jueves, julio 28

El cáncer del integrismo.

Cuando yo era pequeño, mi padre me contaba más de una vez la historia de un profesor suyo, que al parecer solía tener la costumbre de explicar, a pesar de no ser parte del programa oficial, cómo funcionaba un frigorífico y otras máquinas. Era un profesor con ideas, según mi progenitor. También tenía otra curiosa particularidad, este profesor: sugerir que nos hubiese ido mejor si la Reconquista no hubiese triunfado.

¿Por qué añadía esto último? Porque odiaba con fervor a la Iglesia Católica, supongo. ¿Y la mejor solución contra esta institución es hacerse musulmán, conociendo la historia del Islam? Lo dudo mucho.

Cuando supe del atentado terrorista de Oslo, yo tuve mis dudas de la presumida autoría islámica. Yo consideraba que era obra de anarquistas simplemente por un motivo: me parecía muy extraño que unos radicales islámicos atacaran con tanta precisión la clase política de un país. Desde su punto de vista, todos los europeos somos perros infieles. Es posible que se me puedan poner mil contraejemplos, pero mi observación de que había odio específicamente antigubernamental no era errada.

Anders Behring Brevik ha causado sorpresa. Nadie se esperaba que el causante de semejante daño a un país nórdico, multicultural y buenrollista fuera un nativo local. Bueno, cuando digo nadie, me refiero a quienes creen que en el extranjero se ata a los perros con longanizas y, como un personaje de El decamerón, que en algún lugar del mundo corre un río de vino tinto, del mejor que el paladar pueda figurarse.

A mí no me causó demasiada. Como tampoco me sorprendí que el Alakrana fuera secuestrado por piratas. Ya me enteré de la persistencia de estos bandidos, que el vulgo de hoy relaciona con Jack Sparrow y otros personajillos simpáticos, años antes en el suplemento dominical de un diario. Del mismo modo, ya conocía noticias que informaban de la presencia en toda Europa de peculiares defensores de la identidad europea, cuya idea es rechazar todo lo que hace realmente característico a este continente en la actualidad y volver a unas costumbres cuya diferencia con el Oriente Medio se basa sólo en la forma de los símbolos venerados.

En realidad, gran parte del vídeo-resumen del pantagruélico manifiesto de Brevik me suena. A las mismas ideas que leo en según qué blogs cuyos autores se consideran revolucionarios por leer el Mein Kampf. Sin embargo, el perfil que los medios nos presentan de Brevik me suena más a mí mismo. Un joven (un hombre de mediana edad, para algunos), interesado en la política, aficionado a la literatura, las series televisivas y los videojuegos, que odia lo políticamente correcto y a varios colectivos políticos por considerarlos enemigos de la cultura (europea). Bueno, en mi caso quizás sea mejor decir que siento desdén, pero una de las características de la corrección política es solapar conceptos para eliminar matices.

Su cortometraje empieza hablando en de los tópicos de la izquierda, que siempre anda conspirando para acabar con todo lo bueno y honrado. Continúa con un retrato de la Umma que hace que mi amigo McManus, que se autodenomina islamófobo, "cristianófobo" y "religiófobo" general, se escandalice.

Cuando habla del Cid, Brevik nos presenta una visión parecida a la franquista: El Cid jamás fue un mercenario que luchó tanto para moros como para cristianos, sino un guerrero de Dios. Nada dice el texto de la tirantez entre el rey y el Campeador, e incluso Brevik pasa por alto la etimología de “cid”, “çid” en castellano medieval, de origen mozárabe.

Generalizando sobre la tercera parte, para Brevik equivalen las guerras en suelo patrio a las cruzadas, e ignora sin más las causas económicas de estas últimas, como los hidalgos sin herencia, que estuvieron tras la decisión.

Concluye afirmando que él y otros europeos han adoptado una identidad. La identidad cristiana defendida por los Caballeros Templarios de Europa, cuya adopción no precisa creer en Cristo, sino defender y practicar las costumbres cristianas europeas. Nos llama a la guerra santa contra los invasores multiculti-islamo-marxistas. Cosa que ha hecho, a diferencia de los blogueros de los que hablaba antes.

Ni que decir tiene que el espanto de sus acciones ha hecho que alguien haya declarado que Brevik está loco. Incluso llegó a ser declarado así en contraposición a “(terrorista) islamista”. Eso sería muy tentador, nos libraría de tener que analizar los porqués de sus acciones, de considerar si su delirante pastiche está basado en el miedo de muchos europeos, de distinguir la sensatez de alguien mediante el estudio de sus ideas en vez de a través de etiquetas.

Las autoridades han respondido: más democracia. Otra respuesta que, como la locura de Brevik, suena fácil porque se asocia con otras ideas, ya defendibles. Lo mismo puede significar “vamos a seguir por el mismo camino, sin preocuparnos de otros como Brevik, pues es un loco y los habrá siempre”. Lo mismo puede ser “tomemos medidas para evitar que algún otro iluminado nos bendiga con sus asesinatos, del mismo modo que las vallas impiden la entrada de alimañas”.

En fin, se ha acabado confirmando que el nuevo peligro de la Europa secular no proviene de enemigos que han inmigrado, sino de otros que han nacido y se han criado allí. Yo, cada día, soy menos optimista.

P.D: Referenciado en El peso del armiño.

viernes, julio 22

“Prólogos” y “extras”.

Resulta que he pedido Frankenstein o el moderno Prometeo en una biblioteca. Leo la información de la contraportada hasta donde es posible, porque el sello de identificación tapa una parte del texto.

Decido, como buen lector, empezar por el principio, por el prólogo, obra de Alberto Manguel. ¡Sesenta páginas! Extenso prólogo, ¡carape! De pronto, la sorpresa. Me doy cuenta de que este prólogo es poco habitual. En vez de hablar de la obra, de su autora, de las circunstancias que acompañaron a la creación y publicación o la historia de las interpretaciones críticas, habla de una de sus adaptaciones cinematográficas: La novia de Frankenstein.

Escamado, decido reservarlo para más tarde, y leo la novela. Vuelvo al “prólogo” y confirmo que estaba en lo correcto: es un ensayo de esa película. Escamado, vuelvo a leer la contraportada y entiendo que la parte oculta indicaba que en el “prólogo” se hablaba de las adaptaciones cinematográficas. Yo, ante lo poco que tenía a la vista de las últimas líneas, pensé que simplemente se indicaba que la susodicha novela había dado origen a la famosa saga de películas.

No es que me parezca ilógico ni fuera de lugar, pero yo no llamaría a eso prólogo cuando de la novela sólo se habla para contrastarla con la película, y que a Frankenstein se refieren como Henry en vez de como Victor.

También en ese mismo lugar pedí hace un tiempo Nosferatu, la adaptación libera de Drácula, de Bram Stoker. Me quedo a ver los extras, especialmente deseoso de conocer los detalles de la demanda de la viuda del irlandés. Me encuentro un par de reportajes, uno comienza hablando del director, F. W. Murnau, para acabar hablando de la influencia que tuvieron los grupos ocultistas en la factura artística del largometraje, porque Albin Grau, productor y diseñador de producción de la misma, era miembro de uno de estos y aprovechó la ocasión para usar la simbología que se empleaba en el suyo. Se extienden en este tema y casi nada se comenta de la demanda de plagio.

Veo el segundo reportaje, que se concentra en la faceta artística y en la realización de la película, y se habla de la influencia de las sociedades ocultistas. Por aquel entonces tenía yo ya una extraña sensación de déjà vu. Al final, del plagio sólo sé lo que se lee en los textos, poca cosa. Y es una lástima, porque habiendo cuenta de que la decisión del tribunal fue destruir todas las cintas y que las pocas supervivientes fueron pasadas de incógnito, debe de ser muy interesante.

Seguro que la encuentro por ahí.

lunes, julio 18

Moralistas.

Esta noticia tiene ya cierto tiempo:

Bob Esponja, ¡muy violento!

¡JESÚS! Estamos aviados si les parece muy violento. No sé qué dirán de cualquier otra cosa. De tanto en tanto, suele aparecer alguna organización, habitualmente compuesta por gente que se ha reproducido, para quejarse de que las obras de ficción atentan indudablemente contra la inocencia de sus indefensos retoños, y que deben ser retiradas.

