Mi amigo JSainz se ha enterado de la lista que redacté a comienzo de año y me ha hecho una crítica porque le ha gustado mucho.
En un pedazo de inmensidad cibernética compuesto por fractales alfanuméricos, el sevillano Ozanúnest ha compilado una lista around-15M con los, en su opinión-nacida de lecturas nada virtuales-mejores posts del año de la Spanish Revolution. La ecuación incluye términos positivos, negativos y hasta algún elemento neutro, pero su inexistente resolución nos recuerda que la red de redes carece de última página, muy a pesar de lo que cierta bufonada pueda hacernos creer. E incluyendo diversos temas debajo del mismo paraguas binario nos hace recordar que la realidad es poliédrica, pero en absoluto platónica.
miércoles, febrero 15
Este blog, un paraguas binario.
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lunes, febrero 13
Les chauvinistes, ce sont les français toujours!
Sigo, con asombro creciente, la reacción que ha seguido a cierta canción de los guiñoles del Canal + francés, en la que se acusaba humorísticamente (o eso dicen) a los deportistas españoles de dopaje. ¡Pues vaya novedad! No será la primera vez que un galo mira con desprecio hacia el sur de los Pirineos, pues al fin y al cabo no siempre están mirando al sureste, al este, al norte y al noroeste. En algún momento nos tiene que tocar y entonces tendremos que apechugar con la maldad gabacha. No en vano, el término chauvinismo (o chovinismo, para fastidiar) proviene de aquella tierra.
La respuesta usada; una camioneta que, mientras daba vueltas alrededor de la embajada francesa, cargaba una pantalla gigante donde se alternaban diversos tweets de españoles mosqueados con el programa franchute; me parece un poco ñoña. Parece, con perdón, la respuesta que daría un niño en el patio de un colegio si un compañero lo acusa de tramposo: ¡Yo soy bueno! ¡Yo no hice trampa! Y respecto a ir a la embajada para protestar, vamos a ver, eso es demostrar poco más juicio que aquellos musulmanes que montaron la de Dios no es Cristo (en este caso) cuando se publicaron las famosas caricaturas de Mojama, el árabe cósm… ¡De Mahoma, de Mahoma! No puedes culpar al gobierno de un país, ni siquiera al de Francia, de lo que hacen los medios de comunicación locales. ¡A no ser que te importe una mierda reseca de gato cojitranco el concepto de libertad de prensa! Es un consuelo, al menos, que no hayan quemado la embajada.
¡Ojo, que yo no digo que no se pueda criticar el chiste! La excusa de “Sólo es humor” es una chorrada. La libertad de expresión existe en los dos sentidos, tanto para los del programa en el momento que emitieron la cancioncita de marras, como para los parodiados de levantar el dedo medio para enviar a los anteriores a tomar por culo. A mí, a título personal, el chiste me parece una puta mierda porque, según entiendo, acaban bromeando con gente como Gasol y Nadal, cuya única relación con Contador es que son españoles, deportistas y conocidos internacionalmente. También yo podría, en base a la misma lógica, acabar bromeando con un Sarkozy violador, pues Strauss-Kahn fue acusado de lo mismo. Si este chiste se hubiera hecho porque, y he aquí el quid, los parodiados hubiesen defendido a Contador más allá de cualquier razón, y siempre mentando el honor del deporte español, pues me habría parecido lo más apropiado y, para qué negarlo, gracioso.
Por otro lado, si sospechas que el chiste es parte de la conjura gabacha contra los honrados españolitos, pues también hay maneras de contestar más elegantes. Los organizadores de la respuesta española parecen ignorar ese dicho de que el culpable se defiende incluso antes de ser acusado realmente. Y es cierto: sin pruebas, todo el mundo es inocente. Si sospechas de que algunos sectores galos te acusan entre dientes, pues aprovecha para poner a parir al primero que diga alguna borricada sin tener mejores pruebas que “Me lo dijo un contacto” o “Lo sabe todo el mundo”. Exígele una demostración y déjalo estar ahí: el otro es un bocazas y tú quedas como alguien dispuesto a lavar tus posibles trapos sucios. Además, no se obtendrá más, pues la única conjura existente es como la de la famosa novela: una de necios.
