las dos primeras hilaridades están en:
http://analitoendisolucion.blogspot.com/2005/07/he-vuelto.html
http://analitoendisolucion.blogspot.com/2005/09/el-segundo-relato.html

sábado, marzo 31

Un cuarto de siglo, por favor.

¡Hola! El pasado martes cumplí 25 años. Un cuarto de siglo. Es curioso ver cómo pasa el tiempo, hace nada te dabas cuenta de que cumplías un quinto de siglo, y ahora es un cuarto... Tampoco es que esté deprimido, pero está claro que cada vez me importa menos. También es que para mí este año será aquel en que acabaré la carrera, y me parece más importante que cualquier otra celebración. Y que al haber estado tan ocupado este mes, con dos exámenes (uno aprobado), unos ejercicios a entregar (bien resueltos) un trabajo y el último turno de prácticas de la asignatura experimental de quinto, no lo he visto venir. Y que ya lo había asumido hace tiempo.
Y sí, he recibido dinero y he comprado cosas que me gustan: Final Fantasy XII y Limpieza de sangre (segundo libro de la saga del Capitán Alatriste). y los tebeos del mes, a saber, 20th Century Boys #11, Inu-Yasha #34 y Death Note #6. No es cuestión de recibir regalos o no, quizás es que tras tantos años de carrera necesito un cambio profundo. Ya sea trabajar o estudiar un doctorado, o la última después de la primera (por si prefiero dejar durante un año los estudios, para no anquilosarme).
En fin, ya sé que no tengo mucho que contar, pero haceos cargo, me paso la vida entre libros, informes y programas informáticos técnicos y que exigen mucha experiencia para manejarlos con soltura. Y entre fricadas, pero de eso sabéis tanto como yo.
¡O quizás no! Porque yo, tras la lectura de 20th Century Boys, y ver cierta noticia en Antena 3, he llegado a la conclusión de cuál es la verdadera identidad de Amigo. ¡Ahí es nada! ¡Fastídiate, Draug!
http://pospost.blogspot.com/2007/02/vdeo-hombre-dice-ser-el-anticristo-y.html que lleva a:
http://www.elfaro.net/secciones/Noticias/20060807/noticias5_20060807.asp
Increíble pero cierto. Amigo no sólo se devela en toda su maldad (¡Es el Anticristo, porras!), sino que el tío ha conseguido que todos se sientan orgullosos de ser sus seguidores, y ser así también anticristos. Si esto no es propio de Amigo, que baje Dios y lo vea.
...
Vale, cierto, es muy flojo, pero no se me ocurría nada mejor. Y sí, el tío dice ser Anticristo en el sentido de que es Jesucristo hecho hombre (no me preguntéis el signficado de todo esto). De veras, se me ocurren cosas graciosas, pero prefiero dejarlas para algo que estoy planeando el día 28 del siguiente mes. Ese día es el aniversario de esta bitácora, y como no actualicé siquiera en el primero, por motivos ajenos a mi voluntad no pude celebrarlo. A ver si para entonces os sorprendo.
Como despedida, os dejo con lo que pienso que sería un flashback de Padre de familia basado en Death Note. Aviso que yo he llegado hasta mediados del sexto tomo (ahora lo leeré entero), así que sobre espóileres, ya sabéis:
Stewie (por ejemplo): Esto es más sospechoso que cuando Light y L estuvieron encadenados el uno al otro.
(Se ve a Light y L, trabajando codo a codo, con la cadena por ahí. De pronto, Light da un respingo)
Light: L.
L: ¿Sí?
Light: ¡Me has tocado el culo!
L: ¿Quién, yo?
Light: ¡Sí!
L: ¡No, hombre, no! ¿Cómo quieres que te toque el culo?
Light: ¡Me has tocado el culo! ¡Es verdad!
L: ¿Me estás tomando el pelo? ¿Me ves capaz de tocarte el culo?
Light: ¡Sí, te veo capaz! ¿Cuál es tu deducción? (imitando no muy exitosamente a L) ¿"Kira no soporta que le toquen el culo"? ¡Eres imbécil!
L: Eso es una bobada, Yagami. ¡Yo no te he tocado el culo! ¿Qué ganaría con ello? Incluso si quisiera ponerte a prueba, ¡no te tocaría el culo, joder! ¿Te estás oyendo? Incluso empiezo a pensar que eres Kira y empiezas a sentirte desesperado, así que creas conflictos innecesarios.
Light: ¿Que creo conflictos innecesarios? ¿Que soy Kira? ¡Ya estamos otra vez! ¡Eres tú el que está desesperado! ¡Por eso recurres a semejantes tonterías! ¡Eres estúpido!
L: ¡No, no lo soy!
Light: ¡Sí! ¡Oh, vamos, alguien me ha tenido que tocar el culo! ¡Estamos solos, y para colmo encadenados! ¡No me dirás que ha sido Matsuda, que hace dos horas que se ha ido por café!
L: Seguramente.
Light: ¡¿Cómo?! ¡Esta sí que es buena! ¡Matsuda me ha tocado el culo! ¡No sabe tocar nada sin romperlo, pero me sabe tocar el culo sin estar presente en los sitios! ¡A lo mejor es el Kira de los culos!

L: Probablemente, sospecho de él.
Light: ¿Ah, sí? ¿Con porcentaje y todo?
L: Sí...
Light: ¿Qué porcentaje?
L: Un cero...
Light: ¿Sí?
L: ...coma cero por ciento...
Light: ¿Qué porcentaje es ese?
L: ¡Eh, es un porcentaje! ¡Pregúntale a los Simpson!
Light: ¡Admítelo! ¡Me has tocado el culo!
L: ¡No!
Light: ¡Sí!
L: ¡No!
Light: ¡Sí!
L: ¡No!
Light: ¡Sí!
L: ¡No!
Light: ¡Sí!
L: ¡No!
Light: ¡Sí!
L: ¡No!
Light: ¡Sí!
L: ¡No!
Light: ¡Sí!
L: ¡No!
Light: ¡Sí!
L: ¡Bueno, vale, sí! Estaba haciendo una intentona, a ver si picabas y eso... pero no, no ha funcionado. Para la próxima, seré más considerado.
Light: ¡Eso espero!
L: Estás muy tenso, chico, deberías reírte más, como hace este... Sí, cómo se llama... el colega con alas negras que revolotea de vez en cuando.
Light: Ryuk. (Ambos se quedan callados. Light se da cuenta.) ¡Oh, mierda!
L: ¡Ajajá, te pillé! ¡Arrestadlo! (Matsuda y Aizawa lo esposan, y entonces Matsuda le quita la otra esposa, la que lo une a L.) Bien, yo llevaba razón.
Light: ¿Cómo has podido, Ryuk?
(Entonces aparece Ryuk con un plato de compota de manzana.)
Ryuk: Lo siento, Light... Hay cosas superiores a uno. (Se van todos menos Ryuk. Él entonces come compulsivamente la compota.) ¡A la próxima me desintoxico, lo juro!

En fin, ya he cumplido por este mes. ¡Hasta el día 28, con algo de suerte!

miércoles, febrero 28

¡Este año no pasará!