Como aficionado a ciertos géneros de dudoso buen gusto, como los videojuegos de terror, siempre me ha llamado la atención la actitud de estos individuos. ¿Piensan EN SERIO que borrar la violencia de la ficción equivale a borrarla en la realidad? Una de las cosas mejores del colegio religioso donde estudié es que no estaba demasiado tocado por las ñoñerías pedagógico-políticas que empezaron a germinar por entonces, cerca de los noventa, muy a pesar de que algunas madres le insistieran a algunos profesores que aprender a dividir en cuarto era demasiado. Así, nos contaban historias, religiosas o seculares, valiosas por su moral y sin importar si estas pudieran resultar algo macabras o contuvieran detalles siniestros. Asimismo, solían recordarnos que en el mundo abunda la miseria.

No es que lo siniestro haga a una obra madura per se (tengo que decir al respecto, un día de estos), pero algunos efectos de esta manipulación benévola ya están teniendo efecto. Hace algún tiempo, leí una carta en un periódico escrita por un chico de trece años que aseguraba haber vivido los doce anteriores creyendo que todos los críos del mundo vivían como él: en una casa bien segura, bien alimentados y leyendo a Harry Potter. Comentaba que para él era desolador haber descubierto la verdad.

A mí, debo confesarlo, me cuesta creerlo. ¿Cómo pudo vivir hasta entonces sin darse cuenta de ello? Claro que mi experiencia está sujeta a mi punto de vista: yo me crié en un barrio lindante a unas chabolas, estudié en ese colegio religioso donde día sí y día también estaban con el tema de la caridad, y los informativos de aquella época aún no emitían anuncios pero sí hablaban de la pobreza, el hambre y la guerra de los Balcanes.

También está la ficción. Aunque la critiquen, la violencia y otros motivos desagradables de la actualidad poco son comparada con la de algunos cuentos tradicionales, donde niños asesinaban brujas, fieras devoraban abuelas y pobres víctimas acababan mutiladas.

Lo más chocante es cuando un moralista llega, en su impulso por evitar lo malo, llega a algo peor. Un ejemplo que se me viene a la cabeza es el de un videojuego, Final Fight. Este juego era un beat’em up, que en castizo podría verterse como “A hostias contra todo lo que se menee”. En el susodicho, los protagonistas se pelaban contra todos los miembros de una mafia por el secuestro de una moza, hija de un protagonista y novia de otro (acababan los ochenta). Durante el transcurso del rescate, salían a escena para recibir punkies de ambos sexos, heavies, un rastafari, gigantones y hasta un tío en silla de ruedas que recuerda a Chiquito de la Calzada.

¡ALTO!

¿Dije punkies de AMBOS sexos?


Sí.

Pues eso es inaceptable. Cuando comercializaron la versión americana de la adaptación de Super NES, se objetó que los jugadores les sacudieran a personajes femeninos, a lo que los japoneses contestaron rápidamente alegando que Poison era un transexual (o transgénero, he leído ambos términos). En la versión americana no quedaron muy convencidos, así que masculinizaron los sprites. Quede, no obstante, la parida de Capcom para el recuerdo: es más aceptable partirle la cara a un transexual que a una mujer. Y claro, un transexual no es una mujer realmente. Yo estoy de broma, pero da que pensar.

Un caso bien conocido es la remasterización de la primera de las películas de La guerra de las galaxias: que no puede ser Han Solo un mercenario cuyo pellejo es el que más valora, y tampoco cargarse al esbirro de Jabba que lo está apuntando con una pistola. Hay que darle la excusa al héroe de que el otro, aparte de posiblemente malvado, es gilipollas disparando primero y FALLANDO A MENOS DE UN METRO.



Otro, que fue anunciado a bombo y platillo hará cosa de un año, fue el de la asociación de psicólogos americanos, muy preocupados por el mal ejemplo que, según ellos, daban las adaptaciones cinematográficas de superhéroes, que eran muy malotes y/o muy chuletas. Que se había perdido el candor que en otros tiempos (mejores, ¡claro!) tenían Superman y Spiderman, por ejemplo. Risible a todas luces, porque estos superhéroes pudieron tener épocas controvertidas (como casi todos los superhéroes, huelga decir, por la longitud de las series). Léase la primera historieta de Superman como ejemplo de lo que quiero decir.

Dejo de listar ejemplos, porque esta entrada puede hacerse farragosa. Lo que caracteriza a un moralista es su negativa a aceptar lo que no le gusta. No critica que un detalle desagradable de una obra de ficción sea frivolizado, simplificado u objeto de burla, critica que se hable de este. Los moralistas no discuten si la realidad está bien o mal representada, si se trata de un retrato fiel o inexacto, mandan callar. Sólo se preocupan de mantener las apariencias.

Eso sí, no sé si es que confunden la realidad con la apariencia o son sólo cínicos.

miércoles, julio 13

Pitorreo.

Sigo desentrenado y preparando entradas más largas, así que mientras tanto, allá vamos con esta entrada corta. Hace cuatro años, la gente se cabreó con el resultado de cierto concurso. Ayer mismo conocimos la opinión del protagonista de la función y, ¡demonios!, en algunas partes debo darle la razón.

Me quedo con la parte del final, donde dice que puedes estar esforzando en algo toda tu vida para que el premio se lo lleve otro con la primera tontería que se le ocurra. Tremendo.

P.D: Para quienes no sepan catalán, traducción al castellano:

Cómo ganarse la vida durante un año haciendo tiras cómicas

No cuelgo paso estas tiras porque que esté excesivamente orgulloso, no os penséis, sino porque todo lo que rodea su creación hace reflexionar profundamente.

Un día llegué a casa Ana, para variar, y estaba con Nacho en la mesa del comedor dibujando encima unas hojas de papel. Yo les pregunté qué estaban haciendo y me contestaron que preparaban unas tiras cómicas para un concurso. Como yo no tenía nada que hacer decidí que también me presentaría con unos personajes que había creado cuando hacía el bachillerato tecnológico. Me avisaron de que si ganaba se iban a cabrear mucho conmigo.

Unos meses más tarde recibía una llamada en que se me anunciaba que había ganado el premio. Mi respuesta, y juro por Dios que es verdad, fue "Os habéis equivocado, vuelva a mirarlo porque seguro que se ha equivocado". Pues resulta que no, era cierto. Cuando el veredicto se hizo público incluso se abrió mi club de fans que podéis encontrar aquí. [ENLACE AL POST DE ADLO!]

Entiendo que se cabrearan porque si yo, en algún momento de la vida, hubiera tenido la mínima vocación de ser dibujante de tiras cómicas, me hubiera indignado muchísimo con el resultado. Pero a mí, evidentemente, me la peló. En realidad tuve el privilegio de poder mirar todos los trabajos presentados y eran todos una puta mierda pero de las gordas. O sea que si gané no fue porque fuera bueno, sino porque todos los demás eran malísimos.

Bueno, sobre Nacho y Ana, nada, ya les pedí perdón y no fue hasta que tuve los finalistas delante que comprendí que si ellos llegan a quedar segundos me hubiera metido en un lodazal importante. Suerte, suerte, que no fue así.

Todo esto me lleva a dos conclusiones:

Puedes pasarte la vida poniendo esfuerzo en algo y que entonces salga cualquier tonto y con una tontería te pase la mano por la cara. No te enfades, esto así. La próxima vez intenta ser tú el que sin quererlo se lleve el premio.

En segundo lugar, estuve un año entero cobrando por ello. No se me ocurre nada más: Humanidad 0 - Tòmpsen 1.

martes, julio 5

¡Por los pelos!

La verdad es que me ha pillado el día de hoy sin entradas nuevas, y entonces me enlazan esta noticia:

La operación SGAE es lo mismo que el intento de golpe de estado de Tejero

España, donde realizar acusaciones de ser criptofranquista está la orden del día.

viernes, julio 1

Música divertida.

Antes que nada, mi ausencia se ha debido a que un período de inactividad puede afectarme incluso tiempo después de haber estado ausente por obligaciones. Ha coincidido el fin del curso de Formador Ocupacional, que ha me ha exigido prepararme rápido sesiones en temas que no domino perfectamente, con la vuelta a mi piso, de donde fui desalojado, la cual ha sido larga por la cantidad de posesiones y porque tengo que deshacerme de algunas. También La montaña mágica ha tenido su parte. Tengo que hablar de algunas de las desdichas habidas en el curso, pero ya habrá ocasión.

Así que, para coger ritmo, voy a subir una entrada sencillita, sobre música. Vaya por delante que nunca me he identificado en ninguna tribu urbana por gustos musicales. De hecho, siempre me llamó la atención que la identificación por tipo de música estuviera más extendida que la que se puede dar entre lectores de cómic según la nacionalidad del autor o entre jugones según la compañía de la consola. No obstante, me gusta la música cómica.

