viernes, diciembre 23

Los aguafiestas.

Pues dentro de nada será Navidad. A título personal, no soy creyente, y además está claro que la celebración de la Navidad tiene su origen en antiguas celebraciones paganas (como casi todas las festividades cristianas, por otro lado). Eso sí, independientemente del motivo oficial de la celebración, lo importante es la reunión familiar. Que Jesús de Nazaret no naciera en este entonces o que criar un árbol no provoque la llegada de la primavera no invalida la festividad en sí.

Digo esto para dejar clara una cuestión: soy tan ateo de la religión en la que fui bautizado como de las demás. Pero también por esto, no tengo manías específicas contra ninguna. Igual opinión me merecen la creencia de que un señor se volvió débil porque una pilingui le cortó el pelo y aquella que otro sólo murió cuando un arquero cobarde le atravesó el talón de un flechazo. No obstante, no es necesariamente una mala opinión.

La Biblia (y demás libros religiosos y mitos) tiene miles de años, y es normal que en algunas partes sea imprecisa. Para colmo, ha habido tantas traducciones que lo que leemos es una reinterpretación. Así, hay que leerla con atención al contexto para no confundirse, porque es extraordinariamente fácil. Sin embargo, de un tiempo a esta parte han salido varios espontáneos que atacan a lo loco diversas partes de las Escrituras para presumir de ateísmo. Lo malo no es que esto, sino que encima se equivocan, como señala Ibeth Rivero en esta entrada.

Además, se critica con total falta de consideración. En este mismo plan de machaque, no se salvarían ni siquiera los primeros autores naturalistas. Plinio el Viejo es un buen ejemplo, en su Historia natural llega a decir que los elefantes son “profundamente religiosos” y otras perlas del estilo. Señalar los fallos y los errores está bien, pero también hay que reconocer cuándo el autor lleva razón.

En fin, ¡que felices fiestas!

4 comentarios:

Lansky dijo...

¿las fiestas bien o en familia?

Ozanu dijo...

Ambas.

Vanbrugh dijo...

Como creyente me sucede con frecuencia sentirme abochornado por las estupideces flagrantes que escucho o leo a otros creyentes en supuesta defensa de su fe. Me ha consolado mucho ver que, si fuera ateo, podría pasarme una cosa bastante parecida con las patéticas gilipolleces de ese par de blogs que enlazas.

Felices fiestas, a todas estas.

Ozanu dijo...

Es que lo peor del post del tal Noé Molina es que no entiende bien el texto bíblico. Como lee que hay "insectos alados que se arrastran sobre cuatro patas", piensa que se refiere a un insecto con sólo cuatro patas. Como dicen en Charmanomics, no ha pensado que hay insectos que pueden desplazarse sobre cuatro patas en vez de sobre las seis, como la mantis religiosa y la langosta.

Claro que, como se ve en el ejemplo del "conejo que rumia", el autor del post cree que nombrar a un animal de un modo diferente al moderno equivale a no conocer a ese animal o referirse a otro inexistente. Con argumentos similares a los suyos, alguien podría afirmar que los españoles creemos en un animal mítico llamado "saltamontes" porque, como todo el mundo sabe, ningún animal puede sobresaltar un monte.