El título de esta entrada es una referencia a que el año anterior no actualicé en febrero entre exámenes y prácticas, o vagancia, o trabajos que ya no recuerdo bien. Este año no pasará, porque aunque he cateado, no es para desesperarse pues no está del todo mal, ya que en el resto he hecho un buen trabajo y ha sido duro. Este presente cuatrimestre se me presenta mejor, con más trabajos pero menos horas de clase, menos prácticas y menos complicación en las asignaturas. Además, por fin voy a sacarme la que me falta de tercero.

Y como no quiero aburriros con mi soporífera vida, continuaré con algún tema que ha llamado mi atención recientemente. En primer lugar, creo que está el tema de Miss Cantabria. Sí, abrid los ojos y asombraos: Voy a tratar aquí un tema de crónica social, para consternación del mundo entero. No he podido ignorarlo debido al papel que ha interpretado la protagonista, la ex-miss, quien declaró que leyó las bases del concurso pero que le pareció que eso de que no pueden concursar madres le parecía un arcaísmo que no se cumplía actualmente. Esta mujer jamás ha oído ese consejo de hacer caso de lo que dicen los formularios, por absurdo, inútil e incluso ofensivo pueda parecer. Pero ya lo único que puede hacer es protestar, a ver si así logra algo, y de momento ya se ha quejado el mismísimo Gobierno. No, si les gusta la publicidad, y perder el tiempo a los políticos.
Y ojo, antes de que alguien piense algo raro: A mí, personalmente, me la refanfinfla el asunto en sí, así como las bases de los concursos de misses, así que me quedaré igual si le devuelven el título de las narices o si le dicen que tararí que te vi. Pero no se me puede convencer de que la gente no sabía las bases del concurso, cuando hasta yo, que me importa un carajo, las había leído en su día y ya las califiqué de puritanas y desfasadas.
¡Bueno, qué puñetas! Ni leer las bases hace falta. Sólo basta observar cuidadosamente el ambiente de los concursos de belleza, escuchar las preguntas de carácter "intelectual" que les hacen a las candidatas y reflexionar en quiénes son los miembros de los jurados para darse cuenta de que reina una moral conservadora. Esta mujer quiere moverse en círculos exclusivos y elitistas, pero esos círculos no están aún dispuestos a admitir cosas como las madres solteras, porque consideran que es insultante que una señorita tenga hijos, o que superen cierta edad. Hay un paralelismo con esas fiestas de sociedad donde las debutantes (herederas de familias de clase alta que ya han alcanzado la mayoría de edad, o bien ser reconocidas como núbiles) son presentadas para ser pretendidas por los solteros ricos, y ya le arreglan la vida a la muchacha. Vamos, me parece que saber esto no es algo reservado a individuos de inteligencia avanzada, ni nada. A mí no me molesta que el personal se haga el tonto, pero no voy a tolerar que me tomen a mí por imbécil. Pero en fin, hoy en día la hipocresía es un valor en alza. Y el Gobierno debería preocuparse más de la diferencia de salarios de la mujer trabajadora y de su interesante proyecto contra la violencia doméstica, que con sólo buenas poses no soluciona nada.

Aparte, otro asunto llama mi atención. Concretamente, el que propone esta página, http://shutdownday.org/ , que propone la idea de no usar durante todo un día el ordenador. El porqué de esta iniciativa es, según parece, sencillamente el hacerla por el hecho en sí. O no, según leo en http://www.elpais.com/articulo/internet/dia/ordenador/elpeputec/20070228elpepunet_2/Tes , la idea surgió porque sus dos impulsores son dos programadores (al menos uno lo es) que usan el ordenador durante más de diez horas al día (¡Joder!), y se preguntaron cómo sería un día sin este. Así, se les ocurrió crear la iniciativa a nivel mundial (¡Ahí es nada!), y la página desde la cual piden que el próximo 24 de marzo la gente haga cualquier cosa menos usar el ordenador (aunque ya ha añadido uno de ellos que cree que tampoco se deberían coger los mandos de las videoconsolas, a lo que yo opino que eso ya son dos restricciones). En fin, dicho de otro modo, ya tenemos en ciernes una nueva propuesta reivindicativa.
¿Que qué opino? Que es una memez. Así, simplemente. Y no por esta en particular, sino porque yo estoy bastante predispuesto a colocarme en contra de estas cosas. ¿Por qué? Es algo difícil de explicar. Principalmente, porque en el colegio ya seguí alguna que otra propuesta por parte de los profesores bastante estúpida, y el ver muchas veces cómo la gente las sigue ciegamente ha hecho que pase de estas aún más. Por otro lado, otro motivo es que siempre he tenido la sensación de que estas propuestas parten de individuos sin la suficiente fuerza de voluntad como para abandonar sus malos hábitos, así que "obligan" a los demás a hacerlas. Por último, soy de la opinión de que la gente debe seguir sus propios criterios, y juzgar por sí misma si da resultados buenos o malos.
Y mira tú por dónde, en este caso es el segundo razonamiento que he expuesto. En este caso, más que auténtica adicción a la red se trata de adicción al atrabajo, o exceso del mismo. Me parece estupendo que ambos quieran disfrutar más de sus familias y no trabajen tanto. Porque es eso, me parece. No es cosa del ordenador. Y no voy a negar que hay gente adicta a la red y a los ordenadores, pero eso no significa que sea algo maligno, y menos aún creo que esto se solucione a base de no coger el ordenador durante todo un día. La cuestión es la moderación, no los extremos combinados. Por ejemplo, en su día reconocí que tenía que navegar menos por la red para estudiar suficiente. Y cuando iba al instituto dejé de comerme las uñas (cosa más difícil de lo que parece, sobre todo si llevas haciéndolo desde niño) sin tener que usar nada ni ir al psicólogo. Eso es lo que creo que es correcto, no encontrar la salvación en una idea algo desquiciada. O al menos es mi punto de vista.
Además, quieran que no, semejante iniciativa demoniza la informática. Cierto es que dedicarle tiempo a la familia es a veces difícil, máxime si tienes aficiones u obligaciones. Pero con cualquiera, no sólo con la computadora. Y si no, mirad a Alonso Quijano, tantos libros le hicieron creerse caballero andante (léase con ironía). O ciertas comunidades religiosas, cuya única lectura suele ser la Biblia en familia, y hacer una actividad individual está mal visto. En este aspecto me sitúo como cierto columnista cuando habló sinceramente de la Semana sin televisión. Porque sí, existe: http://www.tvturnoff.org/Spanish-TV-TurnoffWeekWorks.htm . Por lo que dijo el columnista, la apoyan grupos religiosos y algún reaccionario. Ni que decir tiene que también lo hacen para que el tiempo en familia y demás aumente. Si es que está claro que da igual lo grande que sea la tontería, siempre podrá disfrazarse bajo un buen propósito. Eso sí, estos no disfrazan muy bien su juicio de la televisión como algo malo (básicamente, que la vida es mejor sin esta). En fin, unas chorradas como una catedral son ambas ideas.
En la red, no obstante, la idea tiene bastante éxito. Tanto, que la gente la seguirá y además aprovechará para protestar por algo. No, no me lo invento. El personal se apunta al bombardeo con significaciones aportadas por la misma, pues la base es algo sosa. Aquel dice que podría hacerse para abogar por el ahorro enegético, aquel que lo importante es que se encuentre una razón, pero que la gente lo siga. Cosas como esta hacen que deje de odiar más este tipo de días "en contra de algo" para que pasen a darme risa. Ya me anonadó el Día del Orgullo Friki, pero esto no tiene nombre. Con tantas reivindicaciones ridículas, no se dan cuenta de que los únicos días que siguen siendo importantes son los de siempre: El día del trbajador, el día de la mujer trabajadora, el día contra el SIDA, etcétera. Llamadme clásico, si queréis.
Para finalizar, que se está haciendo esto muy largo, aclaro que no seguiré la propuesta. Más que nada, porque para la fecha tendré que entregar trabajos y necesitaré todo el tiempo disponible. Pero no sólo por eso, ojo, sino también porque aunque yo no use el ordenador, todos los demás lo harán. A mí, a diferencia de los lumbreras que han concebido este despropósito, no me hace falta un experimento para saber que ese día no sería igual, y que los ordenadores han transformado la vida, el trabajo y el ocio de modo revolucionario. Los profesores seguirían usando el ordenador para exponer las gráficas de la materia de las asignaturas y los copisteros para fotocopiar con las impresoras de último modelo, por poner dos ejemplos. Y eso sin contar el simple control de la actividad en la ciudad (semáforos, autobuses, etcétera). Y tampoco es que quiera boicotear, como ya se quejan al final del artículo, alegando que esa gente no ha entendido su idea. Yo sí la entiendo, pero me sigue pareciendo estúpida, pero tampoco digo desde aquí que la gente no la siga. Haced lo que os dé la gana, sin más, yo nunca en la vida he aspirado a manejar vidas ajenas, más bien me repugna. Eso sí, me parece una chorrada enorme y así la defino, aunque no dudo que incluso así algún visitante me llamará esquirol o algo así.