Así pues, sin mayores preámbulos, una selección de canciones jocosas por diversos motivos.

La guapa y los ninjas



Fascinante canción rodada con cortos de una película sinojaponesa de bajo presupuesto (o de varias, lamento no ser un experto como Absence). Nótese cómo la guapa aparece sólo en una de las escenas, siendo el resto del montaje una curiosa advertencia contra las garras de los ninjas. Eso sí, lo de “honrados políticos” causa más bien estupor que risa.

El Internet



Encantador descubrimiento. No sé si es la profundidad de su letra, la cadencia de la sugerente danza, el ritmo imparable o las caretas de los bailarines (¿Quizás también cantantes?) lo que me ha enamorado del videoclip.

La fiesta medieval



Porque una guerra de muslos de pollo es muy tentadora. Casi tanto como las camareras pechugonas.

Internet is for the pr0n



Un clásico dentro del género.

I Just Had Sex



Brillante oda dedicada a todos aquellos que acaben de tener un orgasmo. El mismo grupo es responsable de otras canciones de tono similar.

Cualquiera de Venetian Princess



Parodiadora de los grandes cantantes comerciales.

Cualquiera de las dos series de Matt Groening



En cierto sentido, me iniciaron en esta afición.

Cualquiera de Trey Parker y Matt Stone



Porque aprendieron y superaron a las anteriores.

Algunas de Sayonara Zetsubou Sensei



Esta serie viene a ser una versión japonesa de Padre de familia. Por ello, alude a cosas bastante más desconocidas que las parodiadas por Seth McFarlane.

La letra, por cierto, dice lo siguiente (traducido del francés):
Un círculo ha aparecido, aparecido
Un círculo ha aparecido
Un círculo de la talla de mi hermano ha aparecido
Estaba demasiado bajo
Entonces todos se enfadaron conmigo (¡Ah! ¡Está bien! ¡Está bien!)

Un círculo ha aparecido, aparecido
Un círculo ha aparecido
Como un concierto de Haro Pro
Un círculo ha aparecido
Estaba demasiado alto
Como resultado, incluso aunque estoy hundido,
Estoy harto de esto (¡Ah! ¡Está bien! ¡Está bien!)


(Al final, lo que se lee en el móvil es que la canción no sirve para nivelar, que es como la presentan al principio)

Bobobo



¡ZANAHORIÓN!

lunes, junio 13

Cero en calidad.

Cuando yo estudié el máster de calidad, ya nos lo advirtieron. Que las normativas de calidad, presentes en la civilizada Europa, son como los manuales de instrucciones: son útiles mientras se lean. Un brote de Escherichia coli mutada ha demostrado lo poco que sirve actuar sin prudencia y prevención.

Para vender en Europa cualquier cosa que se coma, es necesario estar certificado en uno o varios sistemas de calidad, siendo los más famosos BRC, IFS y ISO.

Estos sistemas exigen un control de la trazabilidad, que en palabras simples es saber, dado un producto dado, tal como una lata de tomate frito, cuál ha sido su recorrido: cuándo llegó al comercio, quién lo llevó hasta allí, cuándo salió de fábrica, cuándo se empaquetó, cuándo se procesaron los tomates, cuándo llegó a recepción esta materia prima, quién la transportó, quién es el agricultor, dónde está la huerta…

Este tipo de requisitos fueron exigidos después de desastres alimentarios tanto a nivel europeo, como el síndrome de las vacas locas, como a nivel local, como el síndrome del aceite de colza en España. En teoría, a la hora de una emergencia ayudan a identificar con facilidad las muestras contaminadas, haciendo que el certificado de que la comida no nos va a sentar como un tiro a la hora de zamparla sigue siendo de fiar.

Hasta que ocurre algo inesperado, como ahora. Este sistema es incuestionablemente útil para poder identificar correctamente cuáles partidas son potencialmente peligrosas. Pero como la causa no siempre está clara, hay que investigar bastante para saber cuál es.

Lo que no es de recibo es esta situación, en la que ya se han señalado tres posibles fuentes sin estar seguros. El primero está causando una crisis tremenda en el sector agrícola español, y los dos siguientes han sido señalados en la propia Alemania.

Ha contado más el dedo acusador de alguien que las pruebas empíricas. Un cero en calidad, les doy.

* Hay varios más, como Global Gap.

jueves, mayo 26

¡He vuelto! (3) - Ese puto Apocalipsis que nunca llega.

Disculpen mi ausencia, pero resulta que he estado ocupado durante esta semana y media en un proyecto. Una vez acabado, pensaba esta mañana un tema con el cual volver a lo grande a esta bitácora, y he aquí que la prensa gratuita me da la respuesta.

El fin del mundo, ¡aplazado!

La verdad es que esta profecía del último día me cogió un poco desprevenido, pocos días antes. Verdad es que su adalid tampoco nos ha dejado mucho tiempo para prepararnos, pero es curiosa la poca atención que se le ha dado: si alguien dijera lo mismo, pero basándose en una chorrada pseudomaya, tendría publicidad en todas partes. Lo que no quita que el señor Camping habrá, a estas alturas, rentabilizado el bromazo y preparando el próximo, como corresponde a estos hijos de puta. Si el tal Fitzpatrick sí es un bobo genuino que se está muriendo de hambre tras perderlo todo, no lo sé ni me quita el sueño, la verdad. Será cruel, pero a esas edades hay que llegar más sabio. O no tan cabrón.

No obstante, no deja de llamarme la atención ese aplazamiento, que al menos no es sine die (¡Jaja!).

-No, no. Eso fue el juicio espiritual. El físico, con destrucción de la Tierra como en una película de ciencia-ficción, será en octubre.
-¿Y por qué? ¿No pueden hacerse a la vez?
-Es que Jesús tiene que rellenar trámites y otras formalidades burocráticas mientras nos juzga.
-¿Y no pudo hacerlo desde…?
-¡AQUÍ HABLO YO!


Por supuesto, me divierte ver cómo estas patrañas funcionan una y otra vez. Hace algún tiempo, escribí una historia basada en la histeria del LHC, pero que acabó empleándose para la erupción del volcán islandés cuando leí que alguien metía a los extraterrestres como la causa tras la molesta ceniza. Podría reactualizarla con la profecía maya, y con los cuentos de Camping, y con lo que aterrorice a los pardillos de diversas épocas.

Personalmente, espero que algún día, pueda coger el periódico y leer una noticia como esta que he inventado, aunque tenga características de la crónica.

Interceptada reunión de líderes religiosos que acordaban el fin del mundo

El pasado 21 de mayo, a las 21:00 horas en un domicilio particular del número 5 de la Plaza de la Victoria, un grupo compuesto por los principales líderes religiosos y algunos de sus fieles acólitos discutió cuáles eran las mejores fechas para sugerir el apocalipsis.
“Esa fecha coincide con la Eurocopa, la gente no hará ni puto caso”, “Mejor el día siguiente, en caso de que captemos a los resacosos” son algunas de las frases que se pudieron oír y que conocemos gracias a un infiltrado, que se declara enemigo de “estos aguiluchos de almas humanas”, citando a Pío Baroja.
Nuestro diario, El paseante del Guadalquivir, publicará la transcripción completa de la conversación en próximas entregas.

viernes, mayo 13

¡Se ha borrado una entrada!

Y no soy el único al que le ha pasado, me consta que en La Realidad Estupefaciente ha ocurrido lo mismo. En dicha entrada, exponía un ejemplo irónico, que no cómico, acerca de las defensas de que la supuesta predicción del terremoto de Roma se cumplió en Lorca. Teniendo en cuenta que falló en la predicción en 1000km, hablar, como he leído por ahí, de buena intuición es digno de un mamarracho que no tiene ni puta idea de matemáticas. Porque como expuse, si a la próxima tenemos noticia de otro seísmo predicho por Bendandi, ¿qué haremos? ¿Evacuar todo el sur de Europa?

A la próxima, guardaré las entradas en un documento aparte.

miércoles, mayo 11

Breve disertación acerca de la predicción científica.

Si algo caracteriza a la ciencia, es que realiza predicciones en términos de probabilidad. Tenemos a nuestros dos sismólogos, Tectón y Ctónica discutiendo sobre la predicción de terremotos.

-¡Puedo verlo! Va a ocurrir un terremoto en Roma!

-¿En serio?

-Bueno... Tengo el resultado tiene una desviación típica de unos tres millones y medio de kilómetros cuadrados, centrada en Roma. Roma tiene unos 1285, así que tengo una probabilidad de acertar de un 0,03%.

