jueves, octubre 13

Más sinsentidos editoriales.

Más desastres encontrados en libros.

Farenheit 451, de Minotauro: Incluyen relatos no relacionados con la novela, pero sin estar mencionados en la portada. En el índice se puede ver que el posfacio de Farenheit está delante esos dos relatos, pero como uno de ellos se llama Y la salamandra gritó, uno se ve tentado a pensar que es un relato posterior de Bradbury situado en el mismo mundo.

Drácula, de Mondadori: Llego al final. Veo que han incluido un pasaje perteneciente a la edición original de la novela, eliminado en revisiones posteriores. Pero en ningún lado aparece la nota que constituye el final de la misma. ¡Tiene narices que la nombren en el prólogo pero no aparezca después!

Conjura de los necios, de Anagrama: Erratas de género, puntuación caótica y hasta algunas faltas de ortografía.

Rojo y negro, de Alianza. A ver, en esto me gustaría que los duchos en uso de la lengua y redacción, que afortunadamente conozco a muchos, me lo aclararan. Cuando yo era pequeño, “negar” significaba “decir que algo no es verdad”. Así, la oración “Paco negó que Juan hubiese estado en la fiesta”, significa que el tal Paco afirmó que el tal Juan no estuvo en una fiesta. Si Juan estuvo o no ya sería otra discusión.

Hace algunos años, me asombró ver que algunas personas, sin embargo, parecían desconocer que el verbo “negar” tiene ese significado negativo, y frases como la anterior la escribían como “Paco negó que Juan NO hubiese estado en la fiesta”. Yo lo consideré no tener ni idea de gramática. Sin embargo, gracias a algunos traductores mucho me temo que voy a dejar de tener la razón (¡Mierda!). Concretamente, en esta novela me he encontrado:

(…) No negaremos que la señora de Rênal, que tenía una piel magnífica, no se hiciera arreglar sus vestidos (…)

Triple negación, ¡qué gracioso!

Apocalipsis maya, de Plaza & Janés. Intentad leer el texto de contraportada sin soltar una carcajada.

Los mayas profetizaron el fin del mundo para 2012, pero ¿qué forma adoptará el Apocalipsis? ¿Existe algún ser humano capaz de evitar este fatal desenlace? La tercera entrega de la exitosa serie iniciada con El testamento maya.
El tercer libro de la impactante trilogía maya de Steve Alten.

Según las predicciones del calendario maya, el 21 de diciembre de 2012 marca el final de nuestro mundo y de la humanidad. La violencia, la corrupción, el colapso económico y la codicia nos empujan implacablemente hacia nuestra propia autodestrucción.

En esta novela descubrimos que Immanuel Gabriel, uno de los hermanos gemelos, es el salvador mencionado en el libro sagrado de los mayas, el único que tendrá la oportunidad de cambiar este destino. Averiguará los secretos que descifró su abuelo y en sus manos quedará nuestro futuro... o nuestro fin. La tierra ha sufrido ya cuatro de los cinco ciclos que aparecen en las escrituras. El primero acabó con un terremoto, el segundo con el viento, el tercero con el fuego y el cuarto con el agua. Y ahora solamente nos queda el quinto y último, cuyo fin llegará con la colisión del átomo, provocada por un grupo de físicos que trabaja para recrear el Big Bang, pero el resultado podría ser la destrucción en vez de la creación del universo.

El reloj que indica el fin del mundo no ha cesado de avanzar ni un solo instante desde el principio de la existencia.

Una novela audaz, una gran aventura mitológica y científica que cambiará la visión del mundo de muchos lectores.


Seleucus, hace tiempo, decidió filmar un vídeo de una lectura en vivo de una página de la primera parte. Los resultados fueron muy divertidos, pero le valió varios ataque de trolls sin ningún criterio artístico, que llegaron a acusarlo de que para él lo mejor era la literatura infantil. Se conoce que lo que determinan el valor de una obra es su público principal y no los méritos de la misma. Y la verdad es que no me extraña que le acabaran atacando: la saga ha llegado a la tercera parte.

Y esto que voy a decir a continuación va a asombrar a algunos: creo que Dan Brown no es tan malo. Sí, cierto, todas las críticas de las novelas de este señor dan a entender que ubica a sus personajes sólo en espacios oscuros para no tener que describir los últimos, que siempre usa los mismos trucos e incluso que ha dado cuestionables aportaciones como el narrador inconsciente. Pero jamás se le ha ocurrido continuar ninguna de sus novelas, lo que, comparado con el resultado de Alten, me hace juzgarlo bajo una luz más positiva.

¡Espero no volver con más sinsentidos editoriales!

3 comentarios:

Monja Indignada dijo...

Puf, si yo le contara de la imposibilidad de editar Solaris traducido directamente del polaco al español: Editorial Minotauro. Paso a enumerar los estratos de traducción contenidos en ese libro de apariencia agradable e inocente:

Polaco>francés>inglés>español

A saber entonces qué habré leído yo, oiga, de la obra original de Lem.

Ozanu dijo...

Pues supe por el blog de Lansky que Solaris ha sido traducido finalmente desde el polaco por parte de la editorial Impedimenta, junto a más obras de Lem.

Pero lo más divertido son las erratas cuando sustituyen involuntariamente un término por otro parecido. En Cartas de Juan Sintierra de Blanco White he podido leer "Ministerio de GrEcia y Justicia", y en La conjura de los necios "La Gran Cadena del SUr".

Monja Indignada dijo...

Vaya, al menos me da usted la buena noticia de la edición decente de Solaris. Muy agradecida por la información.

(Es cierto que en La conjura de los necios hay cantidad de erratas; una pena, una edición tan descuidada para tan gran novela).