Por último, voy a comentar las últimas obras que he tenido el placer de ver, leer u oír. Esta vez me limitaré a aquello que me haya dejado un buen sabor de boca, que ya estoy harto de comentar que "La obra XYZ sigue como siempre.":
The Wotch: Destaco este tebeo en red porque justo hoy la vuelta de actualizaciones ha tenido lugar. Para quien no lo sepa, hasta ahora ha habido un paréntesis que comenzó el 25 de diciembre, ocasionado por el reciente divorcio de la autora, quien necesitó este tiempo para recargarse las pilas. La página subida confirma el regreso de las aventuras de Anne, Robin y Jason. No obstante, durante este tiempo el sitio ha seguido en activo gracias a la contribución de obras de aficionados y de otros artistas amigos, y es que The Wotch es el tebeo en red con más contribuciones que he visto hasta ahora. Ni siquiera están diferenciados cuando uno consulta los archivos o los números antiguos. En fin, una buena noticia.
Leie: Obra del gran Marcos Arroyo, ha vuelto también hoy como The Wotch, tras tomarse su autor unas vacaciones de duración parecida a las de Anne Onymous. Anuncia que uno de sus personajes desaparecerá de la tira para siempre. Eso es apostar fuerte y lo demás son chorradas.
Death Note: Gran obra que desarrolla lentamente el conflicto entre Light y L. En quinto tomo ha dado un giro de 360 grados en su guión, haciendo que prácticamente se vuelva a partir de cero. A ver cómo la continúan sus autores...
Lamu (Urusei Yatsura): Aunque es más vieja que Dios, es una obra divertida y entretenida. Demuestra el gran talento de Takahashi, que no se ve tanto en obras posteriores. Además, en cierto punto cuenta historias inéditas en la serie de televisión.
El perfume: Había oído hablar bien de ella, y ahora entiendo por qué. Con una narración sublime, Süskind nos presenta a Grenouille, dotado de un olfato prodigioso, pero también de carencia de olor, y sus desventuras en la Francia del siglo XVIII. De momento, la historia ha variado ya dos veces, y se pone interesante por momentos.
20th Century Boys: He llegado al décimo tomo, y Urusawa sigue sorprendiendo al lector con nuevos giros, haciendo que las hipótesis anteriormente tomadas fracasen estrepitósamente. A ver cómo continúa, que no he oído buenos comentarios al respecto...
Kevin Spencer: Esta serie de animación canadiense es cada vez más brutal. Y precisamente por ello me gusta: Muestra sin censuras la realidad de los servicios sociales americanos, que se desinteresan en conocer la situación de las familias que ayudan económicamente. Y de vez en cuando mezcla alguna parodia de la llamada cultura popular, como películas de zombis, historias de asesinos e incluso el mundo de los hackers. Y todo con una animación simplona.

En fin, me despido. ¡Feliz día de Andalucía! En la Junta podrían darle medallas a gente no famosa, también. Dentro de nada escribiré la entrada de marzo, porque para finales de mes estaré colapsado de prácticas e informes.
Este es, por cierto, mi primera entrada en el Blogger nuevo, en el que me he metido casi a la fuerza... En fin, ¡hasta pronto!

miércoles, enero 31

¡Seis temas, seis!