-Hijo mío, eso no es una predicción. ¡Eso es una mierda!

(Al día siguiente)

-Pues al final el terremoto fue en Lorca... si este pueblo está en el límite de la campana de Gauss, eso está en la zona de probabilidad del 68%.

-Créeme, has hecho bien en no decir nada. ¿Qué ibas a hacer? ¿Desalojar media Europa?


Los pseudocientíficos, sin embargo, suelen ignorar la probabilidad. De hecho, casi parece que la interpreten al revés. Véase el caso de Cándido y Agudo.

-¡Ah, ha acertado! Mi hijo ha entrado en la universidad.

-¡Pues falló con todos los demás! Unos mil...

-¡Para mí este uno vale más que mil!

-¡Si son millones!


Mientras, la incertidumbre seguirá siendo parte de la vida humana. Ayer, murió gente por puro y abyecto azar.

Lectores contra consumidores.

Resulta que la mitad de los jóvenes españoles no lee, según un noticiario que informaba de la reciente Feria del Libro. ¡Vaya! No sé cómo entender este dato, solito. Porque no sé cuál era el porcentaje de jóvenes que leía hace algunos años. Para colmo, al ir a buscar por la red, no he encontrado la referencia exacta, y hay diversos estudios que usan otras clasificaciones.

Sé que hace algunos años otra encuesta arrojó un resultado similar, pero referido a la totalidad de españoles. Teniendo en cuenta que entre la tercera edad había, y hay, cierto número de analfabetos, es de suponer que entonces los jóvenes lectores los compensaban.

Así, tengo la sospecha de que ahora leen menos jóvenes. Ahora viene lo más difícil: interpretar la causa correctamente, con estos datos tan poco fiables. ¿Por qué ocurre esto? Se me ocurren tres posibles causas.

1)Aumento de la clase baja. Si algo demuestra el triunfo de Belén Esteban, es que existe. Los hábitos se transmiten de padres a hijos, pero la bajada de la natalidad es especialmente severa entre la población de alto nivel cultural.

2)Otras actividades: videojuegos, salir de juerga, televisión, cine…

3)Diversificación de medios de lectura: la red ha criado lectores que apenas cogen libros.

Por supuesto, no descarto la combinación de varias. Lo que sí tengo claro es que Harry Potter no ha marcado ninguna diferencia, muy a pesar de sus defensores (que no sus seguidores). Hasta alguien se ha sacado de la manga el término Generación Harry Potter para hablar de la “nueva generación de lectores”.

A ver, una aclaración. No tengo nada en contra de la saga de libros, ni contra sus lectores, ni niego que sean muy leídos. Más bien niego que hayan sido por sí solos los que más lectores hayan creado. Leer es la actividad artística más dependiente del receptor de cuantas existen, pues es dejado sólo a este cómo interpretar la historia. De ahí que se hable de lecturas cuando se consideran las diferentes interpretaciones que un texto pueda tener (de individuo a individuo, de cultura a cultura, desde cuando fue escrito hacia las diversas épocas futuras…).

Por tanto, es poco probable que se pueda “programar” una generación de lectores. Que una obra pueda causar un impacto profundo sí es posible, pero en lectores veteranos que pueden apreciar su valor.

A no ser que no estén hablando de lectores, sino de consumidores que leen. Porque es harto interesante examinar los libros destacados en el reportaje que daba esta inquietante noticia. Obras de Javier Sierra, Carlos Ruiz Zafón y Maruja Torres. Como con Harry Potter, dejaré a la opinión de otros el juicio artístico. Pero son todos autores vivos. Entiendo que hagan su agosto en estos eventos pero, ¿nadie va a comprar alguna reedición de lujo de un clásico? Yo adquirí en uno de estos 1984 y Rebelión en la granja.

Claro, pero soy de la minoría. La mayoría lee libros de entretenimiento. Y no, tampoco le tengo manía a estos, de hecho la mayoría de lectores empiezan por ahí, e incluso sigo leyéndolos porque me divierten y/o están realmente bien escritos. Pero no son La montaña mágica ni El árbol de la ciencia. Sin embargo, desde el punto de vista de varias editoriales, son lo mismo: hacer caja, obtener beneficios.

Así, si una saga de libros acerca de un teúrgo de Albión vende mucho, puedes marcarte el farol de que están haciendo que los niños lean (no existen otros libros). Puedes hacer que una moda pasajera pase como una costumbre adquirida por vida. Y si la gente se convence de que es así, puedes enriquecerte mientras te hacen agradecimientos espontáneos propios de la Rusia estalinista y hasta a la autora le es otorgado un Premio Príncipe de Asturias que, espero, le aproveche.

Porque si, desde el punto de vista de la editorial, sólo importa el beneficio, puedes meter a los lectores, a los consumidores habituales, a los ocasionales y hasta a los especímenes de los nichos literarios (ciencia-ficción dura, fantasía, amoríos…) en el mismo saco, mientras te aplauden.

Así, algunos dudamos si realmente los jóvenes no leen, o es que no compran libros. Es lo que tiene gustar de matizar.

* Es que estoy harto del sintagma “mago inglés”.

* Sí, es posible que me haya pasado en esta comparación.

lunes, mayo 9

Penates generacionales.

Recientemente, en You Tube he visto una tendencia, que ilustraré en estos dos enlaces. Lo importante no son los vídeos, sino las barritas de “Me gusta – No me gusta”.

En ambos casos gana “Me gusta” abrumadoramente. Sin embargo, vean estos comentarios:

80 ppl got their ass whoped by luffy
pokewolfpuphace 18 horas 4

38 cretinos no tuvieron infancia.
gonthalionhace 1 mes 4


Y si ustedes buscan, encontrarán más comentarios en la misma onda, siempre que exista la posibilidad de una legión de fans. Una legión a la que no le basta con haber encontrado algo que los divierte, ni que sean muchos, sino que además no puede soportar la disensión. Aunque sean cuatro gatos.

Hasta aquí, extraemos la famosa conclusión de que los fans son unos pesados. Pero yo quiero llegar más allá, ¡diablos! He de decir que esto me divierte un poco. Porque demuestra algo claro: que un fan sigue siendo un pesado, tenga 15, 30 ó 50 años.

Pensarán ustedes que estoy diciendo una perogrullada, pero elaboraré por qué me divierte. Yo soy un seguidor irredento de la animación, esto es, de los dibujos animados y técnicas relacionadas como el stop-motion. Y cuando digo dibujos animados, me refiero a todos: los primeros cortos de la Warner, la primera serie de Félix el Gato, las películas de Disney, las comedias modernas americanas, las series japonesas, las adaptaciones de tebeos franco-belgas, los intentos españoles y hasta las creaciones de un autor checoslovaco que conocí el año pasado. Obviamente, tengo mis criterios de afinidad y filtros de calidad. Simplemente dejo constancia de que no tengo prejuicios, de que no vivo en el gueto de animación de mi generación.

Por eso, siempre he visto con asombro esa manía de discriminar una serie por motivos tan triviales como que no esté basada en un tebeo japonés o que no se hiciera durante la infancia de alguien. Y claro, más pasmo me causan las luchas que entre estos guetos se dan, lo que me hace sentir como, permítanme que me ponga shakespeariano, si navegara entre Escila y Caribdis. Se ha dado la circunstancia de que entre los otakus, gueto ya bastante endogámico por sí, hay guerritas entre colectivos de fans de series populares. Sin embargo, mientras que estoy dispuesto a perdonar a los anteriores por su edad, no es así cuando veo a los pseudonostálgicos, esos melindrosos que no pueden vivir tranquilos sin manifestar su desprecio por cualquier animador posterior a que le salieran pelos en el ombligo y muestran poco menos que idolatría a las series de Su Infancia (con mayúsculas, por favor).

Estos fan-toches llegaron a uno de sus puntos álgidos de bochorno cuando se estuvo rodando Dragon Ball: Evolution. Lo cierto es que esta película no la he visto, y es muy probable que me parezca horrorosa en el mejor de los casos, pero mi desdén es amable comparado con la reacción de los mitoplastas, como los llama José Viruete. Peticiones para que no se estrenara, protestas por la red, un montón de tiras en el WEE acerca de lo mala que era… Aquello parecía Los dos minutos de odio, pero en ridículo.

Y claro, me regocija comparar los dos comentarios anteriores porque ambos revelan el mismo grado de cerrilidad. Tanto los unos, que se creen muy especiales por ver lo que en Japón es populachero, como los otros, que han decidido hacer un baluarte mental para refugiarse del hecho inexorable de que todo cambia, y de que sólo queda el recuerdo.

