miércoles, febrero 28

¡Este año no pasará!

El título de esta entrada es una referencia a que el año anterior no actualicé en febrero entre exámenes y prácticas, o vagancia, o trabajos que ya no recuerdo bien. Este año no pasará, porque aunque he cateado, no es para desesperarse pues no está del todo mal, ya que en el resto he hecho un buen trabajo y ha sido duro. Este presente cuatrimestre se me presenta mejor, con más trabajos pero menos horas de clase, menos prácticas y menos complicación en las asignaturas. Además, por fin voy a sacarme la que me falta de tercero.

Y como no quiero aburriros con mi soporífera vida, continuaré con algún tema que ha llamado mi atención recientemente. En primer lugar, creo que está el tema de Miss Cantabria. Sí, abrid los ojos y asombraos: Voy a tratar aquí un tema de crónica social, para consternación del mundo entero. No he podido ignorarlo debido al papel que ha interpretado la protagonista, la ex-miss, quien declaró que leyó las bases del concurso pero que le pareció que eso de que no pueden concursar madres le parecía un arcaísmo que no se cumplía actualmente. Esta mujer jamás ha oído ese consejo de hacer caso de lo que dicen los formularios, por absurdo, inútil e incluso ofensivo pueda parecer. Pero ya lo único que puede hacer es protestar, a ver si así logra algo, y de momento ya se ha quejado el mismísimo Gobierno. No, si les gusta la publicidad, y perder el tiempo a los políticos.
Y ojo, antes de que alguien piense algo raro: A mí, personalmente, me la refanfinfla el asunto en sí, así como las bases de los concursos de misses, así que me quedaré igual si le devuelven el título de las narices o si le dicen que tararí que te vi. Pero no se me puede convencer de que la gente no sabía las bases del concurso, cuando hasta yo, que me importa un carajo, las había leído en su día y ya las califiqué de puritanas y desfasadas.
¡Bueno, qué puñetas! Ni leer las bases hace falta. Sólo basta observar cuidadosamente el ambiente de los concursos de belleza, escuchar las preguntas de carácter "intelectual" que les hacen a las candidatas y reflexionar en quiénes son los miembros de los jurados para darse cuenta de que reina una moral conservadora. Esta mujer quiere moverse en círculos exclusivos y elitistas, pero esos círculos no están aún dispuestos a admitir cosas como las madres solteras, porque consideran que es insultante que una señorita tenga hijos, o que superen cierta edad. Hay un paralelismo con esas fiestas de sociedad donde las debutantes (herederas de familias de clase alta que ya han alcanzado la mayoría de edad, o bien ser reconocidas como núbiles) son presentadas para ser pretendidas por los solteros ricos, y ya le arreglan la vida a la muchacha. Vamos, me parece que saber esto no es algo reservado a individuos de inteligencia avanzada, ni nada. A mí no me molesta que el personal se haga el tonto, pero no voy a tolerar que me tomen a mí por imbécil. Pero en fin, hoy en día la hipocresía es un valor en alza. Y el Gobierno debería preocuparse más de la diferencia de salarios de la mujer trabajadora y de su interesante proyecto contra la violencia doméstica, que con sólo buenas poses no soluciona nada.