Pues sí, amiguitos. Llega la entrada mensual de Ozanúnest, y a lo grande. Trataré de seis temas de modo breve, relacionados en tres pares.
El primer par trata de mi vida íntima. No sé si os comenté en la entrada de noviembre que una prima mía tuvo un hijo. Pues ayer mismo otra prima ha sido madre también. Los niños son muy cucos y están sanos, que es lo importante.
Y ya con mi vida propia, estoy de exámenes y voy bien. He estudiado todo lo que he podido, porque entre clases, prácticas, informes y exposiciones mucho tiempo no he tenido, y encima por Navidades me distraje ligeramente, para descansar y relajarme tras el estrés acumulado. De todos modos, de momento estoy haciéndolo bien.
Eso sí, en el segundo cuatrimestre tengo cinco clases menos (dos por incompatibilidades), pero una buena cantidad de informes y exposiciones, y un poco de menos prácticas. No obstante, en cuanto pueda intentaré acabar el especial de Silent Hill y escribiré algún relato, que hace tiempo que no escribo uno.
El segundo par se refiere a los videojuegos, o no en sentido estricto… porque uno de los temas trata de esto:
http://www.lavozdegalicia.com/se_sociedad/noticia.jsp?CAT=105&TEXTO=5460190
Tenía pensado hablar en detalle de ello, pero me parece absurdo. Más o menos, diré aquí lo que no comenté en el foro Manga a Gritos: La censura no es la solución. Porque disfracen como la disfracen, sigue siendo lo mismo. Ignoro si existen comités de regulación de otros productos, como la literatura o las películas, pero estos han de estar formados por dente del mundillo, no por políticos oportunistas. El ciudadano inteligente ha de tener siempre presente, y perdonad el tono que empleo, que darle a un político el poder de prohibir por “contenido inadecuado” es abrir la caja de Pandora. Hoy tendrá sus excusas morales, pero mañana lo hará porque alguien diga algo en su contra, o para favorecer a sus aliados.
Por cierto, si no acabáis de verlo claro, esto se debe a que en la UE quieren poner una especie de barrera a los juegos violentos en su territorio. Esto es cosa de la presidencia actual de Alemania, país cada vez más censor. Al parecer, el origen de este hecho es un asalto, secuestro y suicidio acaecido en esta nación hace meses. Hay un resumen que me gusta mucho en esta página:
http://gusanopatadepalo.blogspot.com/2006/11/la-estupidez-de-los-medios.html
En fin, para concluir, que dirán lo que quieran estos periodistas que alquilan libertad de expresión y se la niegan a otros, y estos ministros con ansias de controlarlo todo, pero que ejemplos como los libros de Henry Miller y las películas La naranja mecánica y La vida de Brian demuestran que el público pasa olímpicamente de su moral. ¡Que les den, coña! Eso sí, shoot’em up significa “dispárales hasta el final/acaba de dispararles”, de hecho los primeros juegos de este género eran los matamarcianos, y allí no había pistolas. Será que queda más sensacionalista… Y que un supuesto periodista se sorprenda de que en una obra de terror encuentre "un catálogo de ritos crueles" es para mear y no echar gota.
Eso sí, por ello me he enterado de la aparición de un juego de los que me gustan a priori, Rule of Rose, que me ha pasado desapercibido por lo absorbente que son las prácticas. Como habéis leído, ha sido calificado por López Aguilar de "espeluznante", lo cual, para mí, era una buena señal. No obstante, la visión de unos cuantos vídeos en You Tube y una consulta a la Wikipedia revelan que es muy malo como juego, aunque casi todos coinciden en que la historia es muy buena. Una lástima, otra vez será.
El último par trata de tebeos. En primer lugar, de aquellos editados en papel impreso, los que últimamente llaman más mi atención son los siguientes:
Lamu (Urusei Yasura): Sí, ya lo sé, tiene más años que una urraca, y si Lamu fuera real ya tendría nietos, pero como decía un foreño del Manga a Gritos llamado Agente 666: "En vena, que me lo inyecten en vena.". Es una obra graciosísima, independientemente de que hace ya años vi la serie de televisión. Además, las diferencias respecto a esta la hacen interesante, y a partir de cierto punto son historias inéditas (excepto en películas), así que voy a disfrutar como un cochino en el fango.
Death Note: Curiosa obra esta, cuyo protagonista es el malo de la historia, y que tiene un poder que no es ser muy fuerte o algo así, sino la capacidad de matar a la gente escribiendo sus nombres en el Cuaderno de la muerte (Death Note). De momento, sigue teniendo buen nivel. Las deducciones de Light y L están a la altura de siempre y Ryuk sigue a lo suyo. Lo malo es que Misa es muy tonta, pero nada es perfecto.
20th Century Boys: Sí, ya sé que atraviesa un bajón ahora mismo, pero he logrado cubrir el hueco desde el primer número hasta el octavo, y me gusta lo que leo. Además, aún me falta para llegar al vigésimo primero, el actual.
Por supuesto, hay más tebeos, pero o bien aparecen de Pascuas a Ramos (Yotsuba, Gunnm Last Order), son tomos únicos (La tragedia de P) o están alcanzando una repetitividad algo plomiza (Naruto, Inu-Yasha).
Y el último tema es un tebeo publicado por la red, Krakow. Krazy Krow, su autor cuasiepónimo canadiense, trata las desventuras de Case, su novia Kia (el súcubo más adorable del Infierno) y Tom (compañero del piso del anterior, y bastante calavera). Como esto quedaba algo soso, el autor ha incluido una serie de secundarios a cada cual más descacharrante, como Hannah, exnovia neonazi de Tom, que sale la calle con uniforme de las SS; o el profesor bolchevique, un inmigrante ruso y patriota soviético frustrado tras la caída de la madre Rusia. Y es que el autor no se corta ni un pelo al sacar estos temas políticos, aunque en verdad tampoco puede decirse que haga propaganda (se ríe de los estereotipos).
Aquí dejo el enlace a los interesados. Advierto que es en inglés, aunque me parece que aquí el nivel de inglés es alto.
http://www.krakowstudios.com/
Pues eso es todo. Dentro de nada, más.

domingo, diciembre 31

Schöne Weihnachten und ein gutes Jahr!

O, dicho de otro modo, ¡Feliz Navidad y Año Nuevo! Y es que, con retraso y con apuros respectivamente, haré un breve resumen de lo que me ha parecido este año.
En lo personal, puede decirse que ha sido bueno. He aprobado muchas asignaturas con buenas notas, sigo bien de salud y de amigos (internautas en su mayoría), sigo disfrutando de la vida y sabiendo más y más, uno de los objetivos de mi vida. Mi padre tiene trabajo, en casa estamos bien, y el ambiente en la facultad es también bueno.
Esto no es sólo aplicable al pasado curso, sino también al comienzo del siguiente. Porque he sacado un siete, tengo unas prácticas con la nota "Apto" (con nota probablemente de notable hacia arriba), he completado prácticas, entregado informes y realizado ejercicios. Y no me he dejado arrastrar, pues aunque me he tomado un merecido descanso, he adelantado tareas estos días de vacaciones.
Sé que, incluso para esta bitácora, es una entrada muy simple, pero es que estaba distraído y he preferido mejorar su imagen. Aunque no he encontrado aún la causa de que la barra lateral no aparezca en las páginas de las entradas, creo que debido a que escribo mensualmente no hace mucha falta de momento. He actualziado enlaces y aumentado la cantidad de tebeos en red, diferenciando en lenguas por aquellos que no dominen muy bien el inglés.
En resumen, hago un lavado de cara modesto para mi humilde página. ¡Suerte, ánimo y felicidad!

jueves, noviembre 30

La historia negra de Bayer, o algo así.

Pues sí, he decidido usar esta mi bitácora para advertiros de un gran peligro que conspira contra la humanidad: ¡Bayer, la de la aspirina! Os lo creáis,o no, Bayer no habría llegado a ser lo que es sin haberse dedicado al negocio de… ¡la heroína!

