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lunes, febrero 13

Les chauvinistes, ce sont les français toujours!

Sigo, con asombro creciente, la reacción que ha seguido a cierta canción de los guiñoles del Canal + francés, en la que se acusaba humorísticamente (o eso dicen) a los deportistas españoles de dopaje. ¡Pues vaya novedad! No será la primera vez que un galo mira con desprecio hacia el sur de los Pirineos, pues al fin y al cabo no siempre están mirando al sureste, al este, al norte y al noroeste. En algún momento nos tiene que tocar y entonces tendremos que apechugar con la maldad gabacha. No en vano, el término chauvinismo (o chovinismo, para fastidiar) proviene de aquella tierra.

La respuesta usada; una camioneta que, mientras daba vueltas alrededor de la embajada francesa, cargaba una pantalla gigante donde se alternaban diversos tweets de españoles mosqueados con el programa franchute; me parece un poco ñoña. Parece, con perdón, la respuesta que daría un niño en el patio de un colegio si un compañero lo acusa de tramposo: ¡Yo soy bueno! ¡Yo no hice trampa! Y respecto a ir a la embajada para protestar, vamos a ver, eso es demostrar poco más juicio que aquellos musulmanes que montaron la de Dios no es Cristo (en este caso) cuando se publicaron las famosas caricaturas de Mojama, el árabe cósm… ¡De Mahoma, de Mahoma! No puedes culpar al gobierno de un país, ni siquiera al de Francia, de lo que hacen los medios de comunicación locales. ¡A no ser que te importe una mierda reseca de gato cojitranco el concepto de libertad de prensa! Es un consuelo, al menos, que no hayan quemado la embajada.

¡Ojo, que yo no digo que no se pueda criticar el chiste! La excusa de “Sólo es humor” es una chorrada. La libertad de expresión existe en los dos sentidos, tanto para los del programa en el momento que emitieron la cancioncita de marras, como para los parodiados de levantar el dedo medio para enviar a los anteriores a tomar por culo. A mí, a título personal, el chiste me parece una puta mierda porque, según entiendo, acaban bromeando con gente como Gasol y Nadal, cuya única relación con Contador es que son españoles, deportistas y conocidos internacionalmente. También yo podría, en base a la misma lógica, acabar bromeando con un Sarkozy violador, pues Strauss-Kahn fue acusado de lo mismo. Si este chiste se hubiera hecho porque, y he aquí el quid, los parodiados hubiesen defendido a Contador más allá de cualquier razón, y siempre mentando el honor del deporte español, pues me habría parecido lo más apropiado y, para qué negarlo, gracioso.

Por otro lado, si sospechas que el chiste es parte de la conjura gabacha contra los honrados españolitos, pues también hay maneras de contestar más elegantes. Los organizadores de la respuesta española parecen ignorar ese dicho de que el culpable se defiende incluso antes de ser acusado realmente. Y es cierto: sin pruebas, todo el mundo es inocente. Si sospechas de que algunos sectores galos te acusan entre dientes, pues aprovecha para poner a parir al primero que diga alguna borricada sin tener mejores pruebas que “Me lo dijo un contacto” o “Lo sabe todo el mundo”. Exígele una demostración y déjalo estar ahí: el otro es un bocazas y tú quedas como alguien dispuesto a lavar tus posibles trapos sucios. Además, no se obtendrá más, pues la única conjura existente es como la de la famosa novela: una de necios.

El país también ha hablado bastante bien del asunto, que pasará al grueso libro de las desavenencias deportivas. Citius? Sólo para pedir explicaciones. Altius? Sí, hasta dos ministros están protestando. Fortius? Los lloriqueos, seguramente.

viernes, agosto 5

Patrones artísticos.

Unos aficionados americanos de Pokémon han realizado un tráiler ficticio en imagen real y lo han colgado en You Tube.



Todo hay que decirlo, da bastante bien el pego. Tanto que, como ocurriera con la malograda Dragon Ball Evolution, ya ha habido quien se ha quejado. En el hilo de comentarios se puede ver cómo otros seguidores de la serie han criticado a los protestones, acusándolos de ser “fanboys”. No negaré que mis simpatías están por los últimos.

Sin embargo, sigue enervándome ver cómo en la animación no se quiere ver más allá de lo que vio uno de pequeño o aquellas obras recién estrenadas en cine. Es raro curiosear dentro del mundillo, y más por obras que no vienen de Norteamérica o Japón.

Del mismo modo que en la literatura, el cine y el resto de artes se define el concepto de clásico, en la animación también existen obras que han marcado un hito altísimo difícil de igualar. Por ejemplo, La mano de Jiří Trnka.





Sublime.

lunes, marzo 28

Elogio al valor.

Una de las cosas que más echo de menos de mi habitación era que podía estar a salvo de según qué tipo de programas de la televisión. Ahora, en este piso provisional, tengo el ordenador en la sala principal. Y el otro día, en la serie Hospital central, oigo uno de los argumentos más delirantes de mi vida. Resulta que, por varias explosiones, llegan al hospital un montón de heridos. Entre ellos, un militar cuyo padre, también militar, está disgustado porque su hijo se dejó llevar por el pánico, a lo que uno de los protagonistas le replica:

¿Sabe? Mi hijo está naciendo ahora mismo en una sala de este hospital, y cuando crezca le diré que no tiene que ser valiente. (aproximadamente)

Pues eso dice el médico, ¡y tan pancho! Recuerdo que decía Pérez-Reverte que no le perdonaba a la izquierda que hubiera dejado que la derecha se apropiara de la palabra España. Bien, yo no perdonaré que los movimientos extremistas se apropien de la palabra "valor".

El valor no es sólo, como algún pacifista inocentón supondrá, ir a matar a cuantos se pueda en una guerra. También es saber cómo actuar durante una crisis, ser capaz de hacer algo arriesgado por salvar al prójimo, o incluso mantener tus convicciones a pesar de que podrías ceder a la presión de la mayoría.

Quizás hay quien piense que estoy descontextualizando a lo bruto un simple diálogo de una serie popular, pero no es así para quien sepa de la simpleza dicotómica que se hacen en estas series. Este tipo de ficción demuestra que gran parte de la población creee vivir siempre bajo amparo, sin tener valor... ¿Seguro? ¿Y si ocurre algún desastre? ¿Y si nadie puede ayudarnos? Piénsese en Japón. Ha habido muchos muertos, pero más debido al tsunami que al temblor. No sólo la buena calidad de los edificios ayudó, sino también la disciplina japonesa, que inculca que el deber de cómo superar un terremoto empieza en el propio individuo.

Todo esto resulta aún peor cuando uno piensa en la esquizofrenia cultural que ciertos habitantes del primer mundo sufren. Me refiero a esta gente que confunde la propia existencia de los ejércitos con la dictadura militar. Como denunciaba el dúo Trey Parker y Matt Stone en su película de marionetas Team America: La policía del mundo, no se dan cuenta de que, si bien es necesaria la crítica al ejército, este puede seguir siendo necesario para poder disfrutar de la libertad. Por muy duro que nos parezca.

(Hay destripe de la película)



Una analogía es el hecho de que mucha gente siente náuseas si contempla una operación, pero alguien tiene que practicarla cuando es necesario. Para hacerlo, debe ejecutar con frialdad este proceso. Si sintiera el dolor como suyo, no sería un buen cirujano. Sin embargo, los apóstoles del buenismo te presentan la simple empatía sin límites como el epítome de la bondad. Así, se confunde la cordialidad con el resto del mundo con ceder a todos sus caprichos.

Esta confusión se resume en la frase Más vale ser un cobarde un minuto que muerto todo el resto de tu vida. Frase estúpida en mi opinión, pues confunde el prudente con el cobarde. El primero sí puede tomar en consideración las dos opciones presentadas, pero al segundo lo domina de tal modo el miedo que es incapaz de encontrar algún modo de superar la situación. Ahora quieren igualar el valor con la temeridad.

Por supuesto, no os confundáis. Esto no es una beatificación de los ejércitos. Estoy totalmente de acuerdo con la crítica al mismo, del mismo modo con que lo estoy cuando se critica la corrupción. De hecho, yo diría que los más preocupados por la violencia de nuestra sociedad son los más responsables de esta posible beatificación.

El ejemplo que me viene a la cabeza es la protesta de una asociación de psicólogos americanos, quienes consideraban que los superhéroes eran un mal ejemplo para los niños por su violencia y su machismo. Más concretamente, denunciaban que algunos de ellos, como Hulk y Iron Man, tenían defectos. El primero es violento (¡Oooooooh!) y al segundo le gustan mucho las mujeres (¡Y a mí, coño!). No sé, es curioso, porque Hércules también tenía estos defectos (y era glotón, y hasta a algún efebillo llegó a conocer...). Sin embargo, exponían las cualidades de Superman y Spiderman, a los que consideraron más formales. En realidad, ellos dos también han sido violentos alguna vez, pero ese es otro asunto.

A mí lo que me preocupa es, ¿es peor que el poder sea fácilmente contaminado de la violencia, o que nos lo muestren? ¿Aún seguimos matando al mensajero? Un héroe con imperfecciones es humano (incluso en un cotexto fantástico), y como tal demuestra que su cualidad reside no sólo en sus admirables habilidades, sino en esforzarse o reconocer, llegado el momento, que se había equivocado.

Por supuesto, esta actitud es infrecuente. Siempre es más tentador caricaturizar a quien no gusta que enfrentarse a sus razones.

martes, noviembre 23

Epifanía.

Esta noticia me ha revelado la siguiente verdad: resulta que los autores de los mejores análisis políticos de la época son estas personas:

-Trey Parker y Matt Stone, los creadores de South Park, entre otras gamberradas.

(No ver si se quiere ver la película.)



-Kôji Kumeta y Akiyuki Shinbo, dibujante-guionista del tebeo original de Sayonara Zetsubou Sensei y director de la tercera temporada de la adaptación animada, respectivamente.

(Lo mismo que antes, a partir de 1:20)



Curioso, cuanto menos.