miércoles, julio 10

Viendo la tele…

Miren que yo no soy partidario de machacar continuamente la televisión, a diferencia de algunos culturetas que lo hacen para demostrar un supuesto intelecto que no tendrían ni vendiendo su alma al diablo, pero sí lo soy cuando veo u oigo cosas que son para morirse.

Y me pasó el domingo, cuando zapeando, llegó mi viejo a una peli en que salía una niña encontrándose con su familia no conocida, gente de dinero (tópico excelso). Cuando la niña va informándose, llega al conocimiento de que su madre era una muchacha que se llevó mal con la familia por ser idealista y luchadora buenrollista (otro tópico excelso). Sólo se llevaba bien con el criado indio, de pelo largo, muy sabio (un tópico excelso más). Según su tía, estaba en contra de todo, del capitalismo, de la energía nuclear y del racismo (mezcla de varios tópicos izquierdistas), y según su tío político, calvo (atentos luego a esto), “salía con un melenudo con pinta de profeta, con media de carrera de filosofía por acabar” (tópico hippie). Bravo, todos en menos de un minuto.

Después, se descubre que el calvo era un malvado contrabandista o algo así. Nótese la comparación entre los melenudos, sabios, buenos, que votan a los partidos blandiblú de izquierdas; frente al calvo, explotador, mercantilista, prejuicioso, votante de la derecha rancia y carpetovetónica. Es decir, que los calvos son gente indigna de recibir confianza. Ríanse, ríanse, pero es lo mismo de los libros que publicaban aquellos psicólogos decimonónicos, según los cuales todos los asesinos tenían el pelo alborotado, como en el teatro de Shakespeare, si no recuerdo mal. Es como decía Seleucus cuando se quejaba de que un tío lo llamó “calvorota” por criticar los Premios Planeta: en otras circunstancias, a lo mejor lo habría llamado “negrata”.

El resto, se encuadra a la perfección en la entrada ya clásica de Copépodo, resumida por Imperator, de <i>Mentiras y gordas</i>: la cuestión es no ser un rebelde, sino parecerlo.


A mí no me importaría demasiado, si no fuera porque encima presumen de ofrecer una “programación de calidad”, lo que sólo se cumple con algunos programas y si se da la circunstancia de que te interesen. Por supuesto, en otros países pasa igual o incluso peor, allá fueran inventaron el <i>Gran Hermano</i> y <i>Gandia Shore</i>. De hecho, esta película es alemana. Cuando los alemanes imitan los tópicos usacas, llegan a superarlos.

Pero eso queda para otro día.

4 comentarios:

Lansky dijo...

Qué nivelazo nuestra televisión, incluyendo esos telediarios rellenados con cientos chorradas y con esas encuestas a pie de calle sin validez alguna. Así que si así son los noticieros qué decir de los programas explícitamente basura. Yo ya sólo uso el televisor para ver el intermedio y como monitor de mis series queridas de la HBO

Buen verano, tío

Ozanu dijo...

También depende de las expectativas que se tengan sobre el público. Los de la HBO hacen grandes series porque saben que tienen una audiencia que espera precisamente eso mismo, y comprueban que apostar por grandes guiones les sale a cuenta.

A mí me pasa con la animación moderna. Como en todas las épocas, hay un mínimo de series que serán recordadas con los años porque están hechas con detalle, incluso aunque en sí estén dirigidas a niños, pues se cumple esa regla de La isla del tesoro de lo infantil como lo que pueden disfrutar hasta los niños. Pero la mayoría, en general, es peor por dos motivos: 1. En Occidente, la peste de lo políticamente correcto, que impide hacer estereotipos, etc, y muchas veces se cargan la diversión. 2. En Japón, que apenas si ha avanzado la animación y se limitan a mejorar el trazo, dando lugar más a "viñetas animadas" que a animación propiamente dicha.

Igualmente.

RECOMENZAR dijo...

Tienes realmente un blog maravillosamente diferente

Paloma Polaca dijo...

Pues yo creo que hasta la he visto. Los alemanes/austriacos generan una gran cantidad de telefilmes de baja calidad llenas de clichés. Están muy enfocadas al público femenino de mediana edad. Son siempre los mismos actores, los guiones se repiten hasta la saciedad. Yo las llamo "películas consolador". Prácticamente monopolizan todas las tardes de los fines de semana en las cadenas públicas y privadas. Parece que ya no están de moda las versiones bastardas de "La mano que mece la cuna" o "Mujer blanca-soltera busca piso".

Pero vamos, dentro de lo malo no es lo peor como bien apuntas.