Aparte, otro asunto llama mi atención. Concretamente, el que propone esta página, http://shutdownday.org/ , que propone la idea de no usar durante todo un día el ordenador. El porqué de esta iniciativa es, según parece, sencillamente el hacerla por el hecho en sí. O no, según leo en http://www.elpais.com/articulo/internet/dia/ordenador/elpeputec/20070228elpepunet_2/Tes , la idea surgió porque sus dos impulsores son dos programadores (al menos uno lo es) que usan el ordenador durante más de diez horas al día (¡Joder!), y se preguntaron cómo sería un día sin este. Así, se les ocurrió crear la iniciativa a nivel mundial (¡Ahí es nada!), y la página desde la cual piden que el próximo 24 de marzo la gente haga cualquier cosa menos usar el ordenador (aunque ya ha añadido uno de ellos que cree que tampoco se deberían coger los mandos de las videoconsolas, a lo que yo opino que eso ya son dos restricciones). En fin, dicho de otro modo, ya tenemos en ciernes una nueva propuesta reivindicativa.
¿Que qué opino? Que es una memez. Así, simplemente. Y no por esta en particular, sino porque yo estoy bastante predispuesto a colocarme en contra de estas cosas. ¿Por qué? Es algo difícil de explicar. Principalmente, porque en el colegio ya seguí alguna que otra propuesta por parte de los profesores bastante estúpida, y el ver muchas veces cómo la gente las sigue ciegamente ha hecho que pase de estas aún más. Por otro lado, otro motivo es que siempre he tenido la sensación de que estas propuestas parten de individuos sin la suficiente fuerza de voluntad como para abandonar sus malos hábitos, así que "obligan" a los demás a hacerlas. Por último, soy de la opinión de que la gente debe seguir sus propios criterios, y juzgar por sí misma si da resultados buenos o malos.
Y mira tú por dónde, en este caso es el segundo razonamiento que he expuesto. En este caso, más que auténtica adicción a la red se trata de adicción al atrabajo, o exceso del mismo. Me parece estupendo que ambos quieran disfrutar más de sus familias y no trabajen tanto. Porque es eso, me parece. No es cosa del ordenador. Y no voy a negar que hay gente adicta a la red y a los ordenadores, pero eso no significa que sea algo maligno, y menos aún creo que esto se solucione a base de no coger el ordenador durante todo un día. La cuestión es la moderación, no los extremos combinados. Por ejemplo, en su día reconocí que tenía que navegar menos por la red para estudiar suficiente. Y cuando iba al instituto dejé de comerme las uñas (cosa más difícil de lo que parece, sobre todo si llevas haciéndolo desde niño) sin tener que usar nada ni ir al psicólogo. Eso es lo que creo que es correcto, no encontrar la salvación en una idea algo desquiciada. O al menos es mi punto de vista.
Además, quieran que no, semejante iniciativa demoniza la informática. Cierto es que dedicarle tiempo a la familia es a veces difícil, máxime si tienes aficiones u obligaciones. Pero con cualquiera, no sólo con la computadora. Y si no, mirad a Alonso Quijano, tantos libros le hicieron creerse caballero andante (léase con ironía). O ciertas comunidades religiosas, cuya única lectura suele ser la Biblia en familia, y hacer una actividad individual está mal visto. En este aspecto me sitúo como cierto columnista cuando habló sinceramente de la Semana sin televisión. Porque sí, existe: http://www.tvturnoff.org/Spanish-TV-TurnoffWeekWorks.htm . Por lo que dijo el columnista, la apoyan grupos religiosos y algún reaccionario. Ni que decir tiene que también lo hacen para que el tiempo en familia y demás aumente. Si es que está claro que da igual lo grande que sea la tontería, siempre podrá disfrazarse bajo un buen propósito. Eso sí, estos no disfrazan muy bien su juicio de la televisión como algo malo (básicamente, que la vida es mejor sin esta). En fin, unas chorradas como una catedral son ambas ideas.
En la red, no obstante, la idea tiene bastante éxito. Tanto, que la gente la seguirá y además aprovechará para protestar por algo. No, no me lo invento. El personal se apunta al bombardeo con significaciones aportadas por la misma, pues la base es algo sosa. Aquel dice que podría hacerse para abogar por el ahorro enegético, aquel que lo importante es que se encuentre una razón, pero que la gente lo siga. Cosas como esta hacen que deje de odiar más este tipo de días "en contra de algo" para que pasen a darme risa. Ya me anonadó el Día del Orgullo Friki, pero esto no tiene nombre. Con tantas reivindicaciones ridículas, no se dan cuenta de que los únicos días que siguen siendo importantes son los de siempre: El día del trbajador, el día de la mujer trabajadora, el día contra el SIDA, etcétera. Llamadme clásico, si queréis.
Para finalizar, que se está haciendo esto muy largo, aclaro que no seguiré la propuesta. Más que nada, porque para la fecha tendré que entregar trabajos y necesitaré todo el tiempo disponible. Pero no sólo por eso, ojo, sino también porque aunque yo no use el ordenador, todos los demás lo harán. A mí, a diferencia de los lumbreras que han concebido este despropósito, no me hace falta un experimento para saber que ese día no sería igual, y que los ordenadores han transformado la vida, el trabajo y el ocio de modo revolucionario. Los profesores seguirían usando el ordenador para exponer las gráficas de la materia de las asignaturas y los copisteros para fotocopiar con las impresoras de último modelo, por poner dos ejemplos. Y eso sin contar el simple control de la actividad en la ciudad (semáforos, autobuses, etcétera). Y tampoco es que quiera boicotear, como ya se quejan al final del artículo, alegando que esa gente no ha entendido su idea. Yo sí la entiendo, pero me sigue pareciendo estúpida, pero tampoco digo desde aquí que la gente no la siga. Haced lo que os dé la gana, sin más, yo nunca en la vida he aspirado a manejar vidas ajenas, más bien me repugna. Eso sí, me parece una chorrada enorme y así la defino, aunque no dudo que incluso así algún visitante me llamará esquirol o algo así.