El país también ha hablado bastante bien del asunto, que pasará al grueso libro de las desavenencias deportivas. Citius? Sólo para pedir explicaciones. Altius? Sí, hasta dos ministros están protestando. Fortius? Los lloriqueos, seguramente.
La respuesta usada; una camioneta que, mientras daba vueltas alrededor de la embajada francesa, cargaba una pantalla gigante donde se alternaban diversos tweets de españoles mosqueados con el programa franchute; me parece un poco ñoña. Parece, con perdón, la respuesta que daría un niño en el patio de un colegio si un compañero lo acusa de tramposo: ¡Yo soy bueno! ¡Yo no hice trampa! Y respecto a ir a la embajada para protestar, vamos a ver, eso es demostrar poco más juicio que aquellos musulmanes que montaron la de Dios no es Cristo (en este caso) cuando se publicaron las famosas caricaturas de Mojama, el árabe cósm… ¡De Mahoma, de Mahoma! No puedes culpar al gobierno de un país, ni siquiera al de Francia, de lo que hacen los medios de comunicación locales. ¡A no ser que te importe una mierda reseca de gato cojitranco el concepto de libertad de prensa! Es un consuelo, al menos, que no hayan quemado la embajada.
¡Ojo, que yo no digo que no se pueda criticar el chiste! La excusa de “Sólo es humor” es una chorrada. La libertad de expresión existe en los dos sentidos, tanto para los del programa en el momento que emitieron la cancioncita de marras, como para los parodiados de levantar el dedo medio para enviar a los anteriores a tomar por culo. A mí, a título personal, el chiste me parece una puta mierda porque, según entiendo, acaban bromeando con gente como Gasol y Nadal, cuya única relación con Contador es que son españoles, deportistas y conocidos internacionalmente. También yo podría, en base a la misma lógica, acabar bromeando con un Sarkozy violador, pues Strauss-Kahn fue acusado de lo mismo. Si este chiste se hubiera hecho porque, y he aquí el quid, los parodiados hubiesen defendido a Contador más allá de cualquier razón, y siempre mentando el honor del deporte español, pues me habría parecido lo más apropiado y, para qué negarlo, gracioso.
Por otro lado, si sospechas que el chiste es parte de la conjura gabacha contra los honrados españolitos, pues también hay maneras de contestar más elegantes. Los organizadores de la respuesta española parecen ignorar ese dicho de que el culpable se defiende incluso antes de ser acusado realmente. Y es cierto: sin pruebas, todo el mundo es inocente. Si sospechas de que algunos sectores galos te acusan entre dientes, pues aprovecha para poner a parir al primero que diga alguna borricada sin tener mejores pruebas que “Me lo dijo un contacto” o “Lo sabe todo el mundo”. Exígele una demostración y déjalo estar ahí: el otro es un bocazas y tú quedas como alguien dispuesto a lavar tus posibles trapos sucios. Además, no se obtendrá más, pues la única conjura existente es como la de la famosa novela: una de necios.
El país también ha hablado bastante bien del asunto, que pasará al grueso libro de las desavenencias deportivas. Citius? Sólo para pedir explicaciones. Altius? Sí, hasta dos ministros están protestando. Fortius? Los lloriqueos, seguramente.
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Y este objeto es la encarnación de nuestra deidad local
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viernes, febrero 10
¡Madriz! ¡Madriz! ¡Madriz!
Tenía ganas de actualizar con alguna entrada corta, que se leyera en un suspiro pero dejara cierta impresión. Lo que no tenía era tema, pero he aquí que el corrector del Word me lo ha inspirado.

¡Por la estadística como método de regularización ortográfica! ¡Olé!
¡Por la estadística como método de regularización ortográfica! ¡Olé!
miércoles, febrero 8
El misterio tenebroso de Hamelín.
Comienza… LA HORA DE LA BRUJA MARUJA
¡Queridos telespectadores, bienvenidos a otro programa de La hora de la bruja Maruja! Esta noche viajamos a Alemania, concretamente a una ciudad de cuento… ¡Hamelín! ¿No es así, amigo Gómez del Foso?
¡En efecto! Hamelín es una ciudad misteriosa… Como todo el mundo sabe, es el lugar donde ocurre uno de los relatos de los hermanos Grimm: El flautista de Hamelín. En la historia original, una deuda impagada acaba en desgracia: todos los niños de la ciudad desaparecen… Poca gente sabe que, incluso hoy en día, hay una calle en la auténtica Hamelín donde está prohibido que se cante y se toque música: la Bungelosenstraße, la “calle sin tambores”.