Y el recuerdo sirve para avanzar.

viernes, mayo 6

Cuidando con afecto. Parte II.

-Eso sí… También será el final del programa-comentó Michiru cuando la euforia desapareció.

El público pareció defraudado y se pronunció amenazas de muerte.

-¡Tranquilos, amigos!-rogó Danny-El programa Homo hominivorus acabará para dar paso a uno nuevo, que también presentaremos.

El público gritó de alegría. Algunos espectadores quisieron saltar al plató, pero fueron reducidos por el personal de seguridad.

-¡Bien, gente!-siguió impertérrita Michiru mientras un chico era electrocutado muy cerca-A continuación, algunos vídeos de los mejores momentos del programa.

La sala se oscureció, y se iluminó la pantalla principal. En esta, se vio a Michiru disfrazada de brujita y a Danny de lobo, mientras cocinaban un pastel con forma humana.

-¡Ah, el programa dedicado a los cuentos infantiles! ¡Qué bonito!-comentó Michiru.

-Y esos niños estaban de muerte-añadió Danny, relamiéndose.

En otro corto, se vio a Danny y Michiru vestidos de romanos, mientras dos gladiadores luchaban en una arena.

-Pues la verdad, estaban malísimos-comentó Michiru con cara de asco.

-Sí, todo por la tontería de la película -300.

En el siguiente, Michiru y Danny salieron disfrazados de campesinos pobres, con una bandera irlandesa, mientras cocinaban.

-Nunca Swift fue interpretado tan literalmente-comentó Danny.

-Pues a pesar de eso, no somos todavía considerados un programa cultural, ¡y el índice de audiencia fue un desastre!-comentó Michiru.

El vídeo mostró una filmación con cámara de infrarrojos, donde un grupo de gente parecía perseguirse los unos a los otros.

-¡Cómo nos reímos durante la fiesta del día del orgullo zombi!-celebró Michiru.

-¡Como que es la única fiesta del siglo XX que aún es popular!-dijo Danny, melancólico.

En una selva, Michiru, vestida con un biquini de hojas, huía de un grupo de sujetos disfrazados de primitivos.

-¡Qué animales! Aún me duelen los mordiscos. Lo que no recuerdo es qué pasó después.

-Ni tú ni ninguno de nosotros, Michiru.

Un Danny disfrazado de sacerdote maya sacrificaba a una muchacha y le sacaba el corazón.

-¿Puedes creer que han protestado porque confundimos el ritual maya con el azteca?-comentó Danny.

-La gente tiene demasiado tiempo libre.

Después, se mostró a un calamar gigante cuyos tentáculos eran largos y viscosos.

-¡Por favor, creía que no íbamos a nombrar más ese desagradable incidente!-lloró Michiru.

-¡Cortad, por favor!-ordenó Danny, y se cortó. Michiru parecía alterada mientras Danny la atendía.

Surgió una imagen estática, una caricatura de estilo japonés de una chica sonriendo a cámara. Se le había caído un brazo al suelo. Se podía leer PRESENTADORA CON FALLOS DE USO.

La imagen permaneció durante dos minutos. Después, pasó a un anuncio de que el nuevo coliseo prometía combates de gladiadores-leones cien por cien híbridos. Aparecía la dirección y la página web del mismo, y una advertencia de que el espectáculo no era apto para espectadores que pensaran que el péplum era gay.

La señal del programa volvió al rato. Michiru volvía a sonreír, pero el peinado era distinto, y su ropa parecía recién estrenada.

-¡Les ruego que nos disculpen, amigos!-rogó Danny-Michiru se ha sentido indispuesta. ¿Mejor, Michiru?

-¡Sí!-gritó ella, entusiasmada.

-Bien, porque continúa-Danny señaló la cámara.

De pronto, el vídeo anunció la lista de famosos que habían pasado por el programa. En el primer corto, un par de sujetos hablaban.

-¡Qué recuerdos de la campaña electoral!-comentó Michiru.

-Nunca debieron haber firmado aquel contrato que estipulaba que cada promesa incumplida se castigaba con un gramo de carne-dijo Danny.

En el siguiente, un grupo de hombres vestidos con la camiseta de la selección española de fútbol y los dos presentadores hacían una barbacoa.

-¡Arriba la roja!-gritó Danny.

-Desde la victoria del 2010, no escatimamos en sacrificios-dijo Michiru.

En el siguiente, un grupo de hombres jugaban a la pistola rusa mientras Michiru y Danny los miraban expectantes.

-La despedida del grupo de música Las ratas berserker fue muy triste para todos-lamentó Michiru.

-Sobre todo para sus familias-añadió Danny.

Se vio una cena con un individuo pálido, vestido con una capa y arrugado.

-¡Ah, qué amable fue el conde Penahiel de explicarnos sus recetas!-dijo Danny.

-¿Puedes creer que algunos afirman que ya vivía hace siglos con otro nombre, cuando vivió la última princesa de Asturias?

-Tú lo has dicho, la gente tiene demasiado tiempo libre.

De pronto, la pantalla se apagó. Sólo Michiru y Danny eran visibles en un círculo de luz.

-Amigos, estamos contentos de que nos hayan acompañado durante estos años-dijo él, serio-Su sincero apoyo al programa fue lo que logró que no acabáramos en la picadora del fracaso.

El público exclamó asombrado. Michiru lo miró, muy seria.

-¡Metafóricamente, por supuesto!-aclaró a continuación.

-Por eso, hay que interpretar este cambio como una evolución, como un premio de la cadena por nuestro éxito, que es su reconocimiento-comentó Michiru.

El público se emocionó. Algunos gritaron piropos.

-¡Por eso, están invitados a nuestra boda!-dijo Michiru.

El público gritó.

-¡Y podrán acudir los cien primeros…!-continuó, pero hubo de dejarlo porque el público irrumpió en el plató en masa.

De nuevo, surgió la imagen estática de la caricatura la chica sonriente, acompañada de otra de un chico. El mensaje era PRESENTADORES ESTROPEADOS POR PÚBLICO.

La señal volvió de inmediato, pero Michiru y Danny estaban recién peinados. El plató estaba totalmente iluminado y parecía nuevo.

-Decíamos que los cien primeros en mostrar su afecto hacia nosotros podrán acudir al programa en directo. Para ello, se valorará todo lo que se haga a partir del fin del programa hasta dentro de dos semanas-comentó Michiru.

El público se limitó a aplaudir.

-Se aceptará cualquier tipo de celebración: videomontajes, poemas, canciones, espectáculos callejeros, luchas rituales, sacrificios animales (se incluyen humanos) y lo que ustedes inventen. ¡Ánimo a todos los participantes!-deseó Danny.

El público volvió a aplaudir.

-No obstante, hemos de advertir que no aceptaremos nada ilegal. No queremos ser corresponsables de más muertes.

El público murmuró, de acuerdo con la pareja.

-Por hoy está bien, Michiru.

-¡Sí!-y ella se echó en sus brazos y lo besó.

El público aplaudió sin armar un gran revuelo, tras lo cual hablaron de la liga de fútbol. El plató se fue oscureciendo, mientras el público salía ordenadamente por las puertas. Los créditos rezaban que el vestuario de Danny y Michiru había sido diseñado por Humanx2, el único fabricante de vestimenta humana en ambos sentidos.

P.D: Sí, prometí que la historia saldría el viernes pasado, pero me surgieron inconvenientes.

martes, mayo 3

Cuidando con afecto. Parte I.

¡Bienvenidos al programa de cocina Homo hominivorus! Saluden a nuestros presentadores… ¡Danny y Michiru!

Entraron desde lados contrarios para apoyarse el uno sobre el hombro del otro.

-¡Hola, amigos!-saludó Danny, mesándose el flequillo al tiempo que sus seguidoras más fanáticas coreaban su nombre-¡Buenos días, Michiru!

-¡Hola, Danny! ¡Hola, gente!-para sorpresa de la joven, las mismas seguidoras empezaron a abuchearla al grito de “¡Arpía!”, “¡Eres una golfa!” y “¡Si no dejas en paz a Danny, te mataré!”.

-¡Vamos, chicas!-dijo Danny un poco preocupado-¿No querréis asustar a la pobre Michiru?

-¡Déjalas, Danny! Son libres de expresar su opinión.
Danny pidió silencio, y el público fue bajando la voz. Entonces, dramático, dijo:

-Señores, Michiru ha muerto… cien veces esta semana.

El público ahogó una exclamación mezclada con extrañeza.

