miércoles, mayo 11

Breve disertación acerca de la predicción científica.

Si algo caracteriza a la ciencia, es que realiza predicciones en términos de probabilidad. Tenemos a nuestros dos sismólogos, Tectón y Ctónica discutiendo sobre la predicción de terremotos.

-¡Puedo verlo! Va a ocurrir un terremoto en Roma!

-¿En serio?

-Bueno... Tengo el resultado tiene una desviación típica de unos tres millones y medio de kilómetros cuadrados, centrada en Roma. Roma tiene unos 1285, así que tengo una probabilidad de acertar de un 0,03%.

-Hijo mío, eso no es una predicción. ¡Eso es una mierda!

(Al día siguiente)

-Pues al final el terremoto fue en Lorca... si este pueblo está en el límite de la campana de Gauss, eso está en la zona de probabilidad del 68%.

-Créeme, has hecho bien en no decir nada. ¿Qué ibas a hacer? ¿Desalojar media Europa?


Los pseudocientíficos, sin embargo, suelen ignorar la probabilidad. De hecho, casi parece que la interpreten al revés. Véase el caso de Cándido y Agudo.

-¡Ah, ha acertado! Mi hijo ha entrado en la universidad.

-¡Pues falló con todos los demás! Unos mil...

-¡Para mí este uno vale más que mil!

-¡Si son millones!


Mientras, la incertidumbre seguirá siendo parte de la vida humana. Ayer, murió gente por puro y abyecto azar.

2 comentarios:

Paloma Polaca dijo...

Muy bueno.

Encontrar patrones regulares en la observación de aquello que es aleatorio es una asignatura que la humanidad nunca aprobará.

El método científico, en concreto su estructura, se basa en una justificación estrictamente formal. Para ello se recurre a la formulación de una teoría que se refuerza por medio de la experimentación. Si un experimento contradice la teoria entonces hay que replantearla.

Los pseudocientíficos pasan olímpicamente de este método que ha sido responsable de nuestro progreso en los últimos siglos. Sus teorías se basan en intuiciones, deseos , borracheras, perturbaciones mentales, etc, pero no tienen ningún fundamento que las sustenten. Actuan de una manera grosera y autocomplaciente. Aunque tuvieran razón, sus planteamientos no valdrían nada ya que no estarían justificados.

Ozanu dijo...

También está el llamado argumento económico: si realmente alguien pudiera predecir terremotos, podría enriquecerse con esta información.