¡Eso es muy interesante! Es justo decir que, según el cuento, el flautista fue contratado para desratizar la ciudad. Al parecer, se valía de la música… ¿Cómo es posible? ¿Estamos hablando de que, en plena Edad media, ya había una tecnología capaz de sintonizar con la mente ratonil?
¡Posiblemente se trataba de tecnología extraterrestre!
¿Cómo llegas a esta conclusión, Gómez del Foso?
Verás, Maruja: los documentos de la época hablan de alguien vestido de un modo extraño, con un traje compuesto de numerosos colores… Bien podría ser alguien con un traje brillante que hace juegos con la luz del sol. Un traje así es también insólito en nuestra época, lo que significa que estamos hablando de tecnología desconocida en nuestro planeta.
¡Fascinante! Cuéntanos, Gómez del Foso… ¿Cuál se supone que era el objetivo de esta misión, por llamarla de alguna manera, extraterrestre?
Bueno, los niños fueron secuestrados y llevados a los bosques de las afueras… No me extrañaría que fueran guiados a la base extraterrestre. Una vez allí, los niños fueron, quizás, objeto de experimentos.
¿Experimentos médicos?
Bien, podrían ser experimentos de todo tipo: sociales, psicológicos, e incluso de rastreo. Otros estudios afirman que en varias zonas de Polonia y otros países eslavos se extendieron los apellidos de los habitantes de Hamelín. Yo creo que los niños fueron devueltos a aquellas zonas para observar mediante algún marcaje, quizás radiactivo, cómo se extendía la descendencia de un ser humano típico.
¡Terrible! Pero dinos, Gómez del Foso, ¿cómo pudo un extraterrestre dejarse capturar por un grupo de habitantes del Medievo?
Es una buena pregunta, Maruja. Yo creo que alguien de su propia gente debió de entregarlo. Quizás cometió alguna falta ritual al secuestrar a esos niños, cuyo castigo era el abandono o la muerte. Otros opinan que el flautista era un extraterrestre ha que trabajó para los anunnaki, quienes lo entregaron cuando acabó su labor, en una maniobra similar a la del romano Quinto Servilio Cepión después del asesinato de Viriato.
Asesinato, secuestro, traición y misterio, sobre todo, un enorme misterio rodea el extraño caso de Hamelín… No cambien de canal: Después de la publicidad, más información sobre una de las partes de la historia que no nos han contado.
¡CHACHACHAN!
¡Queridos telespectadores, bienvenidos a otro programa de La hora de la bruja Maruja! Esta noche viajamos a Alemania, concretamente a una ciudad de cuento… ¡Hamelín! ¿No es así, amigo Gómez del Foso?
¡En efecto! Hamelín es una ciudad misteriosa… Como todo el mundo sabe, es el lugar donde ocurre uno de los relatos de los hermanos Grimm: El flautista de Hamelín. En la historia original, una deuda impagada acaba en desgracia: todos los niños de la ciudad desaparecen… Poca gente sabe que, incluso hoy en día, hay una calle en la auténtica Hamelín donde está prohibido que se cante y se toque música: la Bungelosenstraße, la “calle sin tambores”.
¡Eso es muy interesante! Es justo decir que, según el cuento, el flautista fue contratado para desratizar la ciudad. Al parecer, se valía de la música… ¿Cómo es posible? ¿Estamos hablando de que, en plena Edad media, ya había una tecnología capaz de sintonizar con la mente ratonil?
¡Posiblemente se trataba de tecnología extraterrestre!
¿Cómo llegas a esta conclusión, Gómez del Foso?
Verás, Maruja: los documentos de la época hablan de alguien vestido de un modo extraño, con un traje compuesto de numerosos colores… Bien podría ser alguien con un traje brillante que hace juegos con la luz del sol. Un traje así es también insólito en nuestra época, lo que significa que estamos hablando de tecnología desconocida en nuestro planeta.
¡Fascinante! Cuéntanos, Gómez del Foso… ¿Cuál se supone que era el objetivo de esta misión, por llamarla de alguna manera, extraterrestre?