A la chita callando, los ingresos derivados de la venta de esta droga han supuesto el importante rango que Bayer tiene actualmente, que no es poco, ya que de industria textil de un pueblecito alemán a compañía internacional hay un gran salto. Así que ya sabéis, a partir de ahora, boicotead a estos malvados donde más les duele: ¡No compréis aspirina!
…
¿Ha colado? ¡Jujuju! No, en serio, me apetecía comentar que la heroína, por increíble que parezca, era una patente de Bayer antes de la primera guerra mundial. Según he aprendido en clase, se usaba en el tratamiento de la tuberculosis como analgésico, y el éxito que tuvo entonces hizo que Bayer ascendiera (junto a los de la aspirina). Obviamente, se usó hasta que se comprobó que era adictiva, momento en que no se dudó en retirarla. Y es que su funcionamiento consiste en que, como es un cierto tipo de derivado sintético de la morfina, que sí es natural, atraviesa la barrera craneoencefálica y libera morfina directamente en el cerebro. Así se explica que sea dos veces y media más habituante que la original.
El mismo uso tenía la también alcaloide cocaína, que se usaba como analgésico hasta que se transformó en el problema que es hoy, aunque igualmente fue retirada.
Y esto me hace recordar cierto argumento que suelen usar los partidarios de la legalización de las drogas, ese de que es hipócrita prohibir el uso recreativo de las drogas cuyos principios activos son la base de fármacos. Y reafirmo mi postura: No es hipocresía, es sentido común. La aspirina es excelente en la mayor parte de la población para paliar dolores, pero a nadie se le ocurre tomar un kilogramo porque causa úlcera (a mí, por ser de capilares débiles, me causa dilatamiento de poros por tensión cardiovascular). Y si un medicamento resulta inconveniente, pues lo ético, justo y razonable es retirarlo. ¿Os figuráis que aún se practicaran sangrías? Sería de locos.
Y es natural que los fármacos evolucionen, y se quieran aprovechar sustancias naturales, pero siempre con la precaución de minimizar o eliminar efectos secundarios nocivos (y sí, engancharse entra en esta categoría). Además, siguiendo con el argumento, podría llamarse demencial la investigación del veneno de las serpientes, que recientemente se ha descubierto que es una fuente de medicamentos increíble. Y no hablemos de los perfumes, cuyos aromatizantes, si se encuentran en altas concentraciones, es el componente de los excrementos de varios animales. Pero parece que es diferente cuando las aplicaciones recreativas son embriagadoras…
Bueno, esto es una muestra de lo que estoy aprendiendo en dos asignaturas, que se alejan del nivel teórico del resto y se dedican algo a enseñar la química de andar por casa, una a enseñar compuestos orgánicos de utilidad, como insecticidas (es curioso cómo matan realmente a los insectos…) o drogas (en el sentido de sustancias que afectan bioquímicamente, aunque he aprendido a aislar la cocaína, es como hice con la cafeína en prácticas… ¿Alguien quiere unirse a una mafia? ¡Je!), y la otra materiales, con las cualidades de estos, la síntesis y sus aplicaciones. Era hora, que cada vez que veía cualquier cosa, me preguntaba de qué estaba hecha.
Bueno, aparte de temas académicos, paso a comentar algunas compras del mes pasado, unas dos series que estoy viendo y un par de tebeos en red que he descubierto.
* Death Note #1: Tras mucho oír hablar de él, especialmente en la bitácora de la buena Mirian, decidí darle una oportunidad. Y no me arrepiento, es una obra curiosa y con un planteamiento original, y que además de momento es una lucha entre intelectos, como se dijo en la Cárcel de papel. Así, alrededor del cuaderno maldito se desarrolla un enfrentamiento en que cuenta la inteligencia, y no hay más elementos fantásticos que los que la libreta permite. Tengo ganas de ver cómo continúa.
* Yotsuba #5: La niña de pelo verde en cuatro coletas ha vuelto, y lo hace como siempre, arrancando la sonrisa con la más mínima de las anécdotas que pueda protagonizar. En este tomo aparece algo que estaba esperando desde el primer tomo, no cuento qué, que no quiero revelar la trama. Merece una oportunidad, es el único tebeo con la otra gran obra de su autor, Azumanga Daioh, que es muy bueno sin que suceda nada en especial. Kiyohiko Azuma es un maestro.
* Gunnm Last Order #14: También vuelve Gally… o no, porque este número se centra en un personaje aparecido hace poco que prometía mucho. Sin desmarcarse de la acción ni de la filosofía que caracterizan a su obra, Kishiro altera es escenario de su historia, y no me importa en absoluto porque siempre que lo hace lo borda, y al fin y al cabo la historia trata del viaje de Gally... y de sus conocidos, que también tienen un pasado a sus espaldas. Espero impaciente el próximo número para ver cómo se desarrolla el torneo.
* Outlaw Star: Serie japonesa que emite actualmente Cuatrosfera, y que cuenta las aventuras que tienen un fugitivo espacial, Gene Starwind, y sus compañeros a bordo de la nave espacial epónima. Es obra de Sunrise, estudio creador de Escaflowne y otras producciones, no obstante no me ha parecido una serie digna de ser calificada como obra maestra, ni siquiera como muy buena. Es aceptable, y tiene un ramalazo a Star Wars (entre otras fuentes) que a más de uno atraerá, pero no me ha deslumbrado. Puede influir que antes Cuatrosfera ofreciera Ghost in the Shell: Stand Alone Complex y la reposición de Samurai Champloo, y haya perdido en comparación.
* Kevin Spencer: Producción canadiense que tiene el dudoso honor de ser la serie de animación más brutal que jamás haya visto. Si South Park es la serie hecha con lo que quedaba en el tintero de Los Simpsons, y Padre de familia es la versión pornográfica, esta es lo que salió con lo que se tiró al retrete de las tres. Aquí no hay excusas: El protagonista epónimo es, como la canción de apertura aclara, un sociópata alcohólico y fumador empedernido (y menor de edad, aunque se ve rápido), que empieza sus andazas en la cárcel tras haber sido condenado por sabrá Dios qué barbaridad. En lo que he visto de momento, se han visto dos arcos: La cárcel, que a través de flashbacks explica la terrible realidad de Kevin, descrito como un ser que lucha contra su propia genética y su medio; y fuera de la misma, que parodia de modo salvaje diversas neuras sociales canadienses. Sólo puedo decir que todos los personajes son una pandilla de sinvergüenzas interesados de doble moral, que tan pronto roban como atracan, y engañan. Curiosamente, me ha gustado. A pesar de todo, describe una realidad que ya ha sido parodiada o exagerada, y la presenta bastante bien. Por cierto, el personaje nunca habla, ya que el narrador o un bocadillo ocupa su lugar para describir sus pensamientos y sensaciones, porque muchas veces es descrito por su sociopatía y deficiencias mentales como incapaz de expresar sentimientos, y a veces de sentirlos, pero está claro que sí lo hace a cierto nivel. Irónicamente, se descubre como verdaderamente inteligente y agudo en los pocos momentos de gloria. Eso sí, es mejor no verla si el tema molesta.
* The Wotch: Tebeo en red angloparlante que descubrí mientras investigaba en los enlaces de ¡Eh, tío!, y no pude resistirme a la recomendación de Morán. Es simpático, gracioso y sumamente referencial. La historia narra las andanzas de la “braja/breja/brija/broja” Anne Onymous y sus amigos Robin Ericson y Jason Grey. Los autores se esconden bajo el pseudónimo de los dos primeros personajes. En el argumento, está claro que Ranma ½ es una referencia clarísima, y también tiene el humor de Buffy Cazavampiros. Recomendado para gente que disfrute de cualquiera de las dos, o ambas; y también para los que quieran leer una obra de magical girls “alternativa”.
* Misfile: Otro tebeo en red angloparlante al que se llega desde The Wotch. Este refleja más aún que el anterior, en apariencia, el espíritu de Ranma ½, pero en el argumento se desmarca. Trata de las desventuras de Ash y Emily, que por culpa de Rumisiel han visto alteradas sus vidas de modo estrambótico. No obstante, el error del tercero quizás desemboque en algo mejor que lo que tenían antes… Como detalle, diré que es probablemente el mejor dibujante que he conocido por la red, sin contar a Zirta y Sarnago. Me refiero al detalle de los cuerpos, anatómicamente equilibrados.
Por cierto, a ver cuándo los tebeos en red hispanoparlantes tienen entrada en la Wikipedia, que cualquiera de los angloparlantes tiene el suyo.
¡Hasta la próxima! Tschüs!

domingo, octubre 8

Por una vez, sigo la corriente.