-Debemos ser serios por esta vez, amigos. Algunas personas no acaban de entender cómo funcionan los clones sintéticos Pandora 3000®. Concretamente, no saben que necesitan respirar y comer para seguir viviendo.

El público habló asombrado. Michiru tomó la palabra.

-Como bien sabrán, firmé un acuerdo con el grupo Pandora que autorizaba la puesta en venta de clones sintéticos hechos a partir de mí-debajo de la pizpireta Michiru apareció una copia del contrato, que rezaba:

Por la presente, y desde el momento presente hasta la perpetuidad, Michiru García García acepta que la empresa Pandora podrá comercializar productos fabricados a partir de su ADN a cambio de un 20% de los beneficios netos de la venta de los mismos. Las especificaciones de cada producto se detallarán en contratos aparte.

Un espacio ocultaba el resto del contrato, acabando en las firmas de los interesados.

-Bien, las Michiru, o como me gusta llamarlas, Michurrinas, aparecieron hace un mes a la venta-continuó la bella-Son clones sintéticos con una memoria independiente, basada en mi trabajo en antena. El cuidado es el básico y necesario para una persona, excepto en las necesidades espirituales por tener inteligencia limitada (creen estar presentando el programa en casa de un televidente, rutina que se inicia cada vez que despiertan). Bueno, pues ciertos consumidores parecen ignorar este aspecto, e intentaron mantener las copias dentro del envoltorio original.

El público rumoreaba, agitado.

-Así, vamos a dedicar este programa a explicar el cuidado de los Pandora 3000 modelo Michiru. Los consumidores que han intentado mantener a las Michiru dentro del envoltorio original han organizado un buen revuelo en la red, pero ninguno ha querido responsabilizarse de venir a debatir aquí, en el programa, al respecto.
El público empezó a insultar, a lo que Danny hizo una señal. El público quedó silenciado.

-Sentimos mucho silenciar a nuestro considerable público, pero es necesario que todo quede claro. Decía que nadie ha querido venir, pero sí hemos encontrado a un consumidor dispuesto a dialogar por videoconferencia con nosotros sobre el extraño suceso. Ha fundado en Facebook el grupo “Dejé a Michiru en su envoltorio original y se asfixió”. Con nosotros, está Miguel Pérez Selvúpeda.

En ese momento, en la parte superior de la pantalla apareció el logo “Conversación telefónica”. En el inferior, apareció un logo que resumía el programa hasta el momento.

Hablamos con Miguel Pérez Selvúpeda, fundador de un grupo de Facebook donde se protesta por las muertes accidentales de Michiru.

-¡Mecagüendiós!-se oyó de pronto a través de dirección, y apareció en la pantalla principal un joven obeso, medio calvo y con gafas de pasta. Estaba indignado, y le temblaba la papada de rabia.

-¿Nos oyes, Miguel?-preguntó Michiru.

-¡Sí! ¡Y no me llamo Miguel! ¡Me cambié el nombre legalmente a Miguelito hace un mes!

-Lo sentimos, ha sido un error-se excusó Danny-¿Has visto el programa hasta ahora?

-¡Sí! ¡Y estoy muy enfadado! ¡Se me está tratando como si fuera idiota!

-¡Por favor, Miguelito! ¡Intenta entender la situación! Creíamos que todos nuestros telespectadores sabían que los clones sintéticos necesitan comer y respirar. ¡Como cualquier otra persona!

-Entonces, ¿por qué vienen empaquetados y no mueren entonces?

-Miguelito, tienes que haber visto que dentro de la caja había un objeto rosado que latía. Es una placenta artificial-comentó Michiru-Lo sé porque hice pruebas con unas cuantas para comprobar su funcionamiento.

-¡No, no lo he visto!

-¿Cómo que no? Si abres el… ¡Ay, sí! Que no has abierto el envoltorio, claro.
-Un momento, ¿es de donde salía ese líquido amarillo?

-¡Eso es la orina! Me refiero al otro del ombligo.

-¡Aaaaaah! Sí, a los pocos días dejó de entrar líquido.

-¡Entonces, con más razón murió! Se le acabó el oxígeno.

-¡Pero sí despertó!

Michiru y Danny se miraron.

-No es posible. Cuando sacas a Michiru del envoltorio, la revives con el desfibrilador desechable (incluido en la caja). El envoltorio está fabricado a partir de un aislante eléctrico para evitar un despertar no programado-comentó Danny.

-Sí es posible si aplicas presión con un gato de bicicleta rítmicamente…

-¡Un momento…! Dime, ¿eso mismo lo han hecho todos los clientes?-preguntó Michiru.

-Bueno, algunos han usado planchas, pero…

-Eso es una clara manipulación del producto en un modo no especificado en el manual de instrucciones. Nuestra discusión ha acabado-comentó Michiru.

El rótulo anterior alternaba los dos siguientes textos:

“He usado un gato de bicicleta en vez del desfibrilador desechable.”, admite Miguelito.

“Es una manipulación del producto ajena a las instrucciones del fabricante.”, asegura Michiru.

-¡Pero qué dices! ¿¡Me vas a dejar así!? ¿Qué hago yo con la Michiru rota?

-¡Cómetela! Te aseguro que estoy muy buena-Michiru sonrió a cámara.

-Por favor, Michiru-sugirió Danny, y se dirigió a un colorado Miguelito-Miguelito, mucho me temo que poca ayuda podemos darte entonces. Está claro que has resucitado a Michiru como mejor te ha parecido, sin atenerte a las especificaciones. Lo único que podemos hacer es aconsejarte que actúes con mayor prudencia la próxima ocasión.

-¡Sois unos políticamente correctos! ¡Unos políticamente correctos!-gritó Miguelito.

-¡Por favor, Miguelito! ¡No nos insultes sin razón!-suplicó Danny.

-¡Que sepáis que voy a subirlo todo a mi blog!-chilló, y cortó la conexión.
Michiru y Danny parecieron desolados.

-Nosotros hemos hecho lo posible para solucionar su problema-comentó Michiru, con amargura.

-¡Claro que sí, Michiru! Ustedes son testigos, queridos amigos.

Michiru pareció desorientada.

-Entonces, ¿hacemos la demostración que teníamos preparada?-preguntó al cabo.

-No sé… La idea era hacerlo con…-Danny se quedó mirando a cámara-¿Seguimos con una sección de preguntas del público? ¿No íbamos a hacer eso…? ¿Ah, sí?
Danny se rehízo y sonrió.

-¡Bien, amigos! ¡Ha llegado la hora de preguntas de la audiencia!-anunció-¿Lista, Michiru?

-¡Siempre!-dijo ella señalando con el pulgar hacia arriba.

-Bien, veamos, una de las preguntas más frecuentes es la siguiente-en el rótulo se pudo leer:

¿No harán un Clon Sintético Pandora 3000® 3000 de Danny?”, una legión de admiradoras desesperadas.

-Bien, la respuesta es afirmativa-comentó Michiru-De todos modos, aún está en fase de desarrollo, ¿no, Danny?

-Sí, hay problemas relacionados con mi inteligencia… Todos los clones se han suicidado o han intentado huir. Por lo visto, tú encuentras más fácil el separar tu vida del trabajo.

-¡Caray! Bueno, pasemos a la siguiente pregunta.

“Michiru, ¿saldrás fotografiada en Interviú?”, onanistas anónimos.

-¡Esta pregunta suele incluir la aclaración de que están contentos con las Michirus, pero que quieren más! Dinos, Michiru.

-Pues no lo he considerado. Mi agente siempre me ha comentado que el paso de las concursantes expulsadas de Gran Hermano ha hecho que el público relacione esa revista con el fracaso televisivo. Quizás yo sea una excepción.

-¡O el precedente de Interviú como revista del éxito televisivo! Bien, siguiente pregunta.

“¿Quién lleva la cuenta de Twitter del programa? Actualiza mal e insulta a quien intenta corregirle.”, twitteros.

-El becario responsable ha sido expulsado por su mal comportamiento-comentó Danny. Siguiente pregunta, por favor.

“He querido comprar algunos de los modelos exhibidos por Michiru y he oído decir que son exclusivos para ella, ¿es cierto?”, niñas bien (vestidas).

-No, es un rumor sin fundamento-aclaró Michiru-La gente me confunde con el cyborg de Leticia Sabater, ¡Dios sabrá por qué! Siguiente pregunta.

“Michiru, ¿por qué no respondes a mis e-mails?”, tu seguidor número 1.