Bueno, los niños fueron secuestrados y llevados a los bosques de las afueras… No me extrañaría que fueran guiados a la base extraterrestre. Una vez allí, los niños fueron, quizás, objeto de experimentos.
¿Experimentos médicos?
Bien, podrían ser experimentos de todo tipo: sociales, psicológicos, e incluso de rastreo. Otros estudios afirman que en varias zonas de Polonia y otros países eslavos se extendieron los apellidos de los habitantes de Hamelín. Yo creo que los niños fueron devueltos a aquellas zonas para observar mediante algún marcaje, quizás radiactivo, cómo se extendía la descendencia de un ser humano típico.
¡Terrible! Pero dinos, Gómez del Foso, ¿cómo pudo un extraterrestre dejarse capturar por un grupo de habitantes del Medievo?
Es una buena pregunta, Maruja. Yo creo que alguien de su propia gente debió de entregarlo. Quizás cometió alguna falta ritual al secuestrar a esos niños, cuyo castigo era el abandono o la muerte. Otros opinan que el flautista era un extraterrestre ha que trabajó para los anunnaki, quienes lo entregaron cuando acabó su labor, en una maniobra similar a la del romano Quinto Servilio Cepión después del asesinato de Viriato.
Asesinato, secuestro, traición y misterio, sobre todo, un enorme misterio rodea el extraño caso de Hamelín… No cambien de canal: Después de la publicidad, más información sobre una de las partes de la historia que no nos han contado.
¡CHACHACHAN!
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jueves, febrero 2
La opinión populachera.

Muchos han olvidado a esta mujer. Error.
Mi relación con la prensa ha sido tormentosa desde que empecé a notar, siendo chiquitín, que le tenían manía a varias de mis aficiones. Mientras iba creciendo, esa manía por mis aficiones acabó por ser medio disculpada para transformarse en un general aborrecimiento por el fenómeno del sensacionalismo.
El victimismo es la forma de sensacionalismo más común y habitual. Es fácil y sencillo ponerse en el lugar de la víctima: muchos han sufrido alguna injusticia durante sus vidas, o al menos lo creen. Es sencillo, con nuestra parte bien definida, buscar al adversario, que será el malo de turno. Así, el victimismo conlleva siempre la demonización de otro. Lo difícil es intentar juzgar los hechos objetivamente, incluso hay quien afirma que eso es en cierto sentido imposible, porque “objetivamente” aquí significa estudiar el conflicto desde un punto de vista externo al mismo, lo que no deja de tener cierta subjetividad (la de alguien ajeno al problema).
Aunque más arriba esté expuesta una fotografía de la famosa madre de Rocío Wanninkhof, el caso más representativo de demonización ocurrió en Australia: la desaparición de Azaria Chamberlain, una niña de apenas meses que fue devorada por un dingo. Aunque varios testigos apoyaban esta versión, finalmente fueron condenados por el “asesinato”. La actuación de la prensa fue vergonzosa: acusaciones de libelo de sangre, de que la madre no mostraba mucho dolor (¿A que les suena?), y de que vestía a la niña de negro (¿?), entre otras subnormalidades.
Es decir, que un país tenga cierta tradición democrática no significa que pueda caer en errores propios de dictaduras bananeras, como dejar que la prensa haga juicios paralelos. Por eso me entran ganas de reír, por no llorar, cada vez que oigo esa famosa cantinela de que es inconcebible que en nuestra reciente democracia sigan ocurriendo según qué atrocidades: como si el hecho de tener presidentes electos sirviera para curar el resto de males del país, algunos de ellos anteriores a la II República. Pensamiento mágico como el de la película Excalibur.
Por eso mismo, y por mucho que no sea contrario a las leyes, no me gusta un pelo que el reportero del programa de Ana Rosa, acompañado de dos primos de la madre de los niños cordobeses desaparecidos, acose a un miembro de la familia del padre, en prisión por ser sospechoso de la ausencia de sus hijos. Entiendo que, si no tienen pruebas para llevarlos ante las leyes, realicen acciones como colgar todos esos carteles cerca del domicilio del individuo, pero aún así se arriesgan a ser denunciados, aunque crean que salir en la televisión equivalga a la inmunidad diplomática. Afortunadamente, ante los ojos de la ley, todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario.