Hallo! El motivo principal de esta entrada es una actividad mimética (llamada meme) que Lordtaku me ha encargado desde su bitácora, y he decidido aprovechar para actualizar esto por octubre. Sin más preámbulos:

> ¿Eres hombre o mujer? Cid's Theme (banda sonora de Final Fantasy VII)
> Descríbete: Soul and Sword (banda sonora de Soul Blade, escenario de Siegfried)
> ¿Qué sienten las personas cerca de ti? R*O*C*K*S (Hound Dog, primer tema de apertura de Naruto)
> ¿Cómo te sientes? Rock the Planet (quinto tema de apertura de Urusei Yatsura/Lamu/Lum)
> ¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental?: Waiting for You (banda sonora de Silent Hill 4: The Room)
> Describe tu actual relación con tu novio/a o pretendiente: You’re Not Here (Introducción de Silent Hill 3)
> ¿Dónde quisieras estar ahora? Silent Hill (introducción del juego epónimo)
> ¿Cómo eres respecto al amor?: I Love Death (Lodger).
> ¿Cómo es tu vida?: Room of Angel (banda sonora de Silent Hill 4: The Room)
> ¿Qué pedirías si tuvieras solo un deseo?: Battle for Heaven (banda sonora de Silent Hill 3)
> Escribe una cita o frase famosa: I Want Love (banda sonora de Silent Hill 3)
> Ahora despídete: Run! Run! Run! (segundo tema de cierre de One Piece)

Vais a disculpar que la mitad de temas sean de Silent Hill, pero es que iban como anillo al dedo. Como le ha pasado a más de uno, no he tenido relaciones aún y claro, había que contestar en consonancia, con algo que negara esto en absoluto. Si alguien tiene interés, las canciones de Silent Hill se pueden oír aquí, y el resto por medios habituales.

Aparte, y para sazonar algo esto, un par de anécdotas ocurridas esta semana en las clases. La primera es divertida: Resulta que una de las asignaturas, química de los compuestos de coordinación y organometálicos, se imparte en inglés, por la convergencia europea y demás. El profesor hace lo propio y habla en inglés, aunque para él también es la primera vez (no en conferencias). El otro día faltó una alumna, y preguntó en inglés a una compañera tal que así:
Teacher: -Where’s Fulanita?
Pupil: -…
Teacher: -She hasn’t come to class. Isn´t she going to come?
Pupil: -Eeeeh...
Teacher: -Maybe is she ill? But, never mind: Is she going to come?
Pupil: -...
Teacher: Is she going?
Pupil: ‘Tá mala.

… No me digáis que la respuesta no impresiona, ¡ju! Ahora sí, no sé si la pregunta del tercer turno del profesor está bien en sintaxis o no (que corrija Draug, si está mal, el Word no dice nada al menos).

La segunda no es tan divertida. En otra asignatura, ampliación de cinética química y electroquímica, el profesor habló de que quizás el problema de la ciencia española es que el sistema educativo perseguía demasiado el error. Esto es, que es demasiado rígido en el sentido de que una equivocación equivale al fracaso absoluto, y dijo (con razón) que aprender de los errores es fundamental en el conocimiento y troncal en la ciencia. Especialmente, cuando explicaba un método experimental que consiste en probar ecuaciones hasta acertar (aunque me atrevo a afirmar que este es el origen de cualquier ecuación estudiada en física, química y lo que queráis).
Pero ese comentario me hizo recordar cierta experiencia desagradable del colegio. En clase de música, el profesor se creía muy gracioso, y en las prácticas con flauta propuso (mandó, mejor dicho) que aquel que no parara de tocar cuando él diera el fin recibiría una colleja del compañero de atrás. ¿El resultado? Cuando recibí una, en el último acorde o al cabo de un rato hacía el paripé con los dedos, pero me ocultaba en el sonido de fondo. Gracias a Dios que no tuve la misma clase de genios* en otras materias. Eso sí, practicaba en casa, molestando a la familia temprano los fines de semana. Algunos quizás recuerden a Milgram, y no andarán muy desencaminados, no.

* A pesar de las pocas visitas que esta bitácora recibe, no dudo que puede darse que por aquí pase algún experto de andar por casa que piense que no, que estoy equivocado, que crear miedo es la única forma de educar, y que la letra con sangre entra y demás. Bien, a esa persona le diré, objetivamente, que jamás estaré de acuerdo con su punto de vista y que además poco tiene que ver con lo que realmente es educar a la gente para que se desarrolle intelectualmente. Y, subjetivamente, que puede irse con esta clase de imbéciles a los que estima a donde no moleste al personal, a ver si los sigue apreciando tanto. Porque en el fondo, sin esta clase de aduladores no existiría tanto presuntuoso que aprovecha su posición para hacer el ridículo.

Bueno, pues hasta otra. Tschüs! (parece un estornudo, pero es adiós en alemán informal)

sábado, septiembre 30

Con valor y energía, ¡allá voy!

Bueno, quiero actualizar una vez cada mes al menos, y allá voy.
Primero, no he logrado aprobar la asignatura que tenía para septiembre, pero no estoy disgustado, al fin y al cabo he aprobado seis, más que ningún otro año. No obstante, este año tengo un curso cargadito: Cinco troncales (tres dignas de consideración), cuatro optativas y una de libre configuración. Noventa y nueve créditos en total, se dice pronto. No obstante, tengo claro cómo hay que responder, con estudio intenso y no cometer el mismo error de presentarme a diciembre a lo loco y dejando atrás por ello una asignatura muy difícil. Al menos, en verano he podido estudiar los temas más fáciles para mí de la asignatura con detalle, así que ya tengo cierta ventaja. A partir de la semana que viene toca estudiar duro.
Segundo, quiero acabar esta semana el especial de Silent Hill, para evitar dejarlo a medias. Falta poco para completarlo, así que estad atentos los interesados.
Tercero, he descubierto por la red unas cuantas cosas que me han gustado. School Rumble es la primera, una serie animada japonesa cómica, donde una boba llamada Tenma intenta llamar la atención a Karasuma, un tipo callado, frío como el hielo y con reacciones realmente disparatadas, mientras a ella intenta seducirla Harima, un delincuente juvenil más o menos encauzado a reformarse, y que sufrirá el ridículo en mil ocasiones, demostrando así que en el findo tiene buen corazón y es muy pardillo. Afortunadamente, la serie trata el triángulo amoroso con un humor desbordante, y no permite que sea el único tema de la serie, introduciendo locura tras locura. En fin, muy buena para echarse unas risas. La segunda es el tebeo en red Leie, que conocí por el crossover con ¡Eh, tío!. Muy gracioso, presenta incluso tramas desarrolladas y lleva buen camino, lo que dice mucho en favor de Arroyo, su creador. La tercera es Área 66, obra del talentoso TerminAitor, que parodia todas las historias de extraterrestres que podáis imaginar. Mucho bueno donde elegir.
Cuarto, mi presencia por la red se reducirá ostentiblemente quizás dentro de dos semanas o antes. Quiero dedicarme a fianlizar la carrera de química, y es lo que hay. No obstante, quiero actualizar esto, así que de vez en cuando colgaré algo. Por supuesto, en foros y otras bitácoras pasará igual, pero echaré un vistazo cuando vea un hueco libre.
Eso es todo, y así os lo he contado. Nos vemos.

jueves, agosto 31

¡Tebeos!