-¡Hijo, me envías cien e-mails semanales! ¡No puedo con tantos para una sola persona! Además, la mayoría de ellos son poemas copiados de libros anteriores a la sedunda miniguerra mundial. ¡Muchos son de un tal Juan Ramón Jiménez!

-¡Qué nombre tan raro!-dijo Danny-¡Otra!

“Danny apareció en la película Ocaso de Eurovisión, pero no salió en los créditos.”, agudos observadores.

-¡Eso no es una pregunta, sino una afirmación! Pero es verdadera. Al principio iba a ser uno de los protagonistas, pero no pude continuar el rodaje debido a un asunto personal. Sin embargo, hubo una confusión en el montaje derivada del hecho de que los principales responsables consumieron cocaína por encima de los límites aconsejables para su profesión, y aparecí durante dos minutos. Una demanda legal está dirimiendo el asunto.

-¡Ya te dije que estabas en tu derecho! Siguiente pregunta.

“¿Es cierto que hacíais peep shows en uno de los principales locales de sexo del mundo, y que allí os descubrió la cadena?”, investigadores aficionados y biógrafos no autorizados.

-Lo sentimos, pero los detalles acerca de nuestra contratación están blindados por poderosas cláusulas legales-reveló Danny, incómodo.

-Sí, no es algo de lo que podamos hablar. ¡Otra!

“En el programa anterior, oí que Michiru llegó a visitar los barrios de esclavos de Nueva Andalucía. ¿Fuiste ahí de cooperante, Michiru?”, espectadores atentos.

-Pues sí, lo fui. En aquel entonces era joven, idealista y aún no ganaba un millón de unidades monetarias mundiales al mes.

-¡Te has adelantado a la siguiente pregunta, Michiru!

“En serio, ¿cuánto ganáis al mes?”, interesados.

-¡Oh! Bueno, pues un millón de u.m.m. al mes. Los beneficios derivados de la publicidad son variables según la época y los patrocinadores, pero yo diría que da una media de millón y medio al mes. En total, 2,5 milloncejos-estimó Michiru.

-Sí, es un buen cálculo. ¡La última!

“¿Están saliendo Michiru y Danny?”, cotillas.

Ante esta pregunta, ambos sonrieron.

-¡Sí!-dijeron e hicieron una señal.

El público rugió repentinamente.

-¡Y nos casamos en el próximo programa!-anunciaron.

El público empezó a gritar enloquecido. Lloró, rió, bailó, se desmayó…

miércoles, abril 27

El código.

Este es muy corto.

El código

Dejó de trabajar cuando el mensaje llegó. Lo abrió y lo leyó. La información era escueta pero eficaz.

Nuevos territorios a dos jornadas de viaje al oeste de vuestra base. Comprobad su aprovechamiento.

Se preparó para el viaje, pero sin dejar de reflexionar en lo extraño de la situación. Hacía sólo dos generaciones que habían fundado aquella colonia y hecho aquel tratado con los nativos, pero vivían en paz, e incluso habían construido aquel lenguaje mutuo.

Por supuesto, era un lenguaje básico y simple. No era posible para los nativos aprender las lenguas de los colonos, y viceversa. Su anatomía, su fisiología, su medio era diferente.

La colonia vivía en el suelo. Los nativos en el aire. Los primeros modificaban el terreno a su antojo. Los segundos construían sus casas en árboles muy altos a partir de una sustancia cerosa obtenida del néctar de las flores, su alimento. El alimento de la colonia era más variado, vegetales y animales que cazaban o criaban.

El lenguaje de los nativos era fascinante: se bailaba. Cuando uno de ellos encontraba un campo de flores, lo comunicaba a sus compañeros mediante una estudiada danza. Por lo visto, aspectos como la duración de la danza y el ángulo respecto al sol incluía información respecto a las nuevas zonas de recursos.

Nunca tuvo muy claro cómo se usaba ese lenguaje para comunicar un estado anímico, o un pensamiento. Estaba claro que los nativos eran inteligentes, pues entendían el concepto de la paz, pero poco más sabía. ¿Habría algún modo de indicar mediante un rápido giro que ese élitro volvía a dolerle demasiado? ¿Que si volvía a vomitar néctar necesitaría unas vacaciones?

Al fin y al cabo, aquella lingua franca sólo se usaba para estudiar el terreno. Su vocabulario se reducía a nombrar accidentes geográficos, fenómenos meteorológicos, flora, fauna y acotaciones espacio-temporales. Y en algunos casos, se había debido restringir. En las acotaciones espaciales habían prescindido de indicar la altura, ya que lo que la colonia llamaba “a gran altura”, los nativos lo llamaban “un poco debajo de nosotros”, en un término a medio camino entre “profundidad” y “altura”.

Su expresión era sólo a través de medios artificiales, lo que la hacía aún más extraña. ¿Cómo podían estar los habitantes de la colonia seguros de entenderse de veras con los nativos? ¿Era posible que dos especies inteligentes, alienígenas entre sí, pudieran llegar a un mismo pensamiento simbólico?

Las interacciones directas con los nativos eran muy frecuentes y había participado en varias. Ya fuera un intercambio de productos, ya fuera una asistencia ocasional de heridos, ya fuera una defensa del territorio de invasores. Pero eso tampoco garantizaba que entendieran lo mismo que ellos, de mismo modo que los animales de una granja no entendían su destino.

Sin embargo, la vida seguía así en la colonia, con la ayuda de esos simpáticos nativos, quienes, aunque no la colonia no procesara más que una pequeña parte de su información, eran su principal fuente de información externa, aún mayor que la de la patria de donde los colonizadores partieron en su día.

Dejó de filosofar. Mientras iba a la salida para unirse al grupo de exploración, atrapó a un pulgón que había escapado de su habitáculo.

lunes, abril 25

La mezcla.

Cogí la costumbre de celebrar la fundación de este blog con relatos, y como este año ha caído la Semana Santa particularmente tardía, no he podido evitar darle al teclado.

La mezcla

Cabizbaja, volvía del instituto con los ojos llorosos. Su trenza caía lánguida mientras se mordía el labio inferior en un arrebato furioso intermitente. Cuando la sombra de la casa vecina la cubrió, dejó escapar lágrimas. Las lamió, amargas como la mirada que él le dedicaba con frecuencia desde que se conocieron.

Lo conoció en primaria cuando se enamoró de él. Ya era un muchacho guapo y agradable. Sin embargo, era reacio a relacionarse con chicas, lo que facilitó observarlo desde lejos. Acechante, aprovechaba la menor excusa para acercarse a él, para mirarlo con candor. No pasó mucho antes de que él la mirara así por primera vez desde el interior de los servicios masculinos.

Ese día no le dedicó esa mirada, al contrario, la había mirado con satisfacción. Cuando se dio cuenta de que no era su frecuente exceso de imaginación, sonrió.

Sonrió como el primer día que se atrevió a algo más que contemplarlo a unos pasos. Se acercó a su pupitre cuando todo el mundo salió al recreo, y robó su lápiz. Nerviosa, guardó el lápiz dentro de su camiseta, anudándolo a una cadenita que llevaba. Habría sido más fácil guardarlo en su mochila, pero necesitaba tocar algo suyo, sentir el calor residual de la mano de él. El lápiz quedó entre sus senos infantiles, y le proporcionó una sensación de verdadera excitación mientras hablaba con sus dos únicas amigas, igual de enamoradas.

Su alegría cesó cuando lo vio de la mano de ella. Se quedó atónita de rabia.
Tan atónita como cuando, mientras lo vigilaba, vio cómo su aparente rechazo al sexo femenino desaparecía cuando ella le dirigía la palabra, cuando reían juntos. No entendía que ese trato de favor obedecía a que eran amigos del parvulario, y desde lejos la odiaba. Pero un día, ella le preguntó a él que cómo era posible que perdiera tanto material escolar. Él no respondió, sino que miró con una acusación tácita hacia donde se encontraba. Se sintió mal, pero fue horrible cuando ella lo cogió con familiaridad del hombro y le aconsejó dejarla en paz mientras la miraba compadecida.

¡Ella ya no la miraba compadecida! Ella miraba feliz. No la miraba triunfante, no la miraba arrogante, no la miraba recelosa. Ella estaba contenta porque ambos se tenían. Llevó su mano a la cara de él.