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lunes, enero 30
Mentiras.
Yo creo que existen, básicamente, tres clases de mentiras: las objetivas, las subjetivas y las calumnias. Las primeras me molestan desde el punto de vista estrictamente intelectual porque ocultan la verdad a quien carezca de los suficientes conocimientos o, para qué negarlo, son vulgares excusas para vanos intentos de boutades. Las terceras me molestan desde el punto de vista emocional porque, incluso aunque no suelen caer encima de mí, sí lo hacen encima de otros.
Las segundas, en contraste, no me afectan. ¿Que Paco me cuenta que es un hacha en inglés y que lo habla como si hubiera nacido en Edimburgo? ¡Mola! ¿Que resulta que Paco me ha contado una trola y no sabe conjugar ni el verbo to be? ¡La madre que lo parió! Pero ahí queda la cosa. No pienso perseguirlo ni, pongamos el caso, denunciarlo. Muy posiblemente comentaré la anécdota cuando venga a bien mencionar a un mentiroso descarado, pero ya está.
Por el mismo motivo, no malgasto mi tiempo en pensar si lo que Juan dice de esas tres noruegas que se tiró aquella noche en la discoteca es verdad. Si lo que cuenta está en clara contradicción con la lógica, pues me daré cuenta, pero entonces se puede pensar que se ha debido principalmente a un error del embustero.
Esta entrada viene a santo de que me molestan algunos individuos no sólo preocupados con estas posibles mentiras, sino que también vienen a irritarme con cábalas acerca de las verdaderas intenciones del sospechoso de ser embustero. No preocupados porque, pongamos el caso, de la palabra del otro dependan su bien o su mal, sino porque se sienten ofendidos. No entienden que si el otro dice mentiras que no me perjudican, a mí me importa una mierda. ¿Por qué? Porque creo en la verdad. No digo que yo tenga la verdad absoluta (de hecho, estoy lejos de tenerla), pero creo que existe. Y este tipo de mentiroso puede engañar (o engañarse a sí mismo) por un tiempo, pero al final se daña a sí mismo.
Y no es raro que algunos de estos descubridores, a la hora de la verdad, sean incapaces de reconocer la mentira objetiva de la que he hablado al principio, pero sí capaces de mantenerse en una opinión absolutamente disparatada porque creen que estar a la defensiva y agresivos equivale a un buen argumento. Cuando tú veracidad sólo depende mucho del buen hablar y apenas de lo demás, eres vulnerable a los lenguaraces.
Las segundas, en contraste, no me afectan. ¿Que Paco me cuenta que es un hacha en inglés y que lo habla como si hubiera nacido en Edimburgo? ¡Mola! ¿Que resulta que Paco me ha contado una trola y no sabe conjugar ni el verbo to be? ¡La madre que lo parió! Pero ahí queda la cosa. No pienso perseguirlo ni, pongamos el caso, denunciarlo. Muy posiblemente comentaré la anécdota cuando venga a bien mencionar a un mentiroso descarado, pero ya está.
Por el mismo motivo, no malgasto mi tiempo en pensar si lo que Juan dice de esas tres noruegas que se tiró aquella noche en la discoteca es verdad. Si lo que cuenta está en clara contradicción con la lógica, pues me daré cuenta, pero entonces se puede pensar que se ha debido principalmente a un error del embustero.
Esta entrada viene a santo de que me molestan algunos individuos no sólo preocupados con estas posibles mentiras, sino que también vienen a irritarme con cábalas acerca de las verdaderas intenciones del sospechoso de ser embustero. No preocupados porque, pongamos el caso, de la palabra del otro dependan su bien o su mal, sino porque se sienten ofendidos. No entienden que si el otro dice mentiras que no me perjudican, a mí me importa una mierda. ¿Por qué? Porque creo en la verdad. No digo que yo tenga la verdad absoluta (de hecho, estoy lejos de tenerla), pero creo que existe. Y este tipo de mentiroso puede engañar (o engañarse a sí mismo) por un tiempo, pero al final se daña a sí mismo.
Y no es raro que algunos de estos descubridores, a la hora de la verdad, sean incapaces de reconocer la mentira objetiva de la que he hablado al principio, pero sí capaces de mantenerse en una opinión absolutamente disparatada porque creen que estar a la defensiva y agresivos equivale a un buen argumento. Cuando tú veracidad sólo depende mucho del buen hablar y apenas de lo demás, eres vulnerable a los lenguaraces.
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miércoles, enero 25
El aire puro y otros malentendidos.
Cada vez tengo más claro, como más o menos insinuaban en un fanzine, que las autoridades deberían fomentar la lectura con seguridad. No lo digo en el sentido en el que hablaba Vanbrugh el otro día, sino en un sentido más amplio. Leer no sólo te acerca a grandes genios, sino que te deja expuesto a según qué comentarios semejantes a darse un golpe en la cabeza.
Concretamente, hoy mismo he leído un comentario que debería ser clasificado como de alto riesgo. Sólo diré que lo he visto en la revista Quo:
“¿El aire puro es aquel que es todo oxígeno?”
¿PERDONE? No entiendo la pregunta. ¿Qué significa aquí puro? ¿Químicamente puro? ¿EL AIRE? Está de broma o ignora que el aire es la mezcla de gases que rodea el planeta Tierra. Dependiendo de la zona de la Tierra y de la altitud, el aire tiene una composición determinada. Así pues, hablar de aire “puro” no tiene sentido, como mucho se podría decir que tal volumen de aire es inusual, porque presentara algún elemento inhabitual o careciera de uno típico. De todos modos, es harto interesante que el elegido para definir la pureza del aire sea el oxígeno, cuando cualquier persona medianamente culta sabe que el nitrógeno es su componente mayoritario (más o menos un 78%).
Los responsables de la revista Quo se vieron en la misma tesitura que yo: empezaron admitiendo que no sabían a qué porras se referían con el “aire puro” para dar una contestación basada en otro significado de “puro”, más popular. Respondieron con la idea de que “puro” se refería a “saludable”, y dijeron que por el mecanismo de intercambio del dióxido de carbono expirado por el oxígeno inspirado era perjudicial. No les diré yo que no, pero hay dos mejores argumentos:
a) Respirar “aire puro” en una habitación llena de tan maravilloso elixir puede ser perjudicial para la salud tan pronto como alguien encienda una cerilla.
b) Respirar “aire puro” en bombona puede ser muy caro, sólo al alcance de adinerados. De hecho, creo recordar que se puso de moda hace unos años entre snobs.
En resumen, a “puro” le ocurre como lo que Lansky comentó por aquí de la palabra “natural”, es usado tan pródigamente que ya significa cualquier cosa.
Concretamente, hoy mismo he leído un comentario que debería ser clasificado como de alto riesgo. Sólo diré que lo he visto en la revista Quo:
“¿El aire puro es aquel que es todo oxígeno?”
¿PERDONE? No entiendo la pregunta. ¿Qué significa aquí puro? ¿Químicamente puro? ¿EL AIRE? Está de broma o ignora que el aire es la mezcla de gases que rodea el planeta Tierra. Dependiendo de la zona de la Tierra y de la altitud, el aire tiene una composición determinada. Así pues, hablar de aire “puro” no tiene sentido, como mucho se podría decir que tal volumen de aire es inusual, porque presentara algún elemento inhabitual o careciera de uno típico. De todos modos, es harto interesante que el elegido para definir la pureza del aire sea el oxígeno, cuando cualquier persona medianamente culta sabe que el nitrógeno es su componente mayoritario (más o menos un 78%).
Los responsables de la revista Quo se vieron en la misma tesitura que yo: empezaron admitiendo que no sabían a qué porras se referían con el “aire puro” para dar una contestación basada en otro significado de “puro”, más popular. Respondieron con la idea de que “puro” se refería a “saludable”, y dijeron que por el mecanismo de intercambio del dióxido de carbono expirado por el oxígeno inspirado era perjudicial. No les diré yo que no, pero hay dos mejores argumentos:
a) Respirar “aire puro” en una habitación llena de tan maravilloso elixir puede ser perjudicial para la salud tan pronto como alguien encienda una cerilla.
b) Respirar “aire puro” en bombona puede ser muy caro, sólo al alcance de adinerados. De hecho, creo recordar que se puso de moda hace unos años entre snobs.
En resumen, a “puro” le ocurre como lo que Lansky comentó por aquí de la palabra “natural”, es usado tan pródigamente que ya significa cualquier cosa.
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