Pues hoy tocan tebeos. Los clasificaré en papel y en red.

En papel
* The Authority:
Tebeo de superhéroes que empieza muy bien y acaba bien, pero con una segunda parte no tan buena, que no he querido ni comprar. Consciente de su grado de exageración, esta obra incluye referencias a superhéroes celebérrimos, haciendo fácil incluso para mí reconocerlos. Muy divertida.

* Planetary: Otro de superhéroes, y todavía más referencial que el anterior, con todo un catálogo de ciencia-ficción, cultura popular y demás. Al principio la compré por error, confundiéndola con la anterior, pero ha acabao gustándome más. Además, a diferencia de la anterior, es propiedad de su guionista, Ellis, y el dibujo siempre cae a cargo de Cassaday, así que la segunda parte ha continuado la primera de modo normal, sin bajones de ningún tipo.

* Lamu: Obra ya bien concoida de Rumiko Takahashi, y su primer éxito, pero que no se ve afectada por el paso de los años, a pesar de que está sumamente ambientada en la cultura popular de su época. No obstante, su surrealismo y su calidad hace que los años la mejoren.

* Inu-Yasha: Está bien, pero es irónico ver cómo Rumiko está perdiendo su fórmula mágica con el paso de los años. Y es que se repite demasiado, algo que en obras como la anterior puede venir bien porque incluye un elemento de humor surrealista cuando conviene, pero que en una obra más dramática queda mal. Además, está alargando la serie para sacar beneficios.

* Gunnm Last Order: La obra de Kishiro se ha visto interrumpida por haber alcanzado la edición japonesa, pero es una obra para quitarse el sombrero. Aunque al principio es una historia de acción con artes marciales, se desvela como una obra maestra, en la cual Kishiro muestra su extensa cultura, referenciando ciencia-ficción, mitología y lo que sea.

* Yotsuba: Sufre lo mismo que la precedente, la edición japonesa, pero la segunda obra de Azuma supera a Azumanga Daioh en todos los sentidos. La gracia de esta serie viene de la inocencia d ela protagonista, algo increíble en estos tiempos en que el humor aprece irremediablemente unido a la vulgaridad, la estupidez o la provocación. La espero con ansia.

* 20th Century Boys: Gran obra, que quiero seguir pero cuyo tomo cuarto no encuentro. Aprovecharé el año sabático de Urusawa para ponerme al día en este thriller.

* Naruto: Gran obra, que algunos se empeñan en considerar un plagio de Dragon Ball, pero que a mi gusto supera argumentalmente a esta en todos los sentidos. Eso sí, su narración es tremendamente lenta.

* Tomie: Uno de los primeros éxitos de Junji Ito, autor de Uzumaki. Macabra y obsesiva como pocas, realmente inquieta su protagonista, la encantadora pero peligrosa Tomie. Para amantes del terror más extremo.

En red
* Sexy Losers:
Aunque actualmente está inconclusa y abandonada, es un gran ejemplo de cómo viene bien una obra sin límites morales ni éticos para divertir con ganas verdaderas. Ojalá un día sea continuada.

* Pollo letal: Hecha por Iván Sarnago y Josep Busquet, lo que empezó como una versión emplumada de Harry el sucio se convirtió en una tira con referencias a varias cosas, desde la serie clásica de Batman hasta los thrillers actuales. Además, no hay restricciones de ningún tipo.

* Unspeakable Vault (of Doom): En inglés, basada en la obra de Lovecraft y continuadores. Realmente entretenida, aunque quizás necesite más que el lector sea aficionado a Lovecraft.

* VG Cats: En inglés, pero fácil de seguir por ser parodias de videojuegos y elementos de la cultura popular. Y siempre divertida, porque Scott Roomsmair no corta ni un pelo.

* ¡Eh, tío!: Al principio no me llamó la atención, pero cuando empezó con parodias y con los personajes de la residencia universitaria, la calidad de elevó hasta límites insospechados.

* Las paridas de la Guarida: Hechas por el amigo Fëadraug, logra sorprender con una obra donde cinco personajes son él mismo. Además, totalmente impredecible. Obra maestra, sí señor.

* Las tiras de Deedlit: Son dos, Aprendiendo con Mustang y L vs Kira, y sólo diré que arranca carcajadas sin conocer los tebeos originales, Full Metal Alchemist y Death Note. Así que fijaos en el mérito que tiene. Para quitarse el sombrero.

* Freaks: Hecha por el amigo TerminAitor, un punto de vista sobre los friquis demoledor, lleno de tópicos comunes, pero aún así sumamente original gracias al enfoque y la imaginación echados. Altamente recomendable.

* Hilando el destino: Lo descubrí hace poco y me interesó por una tira de ¡Eh, tío!, y no está mal, aunque me recuerda demasiado a Embrujadas. No obstante, tiene su interés.

* Tortugas radioactivas, starring: Koopa: Podría deciros que un Slice of life, pero mentiría cual bellaco. Estas tiras tratan el humor absurdo, los juegos de palabras y las referencias a personas reales, empezando por el propio autor, Koopa, y el resto de secundarios, desde friquis como Draug, Deed, Batmario y un servidor; hasta personajes ficticios como Verónica Mars o Buffy. Sumamente recomendable.

Pues hasta la próxima.

miércoles, agosto 30

¡Series!

¡Hola! Como no tengo otros temas, voy a comentar algunas de las series y películas que más me han llamado la atención últimamente (esto es, durante este curso). Para mañana, los tebeos que más me hayan impresionado. Para hacer esto más claro, voy a clasificarlas según las haya visto en un programa de televisión o en la red.

Series
· Televisión
- Cuatrosfera
* Paranoia Agent:
Gran serie, orientada hacia el terror psicológico, con un final interesante y una trama muy bien contada, teniendo en cuenta que se compone de 13 episodios.

* Samurai Champloo: Muy buena, una nueva muestra de cómo hacer una serie. Además, ha logrado que me guste algo hecho con la influencia del hip-hop.

* Samurai Seven: Buena, pero no genial. No he visto la película original de Kurosawa, pero el argumento está bastante trabajado y es sólido, quizás la fusión entre samuráis y mechas se vuelve demasiado pesada hacia el final, y me pareció que algunos detalles patinaban ligeramente.

* RahXephon: Neon Genesis Evangelion con robots cantarines, con lo que ello conlleva. No es igual, y mucho menos plagio, pero desde luego la influencia es reconocida por todos. A su favor puede decirse que es más comprensible que la primera, y que desde el principio deja claras sus intenciones. Además, muestra la visión de los dos bandos. Entretenida, eso sí, mejor prestar atención.

* Lain: Podría decir que esta serie es curiosa, pero no es exactamente mi intención. Tiene una trama densa y trabajada, con referencias a multitud de obras y hechos de toda índole. No obstante, es incluso comprensible, pero obviando los detalles. Creo francamente que podría haberse hecho la misma serie con más claridad, no tengo nada en contra de este tipo de trabajos, pero complicarse de mala manera no es algo que vea recomendable.

* Ghost in the Shell: Stand Alone Complex (1st Gig): Cuando empecé a sumergirme en el mundo del tebeo y la animación japoneses, fue cuando salió la película de Ghost in the Shell en España, pero en su día no me atrajo mucho, quizás porque me iban más 3x3 Ojos (Sazan Eyes) y Akira. Ahora me doy cuenta de que cometí un gran error, y que la obra de Shirow es muy buena. Pero bueno, se suele decir que nunca es tarde cuando la dicha es buena. Deseando estoy de ver el final de la serie.

* Mission Hill: Serie estadounidense divertida, con gags muy buenos. Eso sí, muy típica: El tema central, que compara al irresponsable hermano mayor, Andy, con el trabajador hermano menor, Kevin; ha sido tratado una infinidad de veces en las obras de EEUU. Quizás por eso, en su día fue cancelada en The WB. Trata más temas, pero están demasiado minimizados.

* Baby Blues: Serie también estadounidense, basado en unas tiras. Sufre parcialmente lo mismo que Mission Hill, haciendo que el tema principal, los problemas que puede dar la crianza de los hijos, pase a segundo plano. Irónicamente, la tira original sólo trata esto, y parece mucho más original. Tuvo el mismo destino en la misma cadena.

* The Oblongs: Estadounidense, y que tras una apariencia de incorrección política (hace gracias a costa de una familia con las más extrañas deformidades físicas), viene a ser otra crítica de las clases sociales, los grupos de los institutos y demás, destacando las bondades de la familia, tan bella espritualmente. Pero, ¡ya lo he visto en otras ocasiones! Tiene sus golpes, pero no es tan original como podría esperarse. Incluso las referencias humorísticas a series de éxito suenan muchísimo.

- Mangápolis
* Hunter x Hunter:
Ya había visto esta serie en Telesevilla, y bueno, es un shônen de los de toda la vida, con protagonista cándido e ingenuo (que no estúpido), y un grupo de amigos y enemigos que suenan a otros ya vistos. Pero, aún así, tiene su carisma, y es muy entretenida de ver. Lástima que haya sido interrumpida como las dos series siguientes.

* Noir: Thriller sobre los azares de dos asesinas profesionales (a esto, me gustaría señalar que La Sexta considera que esta serie es apta para un programa contenedor supuestamente infantil), que es curiosa y adictiva. Quizás sea criticable que la aprendiz, Kirika, tiene unas habilidades demasiado altas, a veces llegando a ser contradictorias, por muy buena que sea, si su arma se moja, lo más lógico es que no funcione.

* Wolf's Rain: Está bien, tiene más estructura de cuento clásico con una búsqueda mítica que exige esfuerzos grandes que de aventura. Para algunos quizás sea demasiado fantástica, o quizás se haga pesada, por el ritmo.

·Red
- Emule
* Azumanga Daioh:
Genial adaptación de las tiras de Kiyohiko Azuma. Confirma que no es necesario repetir paso por paso la obra original para lograr otra incluso mejor.

* Naruto: También muy buena, aunque aún no he llegado a las sagas de relleno. De momento, las innovacioens respecto al tebeo no me están disgustando.

-You Tube
* Bleach:
Curiosa, shônen claro que logra diferenciarse del resto, dotándose de personalidad. Como con la mayor parte de las siguientes, sólo he visto capítulos sueltos.

* One Piece: Aunque fue emitida en Tele 5, no fue hasta después cuando descubrí el potencial de esta serie. Muy recomendable.

* Excel Saga: Una serie muy cachonda, a veces se pasa de la raya, sobre todo en el último episodio, no emitido, pero desde luego no se deja cosas en el tintero. Además, su estructura hace posible verla sin seguir el orden de los capítulos ni nada.

* Elfen Lied: Serie con grandes dosis gratuitas de violencia y desnudos que me llamó la atención tras leer un comentario en la bitácora de ADLO!. Otra cosa realmente curiosa es su apertura en latín. Al menos, parece entretenida.

* Blood +: Leí el tebeo de Blood: The Last Vampire 2002, y después me encontré con esta serie, que enmienda la deprimente conclusión del primero. Cuando pueda, a ella.

Películas
- Televisión
* Sospechosos habituales:
Película entretenida, thriller que ofrece una historia que quizás se hace predecible (cada vez lo veo más común en el género). No obstante, no aburre ni decepciona.

* Misery: Basada en un relato de Stephen King, ilustra la obsesión de los aficionados hacia el autor de las obras que tanto los entusiasman. Siniestra hasta el final, como siempre en el escritor, y llena de detalles.

* Verano de corrupción: Otra historia basada en un relato de King, que ilustra el peligro que tiene la fascinación por cierto tipo de hechos. En este caso, la de un joven cuando descubre que un vecino anciano del municipio es un criminal nazi huido. El final es increíble.

* Las supernenas: La película: Pues sí, hasta ahora no la había visto. Sigue la línea de la serie, explicando el origen de las protagonistas y de su mayor enemigo, Mojo Jojo. Quizás observo inconsistencias como que el poder mostrado por el trío es demasiado grande, teniendo en cuenta lo que se ve en ciertos capítulos.

- Cine
* Silent Hill:
Pues no me ha gustado, y mira que está bien dirigida, y tiene buenas interpretaciones, las cosas como son. Quizás no me hayan convencido esos cambios que se han llevado a cabo.

- You Tube
* Nagai Yume:
Literalmente, "sueño largo". Basada en un tebeo de Junji Ito, autor de Uzumaki y Tomie, que tiene tendencia a hacer sufrir a sus personajes con obsesiones extrañas. En este caso, un joven acude a un hospital en busca de ayuda para superar unas extrañas pesadillas que duran en su mente espacios de tiempo de hasta medio año, afectando inevitablemente a su vida familiar y laboral. Su médico está muy interesado, demasiado...

¡Mañana, más!

martes, agosto 29

Sobre la dificultad de las carreras.

Quería actualizar más esto, pero el Emule, el calor, el especial de Silent Hill y el estudio de la asignatura difícil que tengo pendiente han hecho que lo haya olvidado completamente. No obstante, no quería dejar la oportunidad de obsequiaros con este documento, que viene a hacernos reflexionar sobre el nivel de las carreras y demás. Lo obtuve por pura chiripa: Pedí en la delegación de alumnos de mi facultad, la de química de la Universidad Hispalense, un CD con programas útiles e incluso imprescindibles en algunas asignaturas, y el envoltorio del mismo era este papel. Sin más, subo un escaneado del mismo:
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Como aclaración, esa asignatura se impartía en tercero del plan antiguo. Actualmente, su equivalente se estudia en segundo, aunque la dificultad es semejante. Yo empecé en ese plan y aprobé dos de primero el primer año (y no estuvo mal). Y desde luego, el cambio de plan ha hecho que algún curso se haya endurecido con un incremento irracional de créditos, y jugadas similares. En fin, cada cual que saque sus propias conclusiones.
Nota: Por motivos obvios, está incompleto, pero el segundo párrafo explica sobradamente muchas cosas.