Por último, voy a comentar las últimas obras que he tenido el placer de ver, leer u oír. Esta vez me limitaré a aquello que me haya dejado un buen sabor de boca, que ya estoy harto de comentar que "La obra XYZ sigue como siempre.":
The Wotch: Destaco este tebeo en red porque justo hoy la vuelta de actualizaciones ha tenido lugar. Para quien no lo sepa, hasta ahora ha habido un paréntesis que comenzó el 25 de diciembre, ocasionado por el reciente divorcio de la autora, quien necesitó este tiempo para recargarse las pilas. La página subida confirma el regreso de las aventuras de Anne, Robin y Jason. No obstante, durante este tiempo el sitio ha seguido en activo gracias a la contribución de obras de aficionados y de otros artistas amigos, y es que The Wotch es el tebeo en red con más contribuciones que he visto hasta ahora. Ni siquiera están diferenciados cuando uno consulta los archivos o los números antiguos. En fin, una buena noticia.
Leie: Obra del gran Marcos Arroyo, ha vuelto también hoy como The Wotch, tras tomarse su autor unas vacaciones de duración parecida a las de Anne Onymous. Anuncia que uno de sus personajes desaparecerá de la tira para siempre. Eso es apostar fuerte y lo demás son chorradas.
Death Note: Gran obra que desarrolla lentamente el conflicto entre Light y L. En quinto tomo ha dado un giro de 360 grados en su guión, haciendo que prácticamente se vuelva a partir de cero. A ver cómo la continúan sus autores...
Lamu (Urusei Yatsura): Aunque es más vieja que Dios, es una obra divertida y entretenida. Demuestra el gran talento de Takahashi, que no se ve tanto en obras posteriores. Además, en cierto punto cuenta historias inéditas en la serie de televisión.
El perfume: Había oído hablar bien de ella, y ahora entiendo por qué. Con una narración sublime, Süskind nos presenta a Grenouille, dotado de un olfato prodigioso, pero también de carencia de olor, y sus desventuras en la Francia del siglo XVIII. De momento, la historia ha variado ya dos veces, y se pone interesante por momentos.
20th Century Boys: He llegado al décimo tomo, y Urusawa sigue sorprendiendo al lector con nuevos giros, haciendo que las hipótesis anteriormente tomadas fracasen estrepitósamente. A ver cómo continúa, que no he oído buenos comentarios al respecto...
Kevin Spencer: Esta serie de animación canadiense es cada vez más brutal. Y precisamente por ello me gusta: Muestra sin censuras la realidad de los servicios sociales americanos, que se desinteresan en conocer la situación de las familias que ayudan económicamente. Y de vez en cuando mezcla alguna parodia de la llamada cultura popular, como películas de zombis, historias de asesinos e incluso el mundo de los hackers. Y todo con una animación simplona.

En fin, me despido. ¡Feliz día de Andalucía! En la Junta podrían darle medallas a gente no famosa, también. Dentro de nada escribiré la entrada de marzo, porque para finales de mes estaré colapsado de prácticas e informes.
Este es, por cierto, mi primera entrada en el Blogger nuevo, en el que me he metido casi a la fuerza... En fin, ¡hasta pronto!

3 comentarios:

Fëadraug dijo...

Tanta reivindación, tanta reivindicación... que si el día sin móvil, que si "5 minutos sin luz", que si día sin ordenador... El que tenga fuerza de voluntad, puede dejar a un lado el ordenador y hacer cualquier otra cosa. Las adicciones son malas, pero uno se pregunta a cuento de qué vienen tantas reivindicaciones.

Sobre la Miss... Yo ni idea, es que prefiero pasar de esta clase de temas porque dan vergüenza ajena y de la gorda. Pero por lo que leo, pues un servidor siente aún más vergüenza.

Aún tengo que leer el quinto tomo de Death Note y algún día leeré The Wotch. Y por ahora estás en la parte buena de 20th Century Boys. En cuanto se termine el tema de la Expo es donde empieza, en mi opinión, el declive. Claro que hay gente que ha abandonado el manga a partir del segundo tomo. Yo, mientras tanto, esperaré el siguiente tomo (creo que sale en julio) y ver si Urasawa lo arregla... o no.

Koopa dijo...

Muy de acuerdo en todo, a mí también me revientan estas cosas que "se han de seguir porque lo dice una autoridad y así se hará".

Solo una puntualización: Una videoconsola también contaría como ordenador =P

Ozanu dijo...

Draug: Lo mismo digo yo: Cada cual a lo suyo, y olvidémonos de tantos numeritos para llamar la atención. Vale tanto para la Miss como para los del ordenador, aunque estos últimos no tuvieron mucho éxito. Bueno, en realidad no se sabe, nadie comprobó cuántos ordenadores estuvieron activos aquel día (irónicamente, para ello se precisarían ordenadores). Han puesto un formulario para que la gente cuente qué hizo aquel día (me dan ganas de decirles que practiqué sexo sin parar con cuantas moas pude reunir, aunque sea para joder (nunca mejor dicho), por cotillas).
Y bueno, ya te contaré qué me va pareciendo 20th Century Boys.

Koopa: Ya somos tres, pues: Nos revientan aquellos que se autoproclaman defensores de la causa de turno, ¡je!
Y bueno, supongo que dentro de ordenador pueden incluirse ciertas calculadoras, algunas balanzas que miden la talla y casi todos los instrumentos científicos. Muy bien pensada no está, no, la iniciativa.