Como cuando la sorprendió a ella en los servicios aquel día lejano, poco después de que la insultara con su piedad. La cogió del pelo y la sacudió mientras sus amigas abrían la puerta de uno de los inodoros. Ella luchó con ímpetu, y le dio una patada a una de sus amigas, quien siseó por el dolor. Ella se volvió y la arañó en la cara, a lo que respondió con un nuevo tirón del pelo que le arrancó un mechón. Ella se vio libre e intentó salir corriendo, pero su segunda cómplice se lanzó sobre sus piernas y la derribó en el suelo, haciendo que perdiera un diente de leche. La sangre empezó a manar. Manó más cuando, con su cómplice, empezó a golpearla. Su resentida amiga la pellizcó en el estómago con todo su odio. Como no dejaba de revolverse, la cogieron por las extremidades, la cargaron y la arrojaron sobre el inodoro abierto, que se cerró por el impacto. Corrió a ella, y levantó la tapa para a continuación meterle la cabeza. Antes de que intentara defenderse, sus amigas se echaron sobre ella, y así fue mientras repetía la inmersión. Cuando acabaron, la amenazó con hacérselo pasar peor si volvía a hablar con él. Ella la miró enfadada y escupió un chorro de sangre. Lo tomó como una ofensa y quiso volver a golpearla, pero la detuvieron. Ella rompió a llorar cuando se fueron.

Seguía llorando cuando irrumpió en su casa y se derrumbó sobre la entrada, mientras se tiraba de los pelos con rabia. Se frotó furiosa la mejilla donde ella la arañó en esa pelea.

Otras peleas siguieron a la primera, y ella nunca retrocedía. Jamás rogó ni se chivó. Tampoco dejó de verlo, a pesar de sus moratones. Él la miró con mayor amargura aún, y pensó que ese camino la apartaría de él para siempre. Así, reveló a sus amigas su fetiche, y con su ayuda sustrajo objetos más interesantes. Empezaron por su cazadora, que ocultaron en un rincón que ellas conocían. Él se enfadó y protestó, pero jamás admitió haberla robado. Cada cierto tiempo, robaron alguna prenda. Llegaron a asaltar los vestuarios de los chicos, lo que causó un escándalo en el colegio. Decidió ser más prudente.

Tan prudente como aquella mañana al ver la escena de la parejita. Decidió retirarse tras decir tópicos que ni siquiera recordaba, y pasó el resto de las clases deprimida. Entre un océano de decepción y sufrimiento, era una náufraga en su propia mente. Ninguna amiga podía consolarla.

Sus amigas abandonaron la esperanza de seducirlo. Cuando empezaron el instituto, encontraron a sendos sustitutos. Según ellas, eran magníficos. Tenía muy claro que se engañaban. Esto redujo su ritmo cleptómano pero aumentó su inestabilidad. Nunca fue muy amiga de sus compañeros, pero a partir de entonces se volvió taciturna y solía hablar sola, lo que aterrorizaba a estos. Llegó a acudir al psicólogo del instituto, pero compuso una historia plausible acerca de lo ocurrido como un acto de desesperación derivado de malos recuerdos de la muerte de sus padres.

Después de la muerte de sus padres, quedó al cuidado de su hermano, quien apenas tenía tiempo para verla. Nunca sospechó en absoluto lo que ocurría. Así, construyó un altar oculto en su habitación para él, donde atesoraba sus trofeos.

En esa misma habitación entró. Miró el altar, que incluía la cazadora y otras prendas, una constelación de fotografías que lo mostraban a él desde la primaria hasta tres días antes. Había fracasado. Pero no podía dejarlo así. Debía capitular. Quería contarle a los dos que no volvería a molestarlos, que abandonaba ese camino.

Su camino continuó entre soliloquios mentales y observaciones esporádicas. Con el tiempo, dejó los hurtos y se dedicó a capturar instantáneas de él. Las rechazaba en minuciosos controles de calidad si mostraban a otros, y las quemaba como a perversos herejes si ella aparecía. El cambio más notable fue que empezó a hacerle regalos, generosa como la Fortuna.

Se metió en la cocina para su último regalo, donde debía preparar la comida para su ocupado hermano. Decidió que lo mejor era un pastel. Empezó a preparar la mezcla. Se concentró para esmerarse, era necesario que él no rechazara su ofrenda de paz.

Sus anteriores ofrendas jamás habían encontrado ocasión de ser devueltas, de ser destruidas, de ser ignoradas. Le resultaba muy fácil hacerlo sin ser descubierta. Llevaba toda una vida acosándolo.

Esa vida llegó a su fin. Cuando la vieron en el pasillo, se acercaron con cautela. Tendió la caja del pastel sin decir nada. Ambos se miraron sin comprender. Empezó reconociendo que se había equivocado. Presentó sus humildes disculpas, prometió que nunca volvería a ocurrir. Se quedaron asombrados, pero al cabo sonrieron. Ofreció devolverle a él los objetos sustraídos, pero él rió, diciendo que la ropa no le quedaba ya bien y que ya tenía material escolar y fotografías, así que sólo le pidió que donara la primera y que empleara como mejor quisiera lo demás. Le agradeció su comprensión, y le dijo a ella que lamentaba todas las veces que la había acorralado como un animal salvaje. Mostró cierto desagrado por el dolor pasado, pero sólo comentó que esperaba que fuera feliz. Se despidieron como amigos.

Debía despedir su mal. La ropa resultó fácil de donar. Lo difícil era deshacerse de las fotografías. Quemarlas no haría sino acrecentar sus crímenes. No obstante, debía empezar por el principio. Por el lápiz.

Aquel lápiz que fue su primer error. Se lo desató con cólera para preparar la mezcla. Había tratado el lápiz para hacerlo puntiagudo, como demostró el buen corte en la muñeca. La mezcla solía ofrecérsela cuando la ocasión lo permitía: cuando dejaba su bocadillo a la vista, cuando tenía acceso a su bebida. Por supuesto, sólo unas gotas de sus deditos. Lo importante era la mezcla.

La mezcla que los dos estaban ingiriendo, la mezcla definitiva que comenzó tragando el lápiz y siguió con fotografías, gomas, aquel mechón de pelo y varios objetos cortantes. No habría lugar para la disputa, todos mezclados.

Cuando se encontró el pandemonio que se había mezclado en su estómago, la policía registró el suceso como un lamentable caso de pica. Sólo eso explicaba, en su investigación, por qué el cadáver mostraba signos de que la chica se había chupado el corte de la muñeca cabizbaja.

viernes, abril 22

Entradas facilonas durante las vacaciones (III).

Ya el lunes vuelvo a la programación habitual, pero finalizo con la crítica del amigo Draug a un clásico del humor involuntario:

La (falsa) historia negra de Dragon Ball Z.

Son ya cinco años desde que hizo la primera crítica, ¡pero sigue siendo divertida!

miércoles, abril 20

Entradas facilonas durante las vacaciones (II).

Para hoy, vamos a aprovechar un clásico.

Las historias de ab3.

Yo conocí estas historias hace más de cinco años (¡Ya es tiempo!) en los foros de la página web de videojuegos Meristation. Estos son unos relatos basados en las experiencias roleras de Al Bruno III, escritor estadounidense que ha llegado a publicar historias de ambietación para algunos juegos. La traducción corrió a cargo de Reverendo, usuario de Meristation que llegó a reunir todas las historias y subirlas a una magnífica página que se perdió. Ni siquiera ese enlace las recoge todas, y es una lástima porque le falta la última.

Lo bueno de estas historias es que, sin dejar de ser muy cafres, son lo suficientemente divertidas como para que el colectivo rolero las acoja con mayor entusiasmo que algunas representaciones de la ficción española.

lunes, abril 18

Entradas facilonas durante las vacaciones (I).

Mientras preparo entradas más interesantes, os dejo con el mensaje de Alan Moore a las civilizaciones extraterrestres.

jueves, abril 14

El pueblo contra la plebe.

Vuelve a ocurrir. Un personaje célebre vuelve a ser juzgado de dos modos simultáneamente: judicial y popularmente. Bueno, quien dice popularmente, quiere decir mediáticamente, pues este personaje ha alcanzado la fama merced a ser la esposa de un torero y ser el blanco del odio de la antigua amante de este. Sus méritos, si tiene, son irrelevantes para alcanzar el televisazgo.

Independientemente de si esta mujer es culpable, el comportamiento de aquellos que emplean su tiempo libre en acudir a los juzgados para abuchearla me recuerda lo que mi padre cuenta de tanto en tanto: Que cuando la masa quería linchar a Dolores Vázquez, una señora le gritó “¡Asesina!” para a continuación darse la vuelta y echarse a reír.

Vista la situación, pues, quizás sea una oportunidad para que los desempleados montemos puestos públicos para vender tomates y otras hortalizas no comestibles. Desde luego, no podemos excusarnos